Robin Williams
Robin Williams - Gtres

El terrible sufrimiento que vivió Robin Williams los días previos a su suicidio

Esta semana ha salido a la venta «Robin», una biografía del malogrado actor escrita por el periodista Dave Itzkoff

MadridActualizado:

El actor Robin Williams no había consumido drogas ni alcohol el día que se quitó la vida. Eso es lo que desveló la autopsia, cuyos resultados fueron publicados en noviembre de 2014. Según aseguró, Williams tomó las medicinas que le había recetado el médico, pero no fueron la causa de su muerte. La conclusión de la autopsia concluyó que el protagonista de «Mrs. Doumfire» murió por un suicidio tras asfixiarse colgándose, a pesar de que el actor había luchado abiertamente contra la adicción a las drogas y el alcohol a lo largo de su vida.

A punto de cumplir cuatro años del trágico suceso, sale a la venta «Robin», la biografía del malogrado Robin Williams, escrita por el periodista Dave Itzkoff, revela el sufrimiento por el que pasó el actor los días previos a su suicidio. Una obra que no ha estado exenta de polémica pues airea los «trapos sucios» del intérprete asegurando, entre otras cosas, que acostumbraba a tocarle los pechos y el trasero, una imagen del oscarizado intérprete que se aleja de la imagen familiar y cómica que proyectaba.

Crisis personal

En la biografía se muestra al actor vencido después de su segundo divorcio, que le distanció totalmente de sus hijos. «Tenía la seguridad de que nos había defraudado. Nunca acabó de aceptarlo. Algo triste porque todos le queríamos y solo queríamos su felicidad», explica su hijo en el libro. «En retrospectiva, siento que tendría que haber pasado más tiempo con él. Porque alguien que necesitaba apoyo no recibió lo que quería», recuerda ahora su hijo. Mientras intentaba lidiar con sus problemas personales, unos resultados médicos terminaron de hundirle moralmente. En mayo de 2014, le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson, una noticia que atormentó al comediante para el resto de sus días. Sin embargo, la autopsia reveló que en realidad sufría demencia con cuerpos de Lewy, un trastorno cerebral agresivo e incurable que tiene un riesgo asociado al suicidio.

Crisis profesional

En medio de esta crisis personal se ocultaba la profesional pues, Robin Williams, que había dedicado 35 años a su carrera y con más de 60 años se veía incapaz de hacer otra cosa. En la biografía, muchos de su círculo más íntimo aseguró que uno de los mayores miedos del artista era pensar que ya no sería capaz de volver a hacer reír a su público. «No puedo. No sé cómo ser gracioso», le dijo llorando de manera desconsolada a Cheri Minns. Según aseguró, el actor comenzó a olvidar sus textos y a andar arrastrando los pies durante sus últimos días. «No tuve la capacidad de lidiar con lo que le estaba sucediendo», confesó. Después del fracaso de su programa de televisión «The Crazy Ones», la salud de Williams empeoró. Perdió peso, su voz se quebró y su vida se fue apagando. «Se sintió atrapado en su cuerpo», recuerda otra de sus amistades, Cyndi McHale.