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Tres razones para visitar Toro este fin de semana

Recorrido por este pueblo de Zamora en los últimos días de las Edades del Hombre y de la vendimia

Torre del reloj, en Toro
Torre del reloj, en Toro - PILAR ARCOS
FERNANDO PASTRANO - abcviajar - Actualizado: Guardado en:

Toro, a 32 kilómetros de Zamora y a 220 de Madrid, siempre puede ser una gran idea para una escapada de fin de semana. Pero este, en concreto, se suman tres razones que llaman a hacer las maletas. Veamos.

Edades del Hombre 2016. «Aqva», la vigésimo primera edición de esta exposición de arte sacro, entra en su recta final. Se clausurará el próximo 14 de noviembre. La muestra, en esta ocasión, aúna 139 piezas de distintas épocas, estilos y disciplinas artísticas, con el agua como hilo conductor.

Vendimia. El vino de Toro se está haciendo un hueco importante en el mercado español. Sus bodegas pueden formar parte de una ruta en cualquier momento, pero más aún ahora. En efecto, la vendimia en la Denominaciónde Origen Toro comenzó a finales de septiembre. Este año se espera recoger en torno a 19-22 millones de kilos de uva, entre un 5 y un 10 por ciento más queen 2015. El centro de información y promoción del vino de Toro alberga la bodega histórica de la localidad, en pleno centro. La entrada tiene un precio simbólico de 2 euros para mayores de 16 años. Calle Cerrada s/n. Abierta de martes a domingo de 11.00 a 14.30 horas y de 16.30 a 20.00 horas.

Noche Blanca del Patrimonio. Toro ha programado para este viernes, 30 de septiembre, la apertura de más de una veintena de monumentos, sobre todo en las zonas del Carmen, del Canto y el centro. Los museos y edificios históricos permanecerán abiertos de 21.00 a 23.00 horas.

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Así es Toro

Colegiata de Santa María la Mayor, en Toro
Colegiata de Santa María la Mayor, en Toro- PILAR ARCOS

Recientemente, Fernando Pastrano visitó Toro para elaborar un reportaje sobre estre pueblo. Estas fueron sus impresiones, que pueden ayudar a aprovechar más la escapada.

El nombre de la ciudad de Toro no tiene nada que ver con el animal, sino con Villa Gothorum (Villa de los Godos) fundada por Leovigildo en el 570. Hoy identificamos a Toro con el vino gracias a su Denominación de Origen, y aunque ésta nació relativamente hace poco, en 1987, los vinos son anteriores al asentamiento de los romanos.

En la época del descubrimiento de América los caldos de Toro viajaron en las carabelas hasta el Nuevo Continente gracias a sus características que los hacían resistir tan largas travesías. Dicen (vaya usted a saber) que «La Pinta» se llamaba así por la medida de capacidad que utilizaban los torensanos.

En el siglo XIX la filoxera destruyó los viñedos de medio mundo. Solo se salvaron algunas pocas cepas de suelos especialmente arenosos, terreno letal para ese insecto. Algunas de ellas (sus descendientes) aún están en Toro.

Dice la leyenda que la Torre del Reloj, uno de los edificios principales de la ciudad, fue construida a principios del XVIII con una argamasa hecha con vino, que era (algunos creen todavía es) más abundante que el agua. Y eso que al lado pasa el Duero.

Calle Mayor, en Toro
Calle Mayor, en Toro- PILAR ARCOS

A solo 32 kilómetros de la capital zamorana, 64 de Valladolid y 220 de Madrid, Toro es una población con muchos atractivos, la mayoría encuadrados en el enoturismo, la cultura y una gastronomía basada en el buen producto de la tierra sin concesiones a la galería. Declarada Conjunto Histórico Artístico en 1963, despliega su trazado urbano en forma de abanico, teniendo como eje central la espléndida colegiata de Santa María la Mayor, del siglo XII. Es una voluminosa obra maestra del románico de aspecto macizo, impresionante. Junto a ella está el Paseo del Espolón, excelente mirador sobre la vega del Duero, tambien llamada el Oasis de Castilla, y el medieval Puente de Piedra.

Entre sus otras iglesias detacan la de San Lorenzo el Real (mudéjar del s. XII) y la de San Salvador de los Caballeros, fundada por los templarios. Hoy, sin culto, alberga un museo de arte religioso con una notable colección de tallas románicas y góticas.

A lo largo del casco antiguo encontramos buenos ejemplos de arquitectura tradicional con las características casas de entramado de madera, y un interesante barrio de la judería, del que hay referencias escritas desde el siglo XIII. Por aquí y por allá vemos casas señoriales blasonadas, como la de los marqueses de Alcañices, los de Castrillo, y la de Valparaíso.

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