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Atletismo Así es Juan Miguel Echevarría, el joven que amenaza el récord de Mike Powell

El cubano de 19 años y que se entrena en Guadalajara, se acerca a los 8,95 metros del estadounidense de 1991

Echevarría, tras la competición de Estocolmo
Echevarría, tras la competición de Estocolmo - EFE

Talento, juventud y ambición. Son algunos de los ingredientes perfectos para triunfar en un campo tan duro como es el deporte de élite. Unos requisitos que recoge el que está llamado a ser la mayor estrella del atletismo de los próximos tiempos. Juan Miguel Echevarría (Camagüey, 1998) realizó el pasado mes de junio en Estocolmo el mejor salto de longitud en 23 años con una distancia de 8,83 metros. No obstante, el registro quedó invalidado por tener un viento a favor de más de dos metros por segundo. A pesar de ello, su hazaña recorrió el planeta y todo el mundo espera que más pronto que tarde acabe batiendo el récord mundial de 8,95 metros que ostenta el estadounidense Mike Powell desde 1991.

A sus escasos 19 años de vida, el cubano ya acapara todas las miradas del mundo del deporte por su facilidad para pulverizar marcas. Pero a pesar de la expectación que genera Echevarría cada vez que toma carrerilla para ejecutar uno de sus increíbles saltos, él no siente ningún tipo de presión. De hecho, asegura que se encuentra cómodo ante la mirada de las abarrotadas gradas. «Disfruto al máximo con cada competición. Me siento contento al ver que hago algo que le gusta a la gente, que disfruta de mi espectáculo y eso es lo importante», dice el deportista en Guadalajara, donde la Federación Cubana de Atletismo lleva entrenando desde hace 30 años.

Nacido para el deporte

El joven atleta nació en el barrio camagüeyano de La Guernica. Una zona «revuelta», como define el mismo Echevarría a ABC, aunque cree que eso le ha ayudado a desempeñarse mejor en las competiciones y a saber disfrutar de la rivalidad. De su infancia solo guarda buenos recuerdos, pues recalca que siempre tuvo el cariño de los vecinos, familiares y amigos.

Su idilio con el atletismo viene desde la escuela primaria. Ya en los recreos, demostraba una capacidad para el ejercicio físico fuera de lo normal. A medida que crecía en las pistas y desarrollaba sus aptitudes también aumentaban sus metas. «Diría que nací para ser deportista. Mi principal motivación desde pequeño es seguir superándome a mí mismo, continuar creciendo como persona y como atleta todos los días», señala el caribeño.

A pesar de su juventud, Echevarría tiene las ideas muy claras. Solo piensa en mejorar día a día y superarse a sí mismo. No obstante, como buena muestra de su hambre de victoria, ya desea la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020. Sorprende la madurez con la que asegura que le queda mucho por mejorar hasta tal cita. «Siempre tengo la vista puesta en Tokio, pero voy poco a poco, y de aquí a dos años tengo que pulir varias cosas», expresa.

Echevarría dedica entre unas seis y siete horas de entrenamiento al día en la fase de preparación de un evento deportivo, mientras que en la etapa de competición destina entre dos y tres horas. En el momento previo a saltar, cuando el silencio se apodera de estadios, el joven cubano únicamente piensa en la técnica y el proceso para una ejecución perfecta.

El atleta no esconde su admiración por Usain Bolt, además de otro símbolo de su país como es Iván Pedroso, y del máximo referente en el salto de longitud, Mike Powell. «Tengo muchos ídolos, sobre todo los que han mejorado el atletismo. Bolt ha hecho lo que no ha conseguido nadie. Me gusta su carisma, su personalidad y su capacidad para superar las adversidades. Es el ídolo que todo deportista debería tener», asevera. Después de un duro día de competición, Echevarría desconecta totalmente. A pesar de su amor por el deporte, no practica otra disciplina que no sea el atletismo, pero disfruta viendo fútbol y boxeo. Sorprende que al ser preguntado sobre sus hobbies, sostenga rotundamente que no tiene. Sin embargo, su preparador consigue sacarle a regañadientes que diga que le gusta la música (el reggaeton) y bailar. Sobre sus sueños, Echevarría expresa que aún le quedan muchos por cumplir: «Aún soy muy joven. Me queda mucho por vivir, ganar títulos mundiales, olímpicos... También sueño con ser abanderado de mi país algún día».

Pasión cubana

Para Daniel Osorio, entrenador y uno de los principales apoyos del deportista, Echevarría es el mejor ejemplo de la emoción con la que se vive en su país el deporte y más en concreto por el atletismo. «Cuba es una amante de la cultura física en general. Los cubanos son muy apasionados hasta tal punto que nos exige hacerlo bien porque la población no perdona la derrota», dice Osorio entre risas. El técnico no puede evitar mencionar la infinidad de nombres de icónicos deportistas que ha dado la mayor isla del Caribe como Luvo Manyonga o Javier Sotomayor. «Nuestros paisanos están viviendo con Juan Miguel una efervescencia de la pasión cubana por el atletismo».

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