Los jugadores de la selección española, en el entrenamiento después del duelo ante Irán
Los jugadores de la selección española, en el entrenamiento después del duelo ante Irán - AFP
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Mundial Rusia 2018

Estas son las tareas pendientes de la España de Hierro

El seleccionador debe resolver las dudas con las que carga el equipo, que pide un voto de confianza pese a un inicio de Mundial algo irregular

KrasnodarActualizado:

España hace bien en pasar página y reivindicar el valor de un triunfo, el logrado ante Irán, que le coloca a las puertas de los octavos, pues basta con un punto ante Marruecos para clasificarse. Otra cosa ya son las formas, si bien es cierto que hay noches como las de Kazán en un Mundial, ásperas y poco agradecidas en donde hay muy poco que ganar. Se protegieron tanto los técnicos como los jugadores en la previa hablando de las virtudes de los persas, que básicamente eran las de defender por momentos con una línea de hasta siete zagueros y formar una muralla infranqueable, y sacaron pecho después por el resultado, aunque se admite que no hubo brillo en el juego de la selección.

El fútbol, sin embargo, siempre ofrece diversos puntos de vista y el equipo reclama un voto de confianza después de dos encuentros muy exigentes, especialmente atípicas las circunstancias. «Hay que ser positivos en esta vida. Tenemos una gran selección, hay que mejorar cosas, pero esperad un poquito antes de darnos palos. No empecéis ya, por favor», exclamó ayer a modo de súplica Jordi Alba, el encargado de transmitir, ya en Krasnodar, el mensaje desde la caseta. El grupo tuvo la tarde libre y hasta hoy, a la hora de comer, no está llamado a filas, así que Fernando Hierro y su gente tendrán la oportunidad de sacar conclusiones después del susto ante Irán. Lo mejor, ya se sabe, el resultado. Otras cosas, sin embargo, exigen una mejoría, sobre todo a nivel individual.

De Gea sigue inseguro y no transmite confianza

El debate de España se centra principalmente en la portería, con De Gea señalado porque sigue sin transmitir confianza. No será porque el técnico y sus compañeros no le miman, multiplicados los elogios, pero ni así se atisba una reacción por parte del guardameta del Manchester United. Parece que De Gea reclama la parada de su vida para alzar el vuelo, pero hasta entonces bien haría en reforzar su autoestima. Duda en los balones aéreos pese a sus 192 centímetros, pasa demasiado tiempo debajo del larguero y transmite inseguridad, y no hay nada peor para esa posición. Irán no le probó, pero tampoco él hizo mucho como para tranquilizar al personal.

Una defensa desajustada y con fallos individuales

España ha basado su éxito en el toque infinito de la pelota y en la defensa, una línea envidiable cuando sus componentes están en plenitud. Sucede que eso no pasa ahora, no al menos en estos dos encuentros, y se pudo comprobar que la cosa no funciona ante Irán. Es verdad que se terminó con el arco a cero, que de eso se trata, pero paradójicamente fue un desastre y se concedieron demasiadas opciones a un enemigo netamente inferior. Carvajal reapareció y quedó claro que aún está lejos de su mejor nivel, comprensible si se tiene en cuenta que ha estado 25 días sin jugar por una lesión muscular, y en el bando opuesto tampoco es que Jordi Alba esté como para tirar cohetes. Piqué, en su tarde cien con España, estuvo mal y solo Sergio Ramos aguantó mínimamente. De todos modos, fue un fallo de concepto a nivel colectivo.

Iniesta se difumina y Busquets reclama ayuda

Vaya por delante que el partido se desatasca por un gol de churro de Diego Costa, y esa jugada, al menos el hecho de que la pelota llegara al delantero del Atlético, tiene la firma de Andrés Iniesta. Sin embargo, no basta únicamente con eso y al manchego se le necesita en plenitud. Ni estuvo bien ante Portugal ni estuvo bien ante Irán, menos constructivo que de costumbre, físicamente justito e impreciso con el balón. A Iniesta se le ha cambiado en los dos duelos y no es casualidad, pues da la sensación de que no dura más de 60 minutos. Y eso que es tan bueno que en cualquier momento puede dar al interruptor y maravillar con una de las suyas, pero la selección exige más creatividad.

También pide músculo porque Sergio Busquets se siente solo, desbordado con todo el trabajo que tiene en el centro del campo. Cuando ha tenido Koke al lado se ha sentido aliviado y será difícil que el atlético salga del equipo, al menos en los partidos de tacos afilados. De todos modos, Busquets no es el del Barcelona y ese es el mayor de los problemas ya que su estado sirve para tomar el pulso a esta selección.

Diego Costa, con tres goles, ya no es un problema

Como la cosa siempre va en función de lo que dictaminan los números, España ha dejado de hablar del «9». A base de goles, Diego Costa ya no se cuestiona, o al menos parece que se han calmado las aguas. El hispano-brasileño firmó un doblete estupendo ante Portugal, pegándose con todos, y ante Irán se benefició de un rebote, que vale exactamente lo mismo. Por momentos, da la sensación de que le iría mejor con un segundo delantero y surge la duda de si sería óptimo darle la oportunidad a Iago Aspas para que fluya el ataque de España, a veces demasiado estático. Sea como fuere, Costa, ya era hora, está bien, y esa noticia es magnífica.

También es agradable ver a Isco corretear con esa alegría por el campo. De momento, ha sido lo mejor, con ratitos de mucha calidad. Su explosión contrasta con el apagón de David Silva, un bajón similar al de Iniesta con el mismo beneficio de la duda para el canario: es tan bueno que en cualquier momento regala un chispazo.

Juventud y alternativas en el banquillo

Con todo, cuesta imaginar que Hierro vaya a tomar una medida tan drástica como la de sentar a Iniesta o a Silva por todo lo que significan en este equipo, pero tiene alternativas entre los 23 que seleccionó en su momento Lopetegui. Están los campeones de Europa sub 21 de 2013 listos por si es necesario, a la espera de un cambio generacional que no tardará en producirse definitivamente. Saúl, inédito todavía en Rusia pese a ser fundamental en el Atlético de Simeone, es un pulmón que puede dar oxígeno a Busquets, un jugador de área a área que trabaja por todos. Thiago, que corre, más de lo que parece, puede darle sentido a la idea de toda la vida, la del buen gusto por el balón. Asensio, diferente a todos y con una zurda maravillosa, es una alternativa magnífica para el ataque, además de poseer un disparo desde fuera del que España carece, y ya se ha hablado de Aspas, veloz y con unos números buenísimos de rojo.