ABC Historia recomienda Carabinas M1A1: las armas con la que la 101ª Aerotransportada aniquiló a los nazis en Normandía

Ideada como una evolución del modelo M1, era sumamente ligera y se diseñó especificamente para poder ser transportada por los paracaidistas norteamericanos

La 101, tras capturar una bandera alemana
La 101, tras capturar una bandera alemana - ABC

Desde el subfusil Thompson (mal llamado «ametralladora»), hasta la pistola Colt 1911 (una de las más conocidas del ejército americano por su potencia). Las películas bélicas nos han hecho creer que estas eran las dos armas más extendidas entre los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada. Esos combatientes que, horas antes del Desembarco de Normandía, se dejaron caer tras las líneas de defensa alemanas para atrapar a los germanos en un terrible fuego cruzado y para proteger los vitales puentes que llevarían a los aliados al interior de Francia.

Sin embargo, la realidad es que -a pesar de lo que nos dice Hollywood- las armas más extendidas entre los «paracas» de la 101 eran la carabina M1A1 (una evolución del modelo M1 modificada especificamente para tropas aerotransportadas) y el fusil M1 Garand (el de dotación de la infantería estadounidense). Hoy, estas dos son también las más utilizadas por los grupos de recreación histórica españoles que dan vida a las unidades paracaidistas de la Segunda Guerra Mundial. Y todo, bajo un precio sumamente asequible gracias a la marca hispana «Denix».

La carabina M1

Una de las dos armas principales que portaron los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada en Normandía fue la variante M1A1 de la carabina M1. Esta última era uno de los pertrechos principales en el arsenal de las tropas de segunda línea de los Estados Unidos de América. Es decir, de aquellos soldados que (por estar asignados a una batería de artillería, cargar con una ametralladora pesada, o encontrarse destinados en una unidad dedicada a labores de intendencia) necesitaban un fusil más ligero que el M1 Garand (de unos 4 kilos) o las pesadas Thompson (de 5).

Esta carabina, concretamente, se ideó en 1942 con el objetivo de que las tropas auxiliares tuvieran la capacidad de defenderse de las agresivas tácticas de ataque germanas. Y es que, mediante la «Blitzkrieg» o «Guerra relámpago», los alemanes rompían la primera línea de defensa enemiga y se lanzaban con sus unidades mecanizadas contra la retaguardia contraria. Un lugar en el que podían causar estragos destruyendo polvorines o convoys de suministros defendidos, únicamente, por soldados equipados con poco más que armas cortas tales como pistolas.

Así pues, la necesidad de contar con un arsenal más potente para rechazar estos posibles golpes de mano provocó que EEUU se planteara la creación de un arma ligera y de fuego rápido. De esta forma nació la carabina M1.

«Tras numerosas pruebas, se adoptó el diseño de la firma Winchester […] el 22 de octubre de 1942», explica la revista especializada «Les Cosaques» en su dossier «Carabina M-1». El resultado fue un arma relativamente corta (90 centímetros aproximadamente) pero con cierta cadencia de fuego al contar con un cargador de 15 cartuchos que disparaba en modo semiautomático. Con ella, además de las unidades anteriormente seleccionadas, se dotó a algunos oficiales.

El arma (elaborada en madera y metal con una culata fija) usaba un cartucho más propio de pistola, que de fusil. «La carabina usaba un calibre de 30. Seria una especie de 9 mm largo. El arma no era muy potente ni un alcance muy extenso, pero tenía una cadencia de fuego alta» explica, en declaraciones a ABC, Joan Parés (miembro del grupo de recreación histórica «First Allied Airborne Catalunya» -especialistas en la 101ª División Aerotransportada-). El arma debió ser útil, pues se fabricaron 6.200.000 unidades hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y fue modifica dando como resultado hasta 15 modelos diferentes.

Con todo, y aunque fue bien recibida entre las tropas a las que iba destinadas, la carabina M1 también tenía algún pequeño problema además de su escaso alcance. «En la Segunda Guerra Mundial esta carabina no llevaba bayoneta. Es lógico porque habitualmente se entiende que la bayoneta es una extensión del arma que permite al soldado usarla como una lanza. Con un arma tan corta es un poco absurdo, ya que no tiene la suficiente extensión como para causar un daño severo. Pero es algo normal en este tipo de armas cortas y ligeras», completa el experto.

El modelo «paraca

Como arma ligera que era, la carabina M1 atrajo sobremanera a las recién creadas divisiones de paracaidistas estadounidenses. Entre ellas, la 101ª División Aerotransportada (activada el 16 de agosto de 1942). La razón era sencilla: estos combatientes necesitaban contar con un arsenal lo más ligero posible para saltar desde los cielos. Y es que, a menos peso tuviera su arma, más cosas podrían llevar consigo para sobrevivir una vez que se encontraran solos, y tras las líneas enemigas, en las playas de Normandía.

Así pues, y con el fin de hacer la M1 (de poco más de 3 kilos) más adaptable si cabe a los paracaidistas, se rediseñó la carabina para sustituir su culata fija de madera por una plegable (y mucho más ligera) de metal. Dicho modelo (de apenas 2.800 graamos) fue desarrollado por una subdivisión (Inland) de la actual «General Motors» (que llegó a fabricar un total de 2.650.000). El resultado fue un arma sumamente compacta, pero resistente y que podía abrirse con facilidad. La variante fue denominada «Carabina Cal .30 M1A1» y fue entregada, a partir de octubre de 1942, a la 82ª y a la 101ª divisiones aerotransportadas.

«La 101ª División usó esta carabina, que era muy ligera. Sin embargo, muchos soldados preferían el fusil Garand por tener un calibre y una potencia de fuego más alta. Además de contar con una cadencia de fuego decente al disparar 8 cartuchos en semiautomático. Eso sí, los que llevaban la carabina ahorraban en peso y podían llevarla en una bolsa desechable que se ataban y que tiraban una vez que llegaban al suelo», añade Parés en declaraciones a ABC.

Así define el popular historiador Antony Beevor estas armas en su obra «El Día D. La batalla de Normandía»: «El arma personal del soldado normalmente era una carabina con afuste, desmontado en parte, metido en una bolsa llamada “estuche del violín”, que se llevaba atada con unas correas cruzando el pecho».

Se fabricaron aproximadamente 150.000 de estas carabinas modificadas para los paracaidistas, y fueron muy bien acogidas. Tanto, que este modelo (y el mismo M1) se fue actualizando para participar en varias guerras posteriores. «Después se usó en la guerra de Corea y continuó hasta los primeros años de Vietnam», completa el recreador histórico.

Otras armas de los «paracas»

La otra arma principal de los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada en el Día D fue el M1 Garand, el fusil dedotación usado por la infantería del ejército americano. Su característica principal era que podía disparar hasta ocho cartuchos de forma semiautomática sin necesidad de ser amartillado. Eso le otorgaba una ventaja sobre los fusiles mono-tiro de rusos, británicos y alemanes. Aunque también le hacía perder un poco de precisión. «El Garand tenía un alcance de aproximadamente 1.000 metros, lo que le daba una gran ventaja sobre el resto de armas», explica Parés en declaraciones a ABC.

Además de estas armas, los paracaidistas de la 101ª también contaban con pistolas Colt 1911. Un tipo de arma corta que no todos llevaban por no ser reglamentaria. «Al principio de la guerra se dotó a las unidades con Colt 1911, pero el ejército las terminó retirando. Algunos paracaidistas la llevaban, pero solo los que se la pudieron guardar, pues no era de dotación en el 44. Oficialmente solo la portaban algunos mandos o servidores de ametralladoras. Tenerla era casi un premio. Además, era muy querida. En el Pacífico, por ejemplo, se contaba que un disparo de esta pistola podía arrancar la mano a un japonés por su gran calibre», completa el experto.

Por otro lado, el recreador histórico afirma que los paracaidistas de la 101ª no solían portar (salvo casos raros) subfusiles como la Thompson. «Solo se dotaba a elementos muy especializados del ejército. El problema es que en las películas suele aparecer mucho porque los subfusiles son muy espectaculares por disparar fuego automático. Pero hay que tener en cuenta que su alcance era de entre 400 y 500 metros, y el Garand lo doblaba, por lo que era preferido. Además carecía de precisión por contar con un cañón muy corto», añade el recreador. Con todo, tan cierto como esto es que se pudo ver a algún «paraca» con ella.

Según Parés, otro tanto sucedía con los alemanes, a los cuales solemos ver en las películas con el característico subfusil MP40. «Es cierto que los alemanes tenían más armas automáticas que los aliados, pero también es verdad que lo que más utilizaban era el fusil Kar 98. Si ves las películas, parece que al final de la guerra todos llevaban MP40 o MP44, pero no. Tuvieron armas de todo tipo y de toda procedencia», añade el experto.

SI QUIERES CONOCER EL EQUIPO COMPLETO DE UN PARACAIDISTA DE LA 101 AEROTRANSPORTADA, SIGUE ESTE ENLACE: Así iban equipados los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada en el Desembarco de Normandía.

Recreando la M1A1

En palabras de Parés, a día de hoy bastante sencillo adquirir una réplica de la carabina M1A1 gracias a marcas como «Denix». Una empresa española que fabrica «objetos de recreación» (que no armas, como ellos mismos señalan).

«”Denix” te permite adquirir una copia en madera y metal por unos 150 euros. Es algo que, cuando empecé con la recreación hace 12 años, parecía imposible. Además, ofrecen los dos modelos, tanto el de culata fija, como el de la culata plegable para paracaidistas», explica el experto.

Tal y como determina, esta empresa ha logrado posicionarse como una de las mejores del mercado. «Cuando vas a recreaciones en otros países, puedes ver sus réplicas. Se exportan a todo el mundo», determina.

«”Denix” ha permitido generalizar la compra de réplicas de armas de la Segunda Guerra Mundial por un precio razonable. Te dan la oportunidad de tener réplicas de armamento original como el Garand cuando, anteriormente, era algo imposible por menos de 500 euros. Elaboran réplicas muy fidedignas. Sus ventajas son el precio y que las puedes encontrar en bastantes tiendas del país. En el caso de la M1A1, con todo, y por ponernos puristas, tiene un tornillo donde no toca. Encima del cañón. Además, a veces el color de la madera (el teñido) esta un poco pasado de tono. Pero es algo para recreadores sumamente puristas», añade Parés.

¿La ley permite portar réplicas de armas?

El problema es que la replica está hecha para tenerla en un domicilio. En ese caso no hay ningún problema porque, según la ley, es un ornamento. Cuando la sacas fuera empiezan los problemas. Estas sacando un trozo de madera y metal que simula un arma, y puede dar lugar a equívocos.

Hay cierto vacío legal. Nosotros, cuando organizamos eventos, pedimos permiso a la Guardia Civil para que nos deje utilizarlas. Los agentes vienen, revisan las réplicas y te dan la autorización. En cierto modo es lógico. Si vas por la calle con un rifle colgado de la espalda (aunque sea una réplica) puedes causar el pánico. Pero, si es un evento autorizado, no hay problema.

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