Segunda B

Composición de grupos de Segunda división B: el enrevesado lío de cada verano

La Federación Española dará a conocer este miércoles la distribución de los 80 clubes de la categoría para la temporada 2019-20

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Finalizado el playoff de ascenso y ya metidos en el mes de julio, la Federación Española afronta uno de los momentos complicados del año, decidir la composición de los cuatro grupos de Segunda división B para la campaña 2019-20. Distribuir a los 80 clubes de la categoría supone un enrevesado puzzle que habitualmente genera un encendido debate porque los equipos no siempre ven cumplidas sus expectativas. Este verano vuelve a repetirse la historia y las aficiones de varios conjuntos han mostrado sus quejas en las redes sociales desde que se conociera la novedosa propuesta que defenderá la RFEF el próximo miércoles.

El pasado viernes finalizó el plazo que tenían las Territoriales para presentar sus propuestas de composición de los cuatro grupos y el próximo miércoles la RFEF dará a conocer la distribución para la temporada 2019-20 tras la reunión de la Comisión de Segunda B que preside José Ángel Peláez (Cantabria). Aunque todavía no es oficial, el reparto de los equipos no variará mucho del que propone la Federación, que, según ha podido confirmar ABC, «está muy consensuado» con los clubes. La principal novedad para el próximo curso sería el paso de la UD Melilla, tradicionalmente en el Grupo IV, al Grupo I, en el que también estarán los tres equipos baleares (Peña Deportiva, UD Ibiza y Atlético Baleares), así como el único representante canario, el filial de la UD Las Palmas. Un cambio que la entidad melillense, según ha explicado a este periódico, considera muy atractivo.

Si la propuesta de la RFEF es aprobada, algo que parece muy probable, el Grupo I, en el que también aparecerían los equipos madrileños, gallegos y asturianos, será el que sumará los desplazamientos más largos. Para los defensores de la propuesta federativa, la principal ventaja es que, a diferencia de lo sucedido en la últimas temporadas, todos los clubes jugarían contra los de sus mismas Territoriales. Algo que, por ejemplo, no sucedió la última campaña con los dos representantes de Castilla-La Mancha. El Conquense militó en el Grupo III y el Talavera fue integrado en el Grupo IV.

Sin embargo, aficionados de equipos asturianos y gallegos, por ejemplo, no ven con buenos ojos ese reparto por la acumulación de largos desplazamientos a los dos Archipiélagos y a Melilla. Para la RFEF, tomar la decisión del reparto de los grupos de Segunda división B es una de las más difíciles de la temporada porque se trata de 80 equipos con realidades muy diferentes. En este sentido, la propuesta que defenderán este miércoles los ocho equipos vascos de la categoría (Barakaldo, Leioa, Amorebieta, Arenas, Bilbao Athletic, Real Unión, Real Sociedad B y Alavés B) varía de la que pretende la Federación. Así, abogan por la continuidad respecto al pasado curso para volver a coincidir con los conjuntos de La Rioja (UD Logroñés, Calahorra y Haro); Navarra (Izarra, Tudelano y Osasuna B); Asturias (Langreo, Marino, Oviedo B y Sporting B). Un grupo que se completaría con los dos representantes aragoneses (Ebro y Ejea).

El principal objetivo de la RFEF es mantener la filosofía de no separar a equipos de una misma Territorial, un objetivo que no resulta fácil porque, como se comprueba cada verano, no existe una solución que genere unanimidad.