Qué ver en Oviedo: diez motivos para enamorarse de la ciudad

La capital asturiana está llena de lugares irresistibles. Arte, sidra, tiendas, tesoros, historia, tradición… Podríamos escoger muchos rincones que recomendar, pero nos quedamos con estos diez

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  1. El mercado de El Fontán, directo desde el campo

    Mercado de El Fontán
    Mercado de El Fontán - Cedida por Turismo de Asturias

    El Fontán no es sólo el mercado más popular de Oviedo, también es seguramente uno de los más bonitos de toda España por el colorido de la plaza donde se realiza. Construida en el siglo XVIII a las orillas del casco antiguo, en lo que antes había sido una laguna natural (el nombre de Fontán viene precisamente de la fuente que alimentaba la misma), una plaza de coquetos edificios porticados que convive con un luminoso mercado de acero y cristal de finales del siglo XIX.

    Los días ideales para visitar el Fontán son jueves, sábado y domingo por la mañana, cuando junto al mercado se instalan los puestos ambulantes. Es entonces cuando la plaza reluce con flores y productos recién traídos de las huertas asturianas, haciéndola irresistible para la vista y el oído.

  2. La Catedral de El Salvador, de siervos y señores

    La Regenta frente a la Catedral de Oviedo
    La Regenta frente a la Catedral de Oviedo - Noé Baranda/CEDIDA POR TURISMO DE ASTURIAS

    En Oviedo existe un dicho acerca de su Catedral de El Salvador y el Camino de Santiago, que lleva repitiéndose desde la Edad Media: «Quien va a Santiago y no al Salvador, adora al siervo y no al señor». Esta catedral fue el punto de partida del primer peregrinaje a Santiago con Alfonso II tras el descubrimiento de la tumba, marcando el itinerario del que hoy conocemos por Camino Primitivo.

    Además de su importancia religiosa, El Salvador es también una espléndida obra arquitectónica, notable por su reconocible fachada de una sola torre y por su mezcla de estilos. El actual templo se levantó sobre una antigua iglesia prerrománica del siglo IX, de la que aún quedan un importante rastro: la Cámara Santa, donde se guardan los tesoros de la Catedral. Sobre esta base se levantó un templo románico, del que aún queda una torre y la Capilla Superior de la Cámara Santa, que contiene seis estatuas-columnas que se consideran una de las mejores muestras del románico de nuestro país.

    Pero la actual silueta de la Catedral es inconfundiblemente gótica, fruto de una obra que se prolongó entre finales del siglo XIII (cuando se construyó la Sala Capitular) y finales del siglo XVI, cuando Rodrigo Gil de Hontañón (autor también del edificio de la Universidad de Oviedo) terminó su torre con uno de los mejores remates en flecha jamás realizados en España. Posteriormente, en época ya barroca, se añadieron la girola y capillas como la del Rey Casto o la de Santa Bárbara.

  3. La calle Gascona, el bulevar de la sidra

    El riro del escanciado
    El riro del escanciado - Juanjo Arrojo - Cedida por Turismo de Asturias

    Estando en Asturias, pocos son a quienes no le apetece tomarse unas sidras. Y en Oviedo nadie duda dónde ir para ello: la calle Gascona, situada en pleno centro de la ciudad, muy cerca de la Catedral. Tan asociada está esta calle al escanciado, los culines y los chigres que se la denomina «el Bulevar de la Sidra». En ella se concentran más de una docena de sidrerías, y no es raro que todas ellas acaben de bote en bote.

    Y que nadie se crea que es el típico lugar para turistas. Los propios ovetenses son los primeros enamorados de la Gascona y quienes llevan décadas acudiendo a ella para beber y cenar bien. Además, el que esta calle -al igual que gran parte del centro de Oviedo- sea peatonal la hace aún más acogedora para pasar el rato. Y si se buscan alternativas a la sidra, el resto del casco antiguo también está estupendamente surtido de bares y restaurantes.

  4. Un museo de arte con muchos premios

    Museo de Bellas Artes de Asturias
    Museo de Bellas Artes de Asturias - Museo de Bellas Artes de Asturias

    El Museo de Bellas Artes de Asturias -que se puede visitar de forma gratuita- es una de las pinacotecas regionales más destacadas de nuestro país. Su colección fue formada a partir de la suma de diversos fondos públicos y privados, como el patrimonio de la antigua diputación provincial y la Colección Pedro Masaveu, y abarca desde el siglo XIV al arte contemporáneo. El grueso de la colección es pintura española, con obras de -entre otros- El Greco, Ribera, Zurbarán, Murillo, Goya, Picasso, Miró, Dalí o Barceló; pero también tiene una notable presencia de artistas internacionales, como Tiziano, Veronés o Rubens. Y, por supuesto, obras de los mejores pintores asturianos: Juan Carreño de Miranda, Darío de Regoyos, Nicanor Piñole, Evaristo Valle, Aurelio Suárez, Luis Fernández, Antonio Suárez, Orlando Pelayo… Y la escultura está también muy bien representada, con piezas de Gargallo, Navascués o Rubio Camín.

    Además de por su colección, el museo también es interesante por su propio emplazamiento, ya que ocupa un conjunto de tres edificios: el Palacio de Velarde (siglo XVIII), la casa Oviedo-Portal (siglo XVII) y una ampliación (inaugurada en 2015) obra del arquitecto navarro Patxi Mangado y que ha ganado premios internacionales como el Chicago Athenaeum o el RIBA Award for International Excellence, además de ser nominada para el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea. El aprovechamiento de la luz natural y el uso de las fachadas de edificios históricos como «telón» tras el que se vislumbra la construcción moderna han sido las características más elogiadas de este proyecto.

  5. Las joyas prerrománicas del Naranco

    Santa María del Naranco, con Oviedo al fondo
    Santa María del Naranco, con Oviedo al fondo - Manuel S Calvo - Cedida por Turismo de Asturias

    Posiblemente la mayor de las aportaciones que haya dado Asturias al mundo del arte sea el prerrománico asturiano, una de las manifestaciones arquitectónicas más importantes de los primeros siglos de la Edad Media en Europa Occidental. Y buena parte de los edificios más importantes de ese estilo se encuentran en la ciudad de Oviedo, ya que fue justamente durante el primer periodo de auge del prerrománico (siglos VIII-IX) cuando esta ciudad se convirtió en capital del Reino de Asturias.

    En el Monte Naranco, un muy hermoso espacio natural a las afueras de Oviedo, están dos edificios maravillosos: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. San Miguel es una pequeña pero bella iglesia consagrada en el año 848. Y Santa María se ha convertido no sólo en el edificio más reconocible del prerrománico asturiano, sino también en uno de los símbolos de Asturias, debido a su singularidad: es uno de los poquísimos edificios civiles (probablemente un palacio, pero otros expertos opinan que pudo tratarse de un pabellón real o un aula regia) altomedievales que se conservan en Europa, un carácter civil que mantuvo desde su construcción en el siglo IX hasta que fue consagrado como iglesia en el XII.

    Fuera del Naranco, pero dentro de Oviedo, hay otras construcciones prerrománicas que también merecen la visita: la iglesia de San Julián de los Prados -Santullano para los locales-, el más grande y antiguo (construida entre los años 812 y 842) de todos los edificios prerrománicos conservados; el muro testero de la iglesia de San Tirso (único resto de la construcción original), junto a la Catedral; la fuente de Foncalada; o la Cámara Santa de la Catedral, que ya hemos mencionado y de la que volveremos a hablar más adelante.

  6. Arqueología para todos los públicos

    Museo Arqueológico de Asturias
    Museo Arqueológico de Asturias - Juanjo Arrojo - Cedida por Turismo de Asturias

    Otro de los museos muy recomendables para visitar en el centro de Oviedo es el Museo Arqueológico de Asturias. Situado en el claustro gótico-renacentista (siglo XVI) del Monasterio de San Vicente -en torno al cual nació la propia ciudad de Oviedo-, su exposición permanente permite descubrir la vida y el arte en Asturias desde el paleolítico (época de la que hay en Asturias restos de gran riqueza) hasta la Edad Media, incluyendo piezas muy interesantes de la cultura castreña típica de la Edad del Bronce asturiana y de la Asturias romana.

    Además, esta colección permanente (para la que la visita es gratuita) ha sido pensada para ser accesible a todos los públicos, desde los entendidos en arqueología hasta quienes no conocen prácticamente nada sobre esta materia. Para ello se han creado recursos que pueden visitarse en su página web, como vídeos, reconstrucciones, visiones en 3D de objetos de la colección y hasta visitas virtuales a algunas de las cuevas con importantes restos prehistóricos del Principado.

  7. De compras por los alrededores de la calle Uría

    Calle Uría, en Oviedo
    Calle Uría, en Oviedo - FOTO CEDIDA POR TURISMO DE ASTURIAS

    Oviedo es una ciudad eminentemente comercial y su centro urbano, donde se concentran la mayoría de las principales tiendas, se beneficia de dos características que lo hacen muy atractivo: sus zonas peatonales y la limpieza de sus calles, que ha hecho a Oviedo ganadora de diversos galardones.

    El gran eje de las compras en Oviedo es la céntrica, señorial y decimonónica calle Uría. A ambos lados de la misma (una vez dejado atrás el Campo San Francisco, uno de los parques más bonitos de la ciudad) se abren las calles donde podemos encontrar las más destacadas tiendas de moda, perfumería, regalo o decoración, tanto de grandes marcas internacionales como boutiques locales. Campoamor, Melquiades Álvarez, Palacio Valdés (hacia el este), Gil de Jaz, Conde de Toreno o Marqués de Pidal (hacia el oeste) son algunas de las calles ideales para mirar escaparates. Por esa misma zona también encontramos algunas de las mejores librerías de la ciudad, en torno a las calles Doctor Casal y Pelayo y en la Plaza del Riego. Por el entorno de esta última, en el casco antiguo, encontramos las mejores tiendas de artesanía (calles Cimadevilla, Rúa, Águila, Plaza Porlier…).

  8. Encontrarse con Woody Allen y Mafalda plena calle

    Imagen de Woody Allen, en Oviedo
    Imagen de Woody Allen, en Oviedo - Alfonso Suárez -Cedida por Turismo de Asturias

    Las calles de Oviedo están salpicadas de más de cien esculturas. Es casi imposible pasear por la ciudad sin encontrarse con alguna de estas obras de arte, entre las que hay piezas muy populares y también trabajos de artistas de enorme renombre. Quizá la estatua más conocida de todo Oviedo sea la dedicada a Woody Allen, que se encuentra al comienzo de la calle Milicias Nacionales y que fue inaugurada después de que el cineasta ganase el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002 (comienzo de una vinculación del director con la ciudad, que le llevó a rodar allí parte de Vicky Cristina Barcelona). Esta estatua se ha convertido en sí misma en toda una atracción turística.

    También son muy populares la estatua de Mafalda sentada en un banco del Campo San Francisco, la dedicada al La Regenta junto a la Catedral o la lechera con su vaca representada en la Plaza Trascorrales. Y entre los escultores de renombre que han creado piezas para Oviedo están Fernando Botero (Maternidad, en la Plaza de la Escandalera), Eduardo Úrculo (El regreso de William B. Arrensberg, en la Plaza Porlier, y Culis Monumentalibus, en la calle Pelayo), Manolo Hugué (Mujer sentada, calle San Francisco) o Faustino Goico-Aguirre (Relieves del Instituto Nacional de Previsión, Plaza del Carbayón).

  9. Ópera y realeza en el Teatro Campoamor

    Imagen del Teatro Campoamor
    Imagen del Teatro Campoamor - Juanjo Arrojo - Cedida por Turismo de Asturias

    En el otoño ovetense hay dos citas de gala: la entrega de los Premios Princesa de Asturias y la temporada de ópera. Y ambos se celebran en el mismo lugar: el Teatro Campoamor. Inaugurado en 1892 (aunque totalmente reconstruido, salvo la fachada, tras la Guerra Civil), este teatro con capacidad para casi 1.500 espectadores es el único de España que ofrece programación lírica prácticamente durante los doce meses del año, destacando, además de la temporada de ópera, el festival de zarzuela que se celebra de febrero a junio.

    En cuanto a la ópera, la temporada del Campoamor es la segunda más antigua de España, tras la del Liceo de Barcelona. Este año se celebrarán los 125 años del teatro con cinco producciones: Siegfried, de Wagner (6, 9, 13 y 16 de septiembre); Il Trovatore, de Verdi (5, 8, 11, 13 y 14 de octubre); L’Elisir d’Amore, de Donizetti (12, 14, 16, 17 y 18 de noviembre); Andrea Chénier, de Giordano (7, 10, 13 y 16 de septiembre); y Pelléas et Mélisande, de Debussy (28 y 30 de enero y 1 y 3 de febrero de 2018).

  10. Los tesoros de la Cámara Santa

    Cámara Santa, en la catedral de Oviedo
    Cámara Santa, en la catedral de Oviedo - Armando Álvarez - Cedida por Turismo de Asturias

    Oviedo tiene hasta su propia cueva del tesoro; salvo que no es una cueva, sino un interesante edificio prerrománico, que ya hemos mencionado dos veces en este artículo: la Cámara Santa de la Catedral. Esta construcción de comienzos del siglo IX, vestigio de la primera catedral ovetense, está formado realmente y pese a su nombre por dos cámaras distintas y sin conexión directa entre sí: la Cripta de Santa Leocadia en la parte inferior y la Capilla de San Miguel en la superior.

    Es en esta última donde se guardan los grandes tesoros de Asturias, las reliquias de la Catedral. Entre ellas se encuentra un fragmento de tela supuestamente perteneciente al Santo Sudario. Pero sobre todo destacan cuatro ejemplos sobresalientes de la orfebrería de la Alta Edad Media: el Arca Santa, la Caja de las Ágatas, la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria. Estas dos cruces, recubiertas de oro y pedrería, son tan importantes para los asturianos que se han convertido en símbolos; la Cruz de los Ángeles (comienzos del siglo IX) aparece en el escudo de la ciudad de Oviedo y la Cruz de la Victoria (comienzos del siglo X) es conocida en toda España por ser la que aparece en el centro de la bandera asturiana.