«El triunfo de la muerte», de Peter Brueghel el Viejo. Influido por la Muerte Negra, representa el juicio final
«El triunfo de la muerte», de Peter Brueghel el Viejo. Influido por la Muerte Negra, representa el juicio final - WIKIPEDIA

La peste, la gran plaga que amenazó con el apocalipsis

Sus orígenes se remontan la Edad del Bronce. Causada por una bacteria, Yersinia pestis, provocó la terrible Muerte Negra o Gran Plaga en la Edad Media

MADRIDActualizado:

«Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra». Así se refiere el Apocalipsis al cuarto jinete, que monta un caballo cadavérico. Se le suele conocer como Muerte, pero en muchos libros también lleva el nombre de «Peste».

Y con razón. La peste es una de las plagas que más huella ha dejado en la historia del ser humano, probablemente junto a la viruela. Algunos estudiosos relacionan la caída del Imperio Romano con la dispersión de esta enfermedad. Durante siglos la peste fue una catástrofe capaz de dejar ciudades completamente devastadas, en las que a veces «no quedaron vivos suficientes como para enterrar a los muertos». En el Siglo XIV, la Muerte Negra, una terrible plaga de peste, acabó con el 60% de la población europea, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). Ya a principios del siglo XIX, la sacudida de la peste dejó 10 millones de muertos. Por suerte, la higiene y los antibióticos, hoy mal usados por una gran parte de la población, salvaron a la humanidad del azote de la peste.

Sin embargo, las últimas epidemias no han ocurrido hace mucho tiempo. Una plaga sacudió India en la primera mitad del siglo XX y otro brote se extendió durante Vietman en periodo de guerra. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la peste es endémica en Madagascar, la República Democrática del Congo y el Perú. Entre 2010 y 2015 se notificaron 3.248 casos en el mundo, 584 de ellos mortales.

Un asesino versátil: Yersinia pestis

Estas impresionantes cifras y terribles imágenes son la creación de Yersinia pestis, una bacteria de forma ovalada que fue descubierta en 1894 por Alexandre Yersin, un médico del Instituto Pasteur.

Se considera que su origen está en China, en torno al 1334. Su llegada a Europa podría haber estado vinculada con la ciudad de Caffa, en 1346 un enclave comercial genovés de la península de Crimea, a orillas del mar Negro, que estaba asediado por la terrible horda de los mongoles. Al parecer, los mongoles usaron la peste como arma biológica al lanzar sus cadáveres sobre las murallas. Esto provocó que la enfermedad se propagara rápidamente primero por toda la colonia y luego hasta Italia, cuando los genoveses emprendieron el viaje de regreso. Desde Génova la epidemia se extendió como la pólvora por el resto de Europa, donte tuvo un impacto enorme en la economía, la sociedad y quizás en el surgimiento del Renacimiento.

De esta época son los famosos doctores de la peste: vestían con una túnica de piel gruesa encerada que les llegaba hasta el tobillo, se cubrían la cara con una máscara en forma de pico de ave y la llenaban de sustancias aromáticas para mitigar los malos olores. Además los médicos llevaban guantes, calzado y sombrero confeccionado con piel de cabra. En la mano derecha sujetaban una vara, con la que examinaban al paciente desde una distancia prudente, para evitar el riesgo de contagio.

La última gran epidemia, la Plaga Moderna, comenzó en China en torno al 1860. En 1894, Yersinia pestis campaba a sus anchas por Hong Kong. En los 20 años siguientes, y por culpa de las ratas, se extendió por los barcos y las ciudades portuarias de todo el mundo. Se considera que mató a unos 10 millones de personas.

Afortunadamente, en este periodo los científicos identificaron al patógeno y descubrieron el importante papel de las pulgas en su dispersión. El control de pulgas e insectos, y el uso de antibióticos, casi acabaron con este mal histórico.