Samuel Sánchez celebra el oro en Pekín 2008
Samuel Sánchez celebra el oro en Pekín 2008 - EP
Dopaje

Samuel Sánchez: «No sé ni qué es eso»

El ciclista se defiende y espera que el contraanálisis cofnirme que él no tomó esta hormona del crecimiento (GHRP-2)

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Con 39 años y casi dos décadas en activo, a un ciclista como Samuel Sánchez lo mejor que le queda es la memoria. El trabajo hecho. El título olímpico, los podios en el Tour y la Vuelta, el reinado de la montaña en la ronda gala, el triunfo en la Vuelta al País Vasco, la tierra donde se formó. Ayer, mientras pedaleaba por los alrededores de Nimes en el penúltimo entrenamiento antes de iniciar mañana la Vuelta a España, recibió por teléfono una notificación de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Había dado positivo. En el control que le realizaron por sorpresa el 9 de agosto en su casa de Oviedo aparecieron rastros de GHRP-2, un péptido que provoca la producción de hormona del crecimiento. Una sustancia prohibida. «No lo puedo creer. Estoy mal, muy mal. Pero tengo la conciencia tranquila. Espero que todo esto se quede en un susto», declaró ya desde el tren de regreso a su hogar. A la espera de lo que diga el contraanálisis, su equipo, el BMC le ha suspendido. No correrá la Vuelta. Si se confirma el dopaje, no correrá más. Y algo peor: su memoria, lo mejor que deja un ciclista, quedará manchada.

Está en el tren. De Nimes a Oviedo. De espaldas ya a la Vuelta. «Esto es increíble», repite. «Vinieron a casa como otras tantas veces a hacerme un control. He pasado muchísimos y no he tenido ningún problema», recuerda. «Ni sé qué es esa sustancia», asegura. «Es un resultado adverso, no es un positivo», confía. Se aferra al contraanálisis. Antes del pasado Giro, dos ciclistas italianos dieron positivo por la misma sustancia, Stefano Pirazzi y Nicola Ruffoni. El segundo test confirmó la presencia de GHPR-2. Fueron despedidos del equipo Bardiani.

«Ni sé qué es eso»

Tras un inicio de siglo acribillado por escándalos de dopaje, incluidos los Tours de Lance Armstrong, el ciclismo disfrutaba de un periodo en aguas tranquilas. El caso de Sánchez, que había sobrevivido sin mancha a la época más negra, ha sido «un mazazo», como definió el director de la Vuelta, Javier Guillén, que daba ayer los últimos retoques a la edición que comenzará mañana en Nimes. Con las siglas del péptido GHRP-2, el ciclismo recupera su pesadilla. En un rápido repaso por internet se comprueba que esta sustancia está asociada a los gimnasios especializados en atajos, en conseguir músculo a toda pastilla.

Una dosis de juventud y vigor. Pero está prohibida en el deporte. «Ni sé qué es eso», insiste de regreso a casa y con la moral muy afectada. En 2008, en otro mes de agosto, tocó su cima en la Muralla de Pekín. Allí ganó el oro olímpico. Eso le convirtió en un símbolo del deporte español. A su paso por el Euskaltel-Euskadi y el BMC, el ciclista asturiano ha dejado siempre patente su profesionalidad. Toda su vida orbitaba en torno al ciclismo, a la preparación más estricta. Ahora se acercaba a la despedida. Sin más presión que la que él mismo se imponía. Ya había hecho todo lo que tenía que hacer en su deporte. Por eso extraña aún más su caso.

Descrédito

Sabe que le viene encima un aluvión de descrédito. Lo ha visto antes con otros ciclistas. Si el positivo es ratificado, será castigado durante dos años. El adiós. Y de la peor manera. La primera reacción fue de su propio equipo, el BMC, al que llegó tras el cierre en 2013 del Euskaltel. La escuadra estadounidense lo aparta temporalmente para dejar clara su «política de tolerancia cero con el dopaje». El BMC se muestra «extremadamente decepcionado» por este caso que llega justo antes del inicio de la Vuelta.

A través del teléfono, la voz de Sánchez se notaba afectada. Iba a ser su décima Vuelta. El año pasado tuvo que abandonarla por una caída en la última contrarreloj. Esta primavera, en la Vuelta al País Vasco, también se cayó cuando estaba a punto de ganar la etapa de Arrate, escenario de tres de sus numerosos triunfos. Recuperado, se puso como objetivo esta Vuelta que parte desde Nimes. ¿La última? «Voy a centrarme en la carrera y luego tomaré esa decisión tan complicada», declaró hace unos días. Corrió la Vuelta a Polonia para ajustar sus músculos y volvió a casa unos días. Un control antidopaje el 9 de agosto puede haber decidido por él. Si el contraanálisis no cambia el veredicto, está sentenciado. El velo de este caso oscurecerá todo lo conseguido, su memoria.