Merkel y Schulz, a su llegada a la sede del SPD para comenzar la primera reunión formal
Merkel y Schulz, a su llegada a la sede del SPD para comenzar la primera reunión formal - Reuters
Alemania

Merkel y Schulz comienzan a negociar la gran coalición sin «líneas rojas»

La canciller alemana asegura haber logrado un preacuerdo en materia financiera con los socialdemócratas

BerlínActualizado:

«Hoy ha salido todo muy bien», fue todo lo que lo que los negociadores dijeron después de diez horas de conversaciones. «Estamos trabajando con intensidad, la atmósfera es muy positiva y el informe sobre Finanzas ha satisfecho a todos», dijo una fuente del Partido Socialdemócrata (SPD), en cuya sede había tenido lugar la primera jornada de sondeo de cara a la reedición de la gran coalición en el gobierno de Berlín.

La reunión comenzaba puntualmente a las 10 de la mañana, en la sala Hans Johen Vogel de la Casa Willy Brandt, un espacio de 400 metros cuadrados que acogió a los 39 «sondeadores» y a un empleado de la sede del SPD que servía de enlace con el exterior. A partir de las 13:30 y tras una breve pausa para comer algo, los negociadores se separaron en dos grupos de trabajo por temas, que después informaron a sus respectivas directivas. La siguiente ronda en común, a las cinco y media de la tarde, ya dejaba traslucir optimismo y acuerdo, para concluir a las ocho con la impresión de que, una vez salvados los flecos, hay «enormes posibilidades».

«Un nuevo tiempo requiere una nueva política y eso es lo que seguramente salga de esta negociación», dijo una fuente interna de uno de los partidos al tanto de las conversaciones. Uno de los primeros puntos de procedimiento en los que hubo acuerdo general fue la condición de no conceder entrevistas al final del encuentro y la necesidad de coordinar la comunicación del proceso, para evitar un caso similar a la casa de locos en que se convirtió el anterior intento de Merkel de formar gobierno con liberales y verdes. Eso incluye también silencio en las redes sociales.

«Lo que necesitamos es disciplina, valor y una porción de creatividad», dijo a su entrada en el edificio el presidente de los socialcristianos de Baviera, Horst Seehofer, que también advirtió que «hay que hablar menos en público y más entre nosotros», antes de que el personal de la Casa Willy Brandt anunciase que no habría entrevistas por parte de ninguno de los negociadores tras esta primera jornada. La canciller Merkel se mostró «optimista» y repitió que su prioridad es lograr un gobierno «estable» que cohesione Alemania ante los inmensos retos y tareas que esperan al país. «Creo que podemos lograrlo», dijo al ser recibida por el presidente de los socialdemócratas (SPD), Martin Schulz, anfitrión de este primer encuentro oficial.

«Seremos constructivos», prometió Schulz por su parte, «no trazamos ninguna línea roja, pero queremos muchas políticas rojas», señaló en referencia al color con el que se identifica su partido. Mencionó también su deseo de renovar la solidaridad y la cohesión en el país, al tiempo que destacaba áreas claves de trabajo, como la educación, la inversión en vivienda infraestructuras o la atención a la dependencia.

Además de estas escuetas declaraciones, el apagón informativo sobre la jornada de negociación solo nos deja como pista a seguir el esquema de equipos que quedan encargados de las diferentes áreas de negociación. Las conversaciones sobre Europa, cuyos primeros sondeos tendrán lugar a lo largo del día de hoy, serán dirigidas, por ejemplo por los tres primeros espada: Merkel, Schulz y Seehofer. Merkel en persona tendrá que mediar entre los socialcristianos bávaros de la CSU, alineados de antemano con el húngaro Viktor Orban y que exigen volver a una «Europa de las naciones fuertes», así como un «adelgazamiento de Europa», y los socialdemócratas, rendidos a la propuesta de más integración europea formulada por el presidente francés Emmanuel Macron. Este capítulo será sin duda uno de los más encontrados y el que más nos afecte al resto de los europeos.

El capítulo de inmigración, a pesar de haber protagonizado largamente la polémica entre los partidos y durante la campaña electoral, queda en segundo plano y encargado al presidente de Hesse, Volker Bouffier, por parte de la CDU de Merkel; el ministro de Interior de Baviera Joachim Herrmann, por parte de la CSU; y el vicepresidente de los socialdemócratas Ralf Stegner. El hecho de que sea Herrmann el hombre de la CSU al frente de este asunto permite sospechar que se acordará un endurecimiento de las condiciones de acceso, mayores controles médicos de edad para evitar y quizá una restricción de las admisiones, pero que el visible alineamiento de este partido con las tesis del húngaro Viktor Orban no irán mucho más allá de la campaña electoral regional de Baviera.

Los encargados del capítulo financiero, que quedó ayer cerrado en sus bases, fueron por parte de la CSU de Merkel de nuevo Volker Bouffier junto con Reiner Haselhof. Fuentes internas del partido, sin autorización para hablar sobre el asunto, sugerían anoche, sin embargo, que queda establecido un preacuerdo similar al que Merkel llegó a tener hablado con liberales y verdes, que en aquel caso dejaba un espacio de maniobra de unos 45.000 millones de euros para inversiones hasta 2021.