Manifestantes durante una marcha anti Brexit el primer día de la convención anual de los conservadores, el pasado 1 de octubre en Mánchester
Manifestantes durante una marcha anti Brexit el primer día de la convención anual de los conservadores, el pasado 1 de octubre en Mánchester - Afp

Stop al Brexit: la resistencia crece en el Reino Unido

Un movimiento nacido de la sociedad civil pide otro referéndum para no marcharse de la Unión Europea

Corresponsal en LondresActualizado:

Ha pasado casi año y medio del referéndum sobre el Brexit en el Reino Unido. El 23 de junio de 2016, el 51,9% de la población tomó una decisión que aún hoy provoca una gran incertidumbre tanto dentro como fuera de las fronteras. Poco a poco la sociedad británica ha ido asumiendo que «Brexit significa Brexit», como ha repetido hasta la saciedad la primera ministra, Theresa May.

Tanto tiempo después de la gran sorpresa que supuso el «sí» en ese referéndum, que le costó el puesto al entonces primer ministro David Cameron, la fractura en la sociedad es evidente. La calle está dividida y el movimiento en contra de abandonar la Unión Europea resiste. Muchos incluso han cambiado su opinión respecto a lo que pensaban antes de la consulta.

Pero lo que no se ha apagado ha sido la llama, formada por millones de personas en Reino Unido, que todavía buscan dar marcha atrás. Volver a levantarse cada mañana y no tener que ver en cualquier medio de comunicación la palabra Brexit.

«Quiero que nuestro partido lidere la lucha contra el Brexit»

Sin un gran apoyo político ya que, a pesar de que en su momento hicieran campaña por el «remain», ni conservadores ni laboristas se plantean dar marcha atrás al divorcio con la Unión, el gran activismo antibrexit, pese a todo, se encuentra muy presente por las calles de todo el país. Apoyados por el partido liberal-demócrata, con su nuevo líder Vince Cable como gran abanderado de la campaña, miles de personas siguen manifestándose para no tener que abandonar el club comunitario al que llevan perteneciendo durante más de 40 años.

Las dos últimas grandes manifestaciones han tenido lugar en los congresos anuales de los dos grandes partidos, el conservador de Theresa May y el laborista de Jeremy Corbyn. Tanto en Mánchester como en Brighton, miles de personas se lanzaron a la calle para luchar contra el que,según los eurófilos, es un «monstruo» con varias cabezas, entre ellas la de Theresa May o el titular de Exteriores, Boris Johnson. Cada cabeza con su propio criterio.

Precisamente la guerra silenciosa entre la «premier» y el díscolo exalcalde de Londres sobre cómo debe articularse el Brexit y afrontar las negociaciones con la UE ha dado más alas a este movimiento. La incertidumbre que sobrevuela alrededor del proceso ha catapultado a un nuevo grupo de presión llamado «Britain for Europe», impulsor de todas las protestas a lo largo del país y que se empezó a gestar en la gran marcha de marzo coincidente con el aniversario del Tratado de Roma, el 25 de ese mes. Desde el centro de Londres hasta las puertas del Parlamento, decenas de miles de británicos y proeuropeos se manifestaron en contra de la salida de Reino Unido del club comunitario.

Nuevo partido centrista

A este nuevo grupo se le une una iniciativa que cada vez suena más en los mentideros políticos, aunque aún no haya surgido nada a escala oficial. La creación de un partido político centrista, cuyo principal objetivo sería el de celebrar un segundo referéndum que permitiese enmendar el error que muchos creen se cometió en la consulta del 23 de junio de 2016.

Y para el puesto de líder de ese partido, ¿quién mejor que un arrepentido que apostaba por la ruptura absoluta con la Unión Europea? Todos apuntan en su dirección y el aludido aventa las especulaciones con sus campañas en las redes sociales. Se trata de James Chapman, exjefe de gabinete del ministro del Brexit, David Davis. Él lo veía venir desde lejos y abandonó su cargo justo antes de que el «sí» se impusiese en las urnas. Ahora se ha convertido en uno de los adalides de la campaña anti-Brexit. Con sus últimas declaraciones augura que todo va a ser una «catástrofe» y que la economía británica se asomará «al borde del precipicio». Además, reconoce que el referéndum fue «una idea estúpida».

No es el único exalto cargo que se ha sumado a esta corriente. Desde hace ya unos meses uno de los artífices de la campaña del «leave» viene advirtiendo de que las negociaciones con Bruselas «discurren hacia un desastre». Es Dominic Cummings, exasesor del ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, uno de los mayores partidarios de la salida de la Unión dentro del Ejecutivo británico.

Pero ninguno de ellos tiene ya un gran peso político, a la espera de si Chapman da el salto definitivo. Por eso el empuje de la lucha en este ámbito recae sobre el mencionado Vince Cable. Recientemente elegido líder del partido liberal-demócrata tras el pasado desastre electoral de junio (solo 12 diputados), este economista que fue ministro del gobierno de coalición de Cameron desde 2010 a 2015, ha redoblado las críticas a la decisión de abandonar la UE. «Quiero que nuestro partido lidere la lucha contra el Brexit», ha asegurado en varias ocasiones describiéndolo como «lo peor que le ha podido pasar a Reino Unido».

Intelectuales británicos

Tal tesis la apoyan diferentes intelectuales británicos que llevan tiempo sosteniendo que este proceso afectará a todos los sectores de la sociedad. Desde activistas políticos como Bob Geldof, uno de los más activos en sus protestas, a directores de cine como Ken Loach. También historiadores como Max Hastings quien, aunque critica a la Unión Europea por centralista y burocrática, destaca que el Brexit es una tragedia para su país. También lo cree así Frances Morris, la directora de una de los museos de arte más importantes del mundo, la Tate Modern.

Entre las muchas voces que se han alzado destaca la de Gina Miller, a la que muchos toman como abanderada del movimiento. Esta gestora de inversiones llevó ante los tribunales al Gobierno, obligándolo a votar en el Parlamento británico la aprobación del Brexit. Ganó el caso y May tuvo que pasar por el mal trago de varias votaciones perdidas que finalmente enmendó con su mayoría conservadora en la Cámara de los Comunes. Miller ha afirmado en varias ocasiones que vive amenazada por radicales que están a favor de la salida. Incluso se ha llegado a plantear abandonar Reino Unido por miedo a algún ataque.

Miedo al «no acuerdo»

Si bien es verdad que el Gobierno británico ha rebajado sus peticiones iniciales, aún sobrevuela la sombra del «no acuerdo» en las negociaciones con la UE. Esta perspectiva es la que más temen los «antibrexiters», que ven una ruptura absoluta con la Unión Europea como el fracaso total de un país que se encuentra partido en dos mitades. Y lo que es peor, esas dos mitades a su vez se encuentran subdivididas en decenas de fragmentos. Para evitar que el país se siga dividiendo, el lema del movimiento anti-Brexit es claro: «Echemos marcha atrás y volvamos al 22 de junio de 2016», cuando Reino Unido aún pertenecía a la familia comunitaria que, aseguran, nunca debió abandonar.