El virus de la viruela ha sido uno de los más letales de la historia pero se erradicó en 1980 gracias a las vacunas
El virus de la viruela ha sido uno de los más letales de la historia pero se erradicó en 1980 gracias a las vacunas - ADOBE PHOTOSTOCK

«El demonio en el congelador», el letal virus que solo se guarda en dos laboratorios

El 30 de diciembre de 1993 se decidió no destruir las últimas muestras de la viruela, uno de los virus más mortíferos de la historia. Hoy en día es posible fabricarlo en un pequeño laboratorio

MADRIDActualizado:

El virus de la viruela, Variola major, ha sido probablemente el más letal de la historia. Sus huellas se remontan a momias del Antiguo Egipto y a la China del siglo VI y muestran que llegó a Europa en época de las Cruzadas. Parece ser que este virus aniquiló las poblaciones indígenas de América del Sur a partir del siglo XVI y que en el siglo XVIII mataba a unas 400.000 personal al año solo en Europa. Hoy se sabe que la viruela fue un azote para el ser humano durante milenios: solo en el siglo XX fue responsable de la muerte de alrededor de 300 millones de personas. Los motivos son que la viruela se transmite de persona a persona a través de gotas de saliva expulsadas en la respiración y que es un patógeno muy letal: suele matar a tres de cada diez afectados, y muchos de los que sobreviven quedan marcados por terribles cicatrices o quedan ciegos. Por suerte, la vacunación de la población mundial permitió acabar con esta lacra histórica en 1980.

El temor al regreso de la viruela llevó al gobierno de Estados Unidos a almacenar grandes reservas de vacunas contra la viruela y a inmunizar a parte del personal crucial en un evento de epidemia. Algunos expertos han dicho que un brote sería fácilmente contenible, porque la dispersión del virus es lenta. Otros han alertado de que el peligro llegaría si el virus se dispersase por un gran área metropolitana: «Eso sería una crisis global», dijo Michael Osterholm, un experto en bioterrorismo, en «The Washington Post». Otros han ido más lejos y han alertado de que la viruela podría convertirse en un arma capaz de matar a millones, tal como alertó Bill Gates en una entrevista publicada en The Telegraph.

Por si acaso, en la actualidad la OMS prohibe fabricar en el laboratorio más del 20 por ciento del genoma de Variola major, y por eso las compañías que sintetizan y venden fragmentos de ADN a los laboratorios hacen análisis para comprobar que no están entregando partes del virus. Pero muchos consideran que es imposible controlar cada envío y a cada compañía productora de material genético. Por otra parte, ocurre que, por ejemplo, la legislación de Estados Unidos impide sintetizar patógenos desaparecidos de la naturaleza, por temor a usos duales (perversos), pero no dice nada al respecto de la viruela de caballo porque este no es un patógeno humano. Sin embargo, este se podría usar como base para crear variantes humanas. Por eso algunos han sugerido que los experimentos de Evans no deberían haberse realizado.

¿Nuevos virus creados por el hombre?

Por si todo esto fuera poco, la ciencia ha llegado a una nueva encrucijada de la que no existen precedentes. Tal como dijo en «Sciencemagazine» Nicholas Evans, experto en bioética, «pronto, con la biología sintética, vamos a estar hablando de virus que nunca existieron en la naturaleza». Quizás «alguien podrá crear algo tan letal como la viruela pero que no sea viruela». Por eso, en su opinión, la OMS debería crear mecanismos para que los estados le informen cuando algún laboratorio tenga entre sus planes sintetizar virus relacionados con la viruela.

Casi cuatro años después de que una epidemia de ébola en África occidental hiciera saltar todas las alarmas, el avance de la biotecnología y la amenaza de algunos patógenos muestra la necesidad de vigilar y prepararse para posibles eventualidades, con la vacunación y la investigación como mejores herramientas. Ahora es más necesario que nunca, cuando las epidemias tienen una gran capacidad para hacerse globales en poco tiempo y la tecnología permite incluso desarrollar virus artificiales que jamás han existido en la naturaleza.