Kiko Luna, técnico profesional y empresario
Kiko Luna, técnico profesional y empresario - Fernando Herranz

Golf«MadridGolf Mutuactivos será un punto de infexión para este deporte»

Kiko Luna, el forjador de Jon Rahm, aspira a reunir a 15.000 personas en Somontes para seguir la Ryder Cup en pantallas gigantes, en una original propuesta

MadridActualizado:

En otros tiempos se le habría denominado un renacentista; ahora, en pleno siglo XXI, Kiko Luna se considera a sí mismo «un culo inquieto». A pesar de su juventud (44 años) es uno de los personajes más influyentes del golf español debido a todos los palos que toca y el éxito que tiene en sus acciones.

Entrenador, divulgador y empresario, ha demostrado ampliamente su valía y ahora se ha enfrascado en un nuevo reto: conseguir que 15.000 personas se reúnan el próximo fin de semana en Somontes para disfrutar de la Ryder Cup en la mejor fiesta que se haya organizado nunca en España.«Estoy convencido de que va a ser un completo éxito, un punto de inflexión para el golf -indica- y me lo he tomado como un reto personal. Cuando estuvimos barajando fechas para reflotar Madridgolf Mutuactivos (que se había suspendido en primavera) tuve claro que el momento era del 28 al 30 de septiembre, coincidiendo con la Ryder».

Su apuesta por el evento es tan grande que perdió la ocasión de ir a París, aunque no le duele en absoluto. «Por ser entrenador de los equipos nacionales tenía la entrada asegurada, pero preferí vivir esa fiesta en la distancia, con un montón de amigos. A los golfistas nos gusta ver los torneos acompañados y qué mejor que hacerlo en un grupo tan numeroso que se cuente por miles».

Este concepto de reunión coral, casi como si de un concierto de música se tratara (con 45 expositores, concursos y acciones benéficas), es una de las muchas ideas renovadoras que ha traído este madrileño a un deporte habitualmente anclado en el pasado. Y quién mejor que él, que nació en un club de golf, para tratar de renovarlo desde dentro, ya sea desde las canchas o en sus clases en televisión. «Mi padre trabajaba de electricista en el club de Puerta de Hierro y le dejaron una casa para vivir dentro del campo de golf -recuerda- así que los tres hermanos (Santi, Salva y Kiko) hemos jugado al golf desde muy pequeñitos y ahora somos profesionales». De gran éxito, por cierto. El mayor ha sido uno de los golfistas más prolíficos del Circuito Europeo (supera los 600 torneos disputados) y los dos menores son entrenadores de los equipos nacionales.

Kiko, en concreto, se puede decir que fue un niño prodigio de la enseñanza, pues vivió todos pasos muy rápido. «Subía al campo de prácticas desde pequeñito y era el niño mimando de todos los profesores. Siempre me trataron fenomenal y me ayudaron mucho. Luego empecé de caddy a los 13 años y a los 18 me hice profesional». Aunque estuvo becado por la Federación Española durante tres temporadas, en una charla con su hermano Santi (diez años mayor que él) se le abrieron los ojos a un brillante futuro. «Me explicó muy claras las exigencias y sacrificios que debía soportar un jugador del Circuito Europeo y no me compensó seguir sus pasos -reconoce-. Pero como me encantaba enseñar, decidí hacerme profesor».

Ya había sido asistente del equipo de Madrid, junto a Pepito Gallardo, y su gran capacidad docente pronto le abrió las puertas superiores. «A los 23 años, me ofrecieron llevar el Comité Juvenil de laRFEG y ya sumo veintiuno llevando a la Selección española. Quiero destacar que le debo todo lo que soy a Puerta de Hierro, la Federación Española y a mi hermano Santi, que me ha abierto todas las puertas en el mundo del golf».

Forjador de talentos

Con las enseñanzas aprendidas de sus mentores Pepito Gallardo, John Jacobs y Tommy Horton (desgraciadamente desaparecidos en los últimos dos años), Luna ha conseguido transmitir a sus miles de alumnos un concepto claro: el golf sencillo. «Ahora hay mucha máquina, pero los profesores estamos volviendo a los orígenes. A veces se pierde el norte con tanta tecnología, al alumno hay que simplificarle las cosas», indica. De hecho, no tiene nada que ver la enseñanza al jugador aficionado, que tiene poco tiempo para practicar, con la del deportista de elite. «Mi éxito como profesor se debe a que me adapto al alumno, al final hay que hacer una clase personalizada para cada uno» para sacar el máximo partido.

De entre todos sus pupilos destaca a dos: «Pablo Martín (el jugador con más talento que he tenido) y Jon Rahm, que desde el principio se vio que iba a llegar a donde lo ha hecho». A quien mandará su apoyo, junto a otras 15.000 almas, el próximo domingo.