El nuevo dinosaurio acorazado
El nuevo dinosaurio acorazado - Andrey Atuchin / The Denver Museum of Nature & Science

El dinosaurio acorazado que vivía en un continente perdido

La nueva especie, con una compleja historia familiar, habitó lo que ahora es el sur de Utah hace más de 75 millones de años

ABC Ciencia
MadridActualizado:

Hace 75 millones de años, un dinosaurio hasta ahora desconocido habitaba un continente perdido llamado Laramidia. Casi tan largo como un elefante africano, tenía el cuerpo cubierto de una armadura ósea de la cabeza a la cola, un escudo que le proporcionaba protección frente a los depredadores mientras se alimentaba de plantas con sus pequeños dientes en forma de hoja. Su elaborada cubierta de espinas, sus cuernos y un gran palo huesudo en el extremo de la cola le convertían en un tanque viviente, una criatura digna de ver.

Los restos de Akainacephalus johnsoni, como ha sido bautizado por el nombre del voluntario que ayudó a limpiar el cráneo, fueron descubiertos en la formación Kaiparowits del Monumento nacional de Grand Staircase-Escalante, un área protegida al sur de Utah (EE.UU.). Hace millones de años, la zona formaba parte de un continente que ya no existe, Laramidia, demarcado por un mar interior que dividió en dos América del Norte. Era un lugar muy cálido, húmedo, repleto de ríos.

El animal pertenece a un grupo de dinosaurios armados herbívoros llamados anquilosáuridos, que vivieron en Asia y el oeste de América del Norte durante el Cretácico superior (hace entre 100 millones y 66 millones de años), pero, curiosamente, el animal no se parece a sus parientes americanos, sino a sus parientes asiáticos.

El puente de Beringia

Por esta compleja historia familiar, los científicos creen que pudo haber cruzado el puente terrestre de Beringia desde Asia tras la diminución del nivel del mar para llegar al vergel en el que vivía. Probablemente, dicen los investigadores, los anquilosaurios se dispersaron de Asia a Laramidia varias veces, desplegándose en abanico en el continente perdido para formar distintas poblaciones en el norte y el sur. Las hipótesis para las diferencias incluyen los cambios en el nivel del mar, los distintos climas y las barreras físicas para el movimiento de los animales, como las montañas y los grandes ríos.

La nueva especie ofrece el esqueleto más completo de un dinosaurio anquilosáurido encontrado en el sudoeste de los Estados Unidos. Incluye un cráneo completo, gran parte de la columna vertebral, con la rabadilla entera, varios elementos de extremidades anteriores y posteriores, y una armadura que incluye dos anillos en el cuello y placas con púas.

«Siempre es emocionante nombrar un nuevo taxón fósil, pero es igualmente emocionante si ese taxón también proporciona información adicional sobre el panorama general de su vida, como su dieta o aspectos de su comportamiento, y el entorno en el que vivía», afirma Jelle Wiersma, responsable del estudio e investigador de la Universidad de Utah. «Tal es exactamente el caso con Akainacephalus johnsoni».