Theresa Zabell, medallita olímpica en Barcelona 92
Theresa Zabell, medallita olímpica en Barcelona 92 - Ignacio Gil

Barcelona '92La vida después de Barcelona 92

Políticos, dirigentes deportivos, entrenadores, asesores, funcionarios y tenderos... De todo hay entre los medallistas olímpicos

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Sentada en el amplio salón de un hotel de cinco estrellas en el Paseo de la Castellana de Madrid, a Theresa Zabell se le ilumina el rostro cuando recuerda el torrente de sensaciones que vivió hace veinticinco años en el Puerto Olímpico de Barcelona. Acaba de ocupar una mesa eminente en el protocolo de un desayuno deportivo y rememora el instante de subir a aquel podio en Barcelona 92, el mejor momento de su vida según la exregatista que hoy es una destacada directiva del deporte español. Zabell convirtió su oro en los Juegos de Barcelona en un trampolín para la prosperidad. La medalla solo fue un acicate. Su formación académica, licenciada en informática (Inglaterra) y en márketing (Granada), le ayudó más que la gloria en la vela. Pero su caso es excepcional, ya que hay de todo en la viña de los medallistas olímpicos 25 años después. El éxito y el drama se mezclan entre los 22 protagonistas de la historia.

Theresa Zabell se retiró en 1998 y un año después ocupó asiento de eurodiputada en el Parlamento Europeo en temas relacionados con el deporte. Compartió escaño con destacados deportistas de nivel mundial, como el velocista italiano Pietro Mennea o el piloto finlandés Ari Vatanen. «Fue una experiencia muy enriquecedora a todos los niveles -describe a ABC-. Fui por el Partido Popular como independiente. Tenía claro que era una oportunidad, pero no quería hacer una carrera política. No es lo mío».

Ha trabajado en Arthur Andersen, como asesora de empresas del deporte, fue vicepresidenta del Comité Olímpico Español (COE) durante siete años, imparte conferencias, colabora con la multinacional Madison Sports y es presidenta de la Fundación Ecomar, un programa para 15.000 niños relacionado con la naútica y el impacto medioambiental. Y, esencial, habla cuatro idiomas: español, inglés, francés e italiano.

Programas de reinserción para los exdeportistas

El Comité Olímpico Español ha desarrollado diversos programas orientados a la integración de los exdeportistas en la vida laboral cuando terminan su carrera. Muchos, una importante mayoría, encuentra problemas para transformarse de estrella en ciudadano. Theresa Zabell no es el caso. No necesitó ayuda.

Zabell y Guerra en las Olimpiadas de Barcelona 92'
Zabell y Guerra en las Olimpiadas de Barcelona 92' - ABC

Sí la reclamó, sin éxito, José Manuel Moreno Periñán, el primer oro español de los Juegos de Barcelona. Este ciclista que ganó la prueba del kilómetro en el velódromo se ha pasado años denunciando el abandono y el olvido. Hijo de emigrantes, nacido en Ámsterdam y residente en Chiclana (Cádiz), Moreno se quedó a la intemperie, según dice, después de abandonar el ciclismo. «Si fuera americano o australiano, me habrían tratado de otra manera», admite. Fue propietario de una empresa de gestión de servicios para polideportivos, experimentó en temas inmobiliarios y hoy es imagen de los centros deportivos Go-Fit. Su vínculo con Barcelona 92 es una barbacoa que anualmente organiza con amigos para recordar que un día fue una estrella.

El héroe de la delegación española en Barcelona 92, Fermín Cacho (oro en la final de 1.500 metros), optó por un perfil medio para encauzar su vida. Reside desde hace muchos años en Andújar (Jaén), lejos de su Ágreda natal (Soria). Exintegrante de la junta directiva de la Federación de Atletismo, concejal del ayuntamiento jienense, asesor de deportes de la Diputación, presidente del Iliturgi de fútbol durante seis meses y propietario de una tienda de deportes en Soria junto a Abel Antón.

Un libro titulado «El precio del oro»

Miriam Blasco escribió un libro, «El precio del oro», en el que contaba sus andanzas como judoka. Fue seleccionadora nacional de judo y senadora por Alicante por el PP entre 2000 y 2012, periodo en el que trató de impulsar una ley de Mecenazgo y consiguió otra conquista: la seguridad social para los deportistas de élite. Primera campeona olímpica en España, se empeñó en dar visibilidad al deporte femenino. Regentó un gimnasio en Alicante y ahora vive en Londres, alejada de la política y formándose sobre el funcionamiento de las ONG.

El marchador Daniel Plaza, oro en 20 kilómetros marcha, completó su formación académica después de retirarse en 2000. Se licenció en Actividad Física y Deporte y consiguió una plaza como profesor universitario en Elche. Durante una legislatura fue concejal del PP en el Ayuntamiento de Torrevieja.

Vidas relacionadas con el tenis, la natación y la pértiga

El tenis sigue dando de comer a Conchita Martínez, plata en dobles con Arantxa, y Jordi Arrese, plata en individual masculino. Ella es capitana del equipo masculino de la Copa Davis y del femenino en la Copa Federación. Muy vinculada al sector vinícola, reside en Barcelona. Él fue capitán de la Davis, puso a Nadal en la final de 2004 de Sevilla, es asesor y entrenador de tenistas. Y ambos son comentaristas de televisión. En su medio, la piscina, se ha desarrollado Martín López Zubero, oro en 200 espalda. Vive en Florida con su mujer y sus hijos y entrena a un pequeño club local de nadadores.

Otros, como Javier García Chico, imaginaron una vida apartada del deporte. El saltador de pértiga, bronce en aquellos Juegos, se licenció en publicidad y trabajó durante lustros en una productora de televisión. La crisis del sector de los medios de comunicación le devolvió a su deporte, a su especialidad. Desde hace ocho años entrena a un grupo de atletas en el Centro de Alto Rendimiento de Soria. «Cuando compites, todos son amigos. Cuando te retiras, te cuelgan el teléfono».

Faustino Reyes
Faustino Reyes - Juan Flores

Alguna de estas vivencias debió experimentar Faustino Reyes, plata en boxeo en el peso pluma. Hoy regenta un puesto de ultramarinos y alimentación en el mercado de Marchena (Sevilla). El oropel y la purpurina que atrajo su medalla en Barcelona se convirtió en desazón y desasosiego al quedarse fuera de los Juegos de Atlanta 96 por discrepancias conceptuales con sus entrenadores. Aquel rechazo lo llevó a un camino para el que no estaba preparado. Compitió durante algunos años en Berlín, en un club y en una ciudad que le agobiaron. Regresó a Marchena (Sevilla) y cayó en la droga. En un centro de desintoxicación en Francia conocen su historia, su lucha por volver a ser persona.

«El olimpismo no me ha ayudado nada»

«Tiré mi vida», ha reconocido el expúgil, que montó un centro de boxeo en su pueblo. «Has boxeado muy bien, has defendido muy bien a España», le elogió el Rey Juan Carlos aquella noche de verano en Barcelona. Hoy Faustino Reyes se gana la vida vendiendo frutas y comestibles en el mercado. Siente resquemor hacia las instituciones y el movimiento olímpico. «El olimpismo a mí no me ha ayudado nada, te lopuedo asegurar -se lamenta ante ABC-. No sentí nunca ningún respaldo. Creo que en el Comité Olímpico Español (COE) funciona mucho la política y ayudan a quien ellos quieren, no a todos. Mi experiencia es un ejemplo de lo que digo. Ahora ya no necesito nada porque vivo muy tranquilo».

Antonio Peñalver era y es una leyenda del atletismo español, una suerte de Hércules capaz de correr, saltar y lanzar sin mover una pestaña y alcanzar topes increíbles en todas las disciplinas. Fue una de las sensaciones de aquellos Juegos. España, un país de gente bajita y ratonera, alejada de la talla media de los deportistas centroeuropeos, encontró en Peñalver a un titán indestructible que conquistó la plata en el decatlón. Un pionero, como Ángel Nieto, Severiano Ballesteros o Fernando Alonso, en una modalidad sin recorrido en nuestro país.

Faustino Reyes con el Rey Don Juan Carlos
Faustino Reyes con el Rey Don Juan Carlos - EFE

Abusos sexuales de su entrenador

Ya retirado, fue comentarista de televisión y director de Deportes de la Comunidad de Murcia. Una vida normal para un medallista olímpico, hasta que hace unos meses se conoció su drama personal. Relató su espeluznante historia de sufrimiento por los abusos sexuales de su entrenador, Miguel Ángel Millán (hoy encarcelado por otros episodios similares con otros atletas jóvenes), el hombre que le impulsó a ganar aquella medalla. «Me despertaba y lo tenía encima», describió Antonio Peñalver en una confesión desgarradora.

Peñalver sufrió el desarraigo de su familia, la separación a la que obliga el deporte para construir deportistas capaces de todo. Arantxa Sánchez Vicario, la heroína de los noventa en el deporte español por aquel incontestable triunfo ante Steffi Graf en Roland Garros, también se ha divorciado de su familia. El dinero, la codicia, los separó. La tenista publicó un libro que fue la caja de Pandora, «Memorias de una lucha, una vida y una mujer», en el que acusó a sus padres de controlar en exceso su vida y su dinero y de dejarla en la ruina por una mala gestión económica. No se habla con sus hermanos, los también tenistas Javier y Emilio, y no tiene relación con su madre (el padre murió).

La esperanza de la gimnasta Carolina Pascual es la libreta de ahorro que La Caixa puso a su disposición para el día que cumpliera 50 años. Hay 420.000 euros en esa cuenta. Los medallistas de Barcelona 92 disponen de una suma variable en el banco catalán, idea de Juan Antonio Samaranch, para evitar la cadena de los juguetes rotos. La gimnasta, plata en la prueba combinada de rítmica, reconoce que le ha ido «mal en la vida» y que no repetiría el modelo que siguió. Dejó de estudiar con doce años para entrenar catorce horas diarias y llegar algún día a unos Juegos. A la inversa del camino que emprendió Theresa Zabell, Pascual no ha podido reordenar su vida.