Atlético

Lucas muestra los límites del Atlético

Pese a los esfuerzos del club y de Simeone, el defensa se marcha al Bayern por una oferta «digna de un campeón mundial»

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El Atlético puede armar un proyecto sólido y perdurable para su afición, pero no puede llegar a todo. Puede renovar a Griezmann por un precio casi insostenible para su economía, pagar el salario galáctico de Simeone, afrontar la renovación de Oblak como un pilar básico e incluso asumir el fichaje de un jugador caro como Morata, pero su motor financiero no le alcanza para retener a Lucas Hernández e igualar la oferta del Bayern Múnich. Tampoco para abonar a un símbolo como Godín lo mismo que supuestamente recibirá del Inter. La salida de Lucas descubre de alguna manera los límites del Atlético para competir con los gigantes.

Lucas Hernández reposaba ayer en el Innsbruck Medical University, convaleciente de la lesión de rodilla por la que fue operado. La intrahistoria de su fichaje por el Bayern Múnich comienza el pasado verano, cuando al Atlético y al representante del jugador, Manuel García Quilón, empiezan a llegar ofertas de al menos cuatro clubes dominantes de Europa por un joven campeón del mundo recién proclamado como tal.

Desde julio tramitan en la dirigencia del Atlético la tesitura de desprenderse de un futbolista esencial en el plan de futuro de Simeone. El Bayern Múnich es el más insistente de los cuatro pretendientes y se lanza con todo a por Lucas en el mercado invernal. Nueve millones limpios para el defensa, que probablemente lo conviertan en uno de los zagueros mejor pagados del mundo.

Renovaciones

Lucas, que había renovado antes del Mundial y se había hecho la foto en Rusia con Miguel Ángel Gil, consejero delegado, y Andrea Berta, director deportivo, mejoraba su sueldo y aumentaba la cláusula de rescisión de 55 a 80 millones. La progresión del jugador ha sido incesante: de desconocido canterano promocionado por Simeone a campeón del mundo con la selección francesa. Hace cuatro años, el francés tenía en su contrato una penalización de solo seis millones por su libertad laboral.

El Atlético paró la embestida del Bayern Múnich en invierno, cuando el club alemán pretendía llevarse a Lucas pagando la cláusula. Gil Marín y Simeone convencieron al central para que no destrozase el plan de un curso que, por entonces, mantenía en alza al equipo en la Copa del Rey y en la Champions, y segundo en la Liga a distancia del Barcelona y Messi. Desde entonces, el club ha hecho un «esfuerzo supremo» por retener al defensa, según fuentes cercanas a él. También Simeone, quien se ha reunido con Lucas varias veces durante este curso tratando de convencerlo de la luminosidad del proyecto colchonero. Pero, según las mismas fuentes, el jugador tenía decidido dejar el Atlético desde hace tiempo por la «oferta digna de un campeón del mundo». «El club y Simeone lo han intentado todo. Nadie ha incumplido nada. Y el Atlético no ha rebajado un euro», insisten.

Con los 80 millones que recibe el Atlético del Bayern, la dirección deportiva tendrá que recomponer la defensa, línea nuclear en el estilo cholista. Con la salida de Lucas, la marcha de Godín a falta de sello, el final de contrato sin renovación de Filipe y las incógnitas de Juanfran y Savic (señalado por el incidente con el Profe Ortega), el panorama exige a la entidad fichar al menos dos centrales y dos laterales de primer nivel. Solo quedan cuatro defensas en la plantilla: el uruguayo Giménez, el colombiano Arias el argentino Nehuén Pérez y el croata cedido al Inter Vrsaljko.