Real MadridLa razón que puede hacer que Bale quiera ser vendido

Gareth medita el daño colateral a su selección si se queda en el Real Madrid sin minutos

Vídeo: Militao se marea en su presentación con el Real Madrid

El lujoso y exclusivo hotel del Real Madrid en Montreal

MadridActualizado:

Cincuenta días después de marcharse del Santiago Bernabéu como otro partido más, sin ánimo ni ganas de simular una despedida ni nada parecido a un adiós, Gareth Bale ha vuelto de sus vacaciones con la misma idea con la que se fue a ellas. El galés no se quiere ir del Real Madrid, donde gana 11 millones de euros netos más variables, y el resto de justificaciones, como la de que es muy feliz en la ciudad y su familia está muy integrada en el estilo de vida nacional, son maneras elegantes de disimular el motivo real de su, de repente, apego a Madrid y al club blanco. Nadie le va a pagar al Gareth Bale de 2019, 3.000 millones de las antiguas pesetas por temporada.

Incapaz de liderar el proyecto post Cristiano y asiduo, una temporada más, a pasar más tiempo en la enfermería que sobre el verde, el galés sabe que los tres años de contrato que le restan en el Real Madrid son la jubilación de su vida. Un mínimo de 33 millones de euros para vivir el resto de sus días haciendo lo que más le gusta, jugar al golf, y darle a su familia la seguridad absoluta de crecer y vivir con solventes garantías económicas. Eso es lo que tiene ahora mismo en mente Bale y lo que molesta en la planta noble del club blanco

«Tengo que hablar con mi agente y ver qué hago con mi futuro. Lo que tengo claro es que quiero jugar cada domingo y tener más minutos. Quiero jugar todas las semanas y si no lo puedo hacer aquí, pensaré en otro lado. Quizás me quede en el Real Madrid, o quizás no», dijo un Bale desafiante aún sin la medalla colgada tras sus dos decisivos goles que le dieron la Decimotercera al equipo blanco en Kiev. Ese oportunismo choca frontalmente con su argumentario de hoy, y eso es lo que más le chirría al Real Madrid y a Zidane. Hace 365 días, su rol en la final de la Champions le hizo sentirse tan fuerte como para amenazar al club blanco con marcharse si así lo estimaba oportuno. Ahora, se aferra a su silla con Super Glue, sabedor que este verano ya no tiene la mano ganadora.

Situación delicada

Pero no todo es dinero en la vida de un futbolista, o al menos no debería ser así. A Bale, como a los grandes jugadores continentales, le viene una temporada con Eurocopa y su insistencia en quedarse en el Real Madrid, aún siendo consciente de que de ser así apenas tendría oportunidades, le puede costar caro a su selección. Gales tiene bastante complicado meterse en la Eurocopa a través de la fase de clasificación, que tendrá sus jornadas finales entre septiembre, octubre y noviembre. Croacia es la gran favorita del grupo, y Hungría y Eslovaquia, las dos grandes rivales para lograr la segunda plaza, que también da acceso al campeonato, ya tienen una buena ventaja sobre Gales. Solo la mejor versión de Bale puede darle la vuelta a esta peliaguda situación para su país.

También es cierto que le quedaría la bala del playoff de repesca, en marzo de 2020, pero un Bale relegado al ostracismo por Zidane no parece la mejor opción para ayudar a su selección a jugar la Eurocopa. Así se lo ha hecho saber su círculo más cercano y por ahí puede romperse su, de momento, inamovible idea de no salir de la capital de España, lugar que ya ha abandonado Luca Zidane, desde ayer oficialmente cedido al Racing.