Una imagen de Calgary, durante los Juegos Olímpicos de 1988
Una imagen de Calgary, durante los Juegos Olímpicos de 1988 - EFE
Juegos de Invierno

El incierto futuro de los Juegos de Invierno de 2026

Tras el rechazo de Calgary a presentar su candidatura, solo Milán y Estocolmo continúan en la carrera hacia los Juegos

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Calgary se bajó ayer de la carrera hacia los Juegos Olímpicos de 2026. Un mazazo en toda regla para el Comité Olímpico Internacional (COI) que se queda con solo dos candidatas para albergar esa cita de invierno dentro de ocho años.

La elección, que se decidirá el próximo año, se tomará a priori entre las ciudades de Estocolmo y Milán, que va unida a la estación invernal de Cortina D'Ampezzo. Los dos proyectos tienen debilidades y eso provoca sudores fríos en el COI que, tras su cambio de criterios para la elección de las sedes, necesita unos Juegos potentes para mostrar al mundo la fortaleza del movimiento.

Los ciudadanos de Calgary rechazaron en plebiscito apoyar los Juegos de 2026. El 58 por ciento de ellos votaron en contra de un evento que podría costar casi 4000 millones de euros a las arcas públicas. Un coste demasiado elevado en opinión de la sociedad canadiene.

El referendum, no vinculante, será tenido en cuenta por el ayuntamiento de la ciudad, que el próximo 19 de noviembre comunicará al COI su decisión definitiva, aunque no parece probable que vayan a continuar con la aventura olímpica tras el no de la sociedad.

La candidatura italiana, confirmada ya, cuenta con un problema principal, que es la negativa del Gobierno central a invertir ni un solo euro en ella. Aún así, la iniciativa privada y los fondos del gobierno del Véneto y la Lombardía podría cubrir los fondos necesarios para el evento. Aun así, la falta de unidad podría echar para atrás al COI, que no le gusta que haya voces discordantes en los proyectos olímpicos.

En cuanto a Estocolmo, la llegada de un nuevo equipo de gobierno al ayuntamiento de la ciudad podría frenar en seco las ansias olímpicas de los últimos años. Los ecológistas pusieron como condición el no a la candidatura olímpica para apoyar a los nuevos dirigentes, aunque el cambio del proyecto -respecto del que se utilizó en 2022- y la búsqueda de soluciones para que cueste menos a los contribuyentes, podría variar esa opinión.

En cualquier caso, las debilidades de ambas candidatas ponen al COI en una situación muy delicada y, aunque en un principio se descarta que se pueda abrir la puerta a nuevas candidaturas, muchas ciudades podrían subirse al carro a última hora si no se tienen garantías desde Italia y Suecia.