Internacional

Decretado el toque de queda tras la muerte de un manifestante en los disturbios raciales en Charlotte

La Policía se ha visto obligada a emplear gases lacrimógenos contra los manifestantes. La víctima fue identificada con el nombre de Justin Carr, un varón de 26 años. La Policía acusa a los manifestantes, supuestamente armados

Vídeo: Los servicios de Emergencias y varios manifestantes transportan a un herido durante los disturbios en la ciudad estadounidense de Charlotte - AFP
A. Parrondo - Actualizado: Guardado en:

Finalmente ha fallecido el manifestante que se encontraba en estado crítico desde el miércoles como consecuencia de un disparo en la ciudad estadounidense de Charlotte. Al parecer el impacto de bala se produjo a las 20.30, y la víctima ha sido identificada como Justin Carr, un varón de 26 años. Según informan las autoridades, el disparo procedió de otro civil y no de la Policía -según las autoridades, algunos manifestantes portaban armas y eran especialmente violentos-.

Esta noticia que llega en medio de los disturbios raciales originados el pasado martes, y que han provocado que se declarara el estado de emergencia el pasado miércoles. Para evitar la posibilidad de mayores altercados, la alcaldesa de Charlotte, Jennifer Roberts, ha decretado el toque de queda. Permanecerá en vigor con un tiempo indefinido, y se mantendrá desde medianoche hasta las seis de la madrugada. A pesar de ello, la Policía se ha visto obligada a emplear gases lacrimógenos contra los manifestantes que han acudido a las calles.

En un principio, la Policía aseguró que Carr había fallecido en el momento posterior del impacto. Sin embargo, el gobierno local hizo público un comunicado desmintiendo la noticia y confirmando que está vivo pero en «estado crítico». Finalmente, un día después, Carr no ha conseguido sobrevivir a la herida que había sufrido durante la manifestación.

Todos estos altercados vienen como consecuencia de lo acontecido el pasado martes. Por aquel entonces, la Policía abatió a un hombre afroamericano a tiros tras asegurar que portaba un arma. Su versión contradice la mantenida por los familiares del fallecido, que aseguran que Keith Lamont Scott solo llevaba consigo un libro. «El sujeto salió del vehículo pertrechado con un arma de fuego que suponía una amenaza de muerte inminente para los agentes, que dispararon», aseguraba la Policía de Charlotte en un comunicado.

Este miércoles, Kerr Putney, el jefe del departamento de la Policía de Charlotte-Mecklenburg, ha confirmado dicha hipótesis. Esta afirmación contradiría el origen de las intensas protestas originadas durante la jornada del martes en el país, que no han hecho sino caldear aún más un conflicto racial que mantiene dividido al país norteamericano. Durante los enfrentamientos uno de los policías también ha sido herido y está siendo tratado, aunque de momento se desconoce la gravedad. Con él, ya son aproximadamente 12 los policías heridos entre ambas noches de conflicto.

A pesar de todo, Putney ha reconocido que su muerte fue un error, ya que en dicho momento la Policía se encontraba realizando un operativo de busca y captura. Al ver entrar a Scott en un vehículo portando un arma, procedieron a abatirlo, puesto que el hombre requerido no soltó el artefacto. Inmediatamente avisaron a los servicios sanitarios, según ha señalado. Por ello, consideran que todo se ha manipulado, puesto que «la historia» es «un poco diferente a lo que se ha contado hasta el momento«.

La familia, por su parte, sostiene que lo que llevaba Scott era en realidad un libro que leía mientras esperaba a su hijo a la salida del colegio. Precisamente, varios medios locales apuntan a que el policía que abatió a Scott era también negro.

Diferentes versiones

Las diferentes versiones mantenidas entre las autoridades y la Policía, han encendido la mecha de un conflicto racial que está dividiendo a la sociedad norteamericana. Hasta mediados de 2016, la cifra de afroamericanos muertos a manos de la Policía ascendía a 123, según «The Washington Post». Frente a ello, un total de 31 policías habían muerto en tiroteos dentro del país norteamericano. Baton Rouge, Dallas, y los constantes conflictos entre autoridades y manifestantes en los que hay víctimas mortales, no hacen sino caldear un conflicto que lleva enquistado desde hace tiempo en la sociedad norteamericana.

«Por el color de la piel no están siendo tratados de la misma manera, y eso duele» llegó a decir el presidente Barack Obama, y ha llegado a apelar al «sentido de urgencia». Por su parte, Hillary Clinton llamó a combatir el «racismo sistémico» en Estados Unidos. Mientras tanto, su rival en las elecciones, Donald Trump aseguró tras el tiroteo de Dallas que represenaba «el lamento de una nación». Uno de ellos será el que encauce la continuación de este conflicto.

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