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Sabine Getty: La princesa libanesa que enjoya a la jet set

Está casada con un bisnieto del magnate petrolero Jean Paul Getty y diseña joyas para Rihanna y Céline Dion

Su nueva colección está inspirada en el Grupo Memphis
Su nueva colección está inspirada en el Grupo Memphis - O. H. P.

Ante de convertirse en la chica de moda entre las cachorras de la jet set internacional, Sabine Ghanem soñaba con ser una prima donna de la lírica. Tras terminar sus estudios en Beau Soleil, el internado alpino preferido de reyes y príncipes, esta joven de origen libanés probó suerte en el teatro y la ópera. «Todo el mundo debería estudiar interpretación en algún momento de la vida, es la mejor terapia. Subirse a un escenario es una experiencia liberadora», explica a ABC en conversación telefónica desde París.

Ahora, Sabine diseña joyas para las ricas y famosas (Céline Dion, Rihanna, Alessandra Ambrosio y Cara Delevingne figuran entre sus clientas), aunque sigue dándosele bien interpretar a divas grandilocuentes. «Cuando estoy creando una joya pienso en un personaje. Incluso concibo mi propio guardarropa como si fuera el vestuario de una obra o de un espectáculo», revela entre risas.

El año pasado, para su boda con el financiero Joseph Getty, bisnieto del magnate petrolero Jean Paul Getty, Sabine lució un traje de alta costura de Schiaparelli. Su entrada a la Basílica de los Santos Apóstoles de Roma fue principesca: sobre su espalda llevó una capa de siete metros de largo con un sol de 500.000 lentejuelas doradas bordadas a mano por las costureras de Lesage, las petite-main que cosen para Chanel.

La noche previa al enlace, los novios ofrecieron una fiesta en el Palazzo Taverna inspirada en «Las amistades peligrosas» de Choderlos de Laclos. Sabine recibió a sus invitados disfrazada de la malvada marquesa de Merteuil, con un vestido «a la francesa» y un peinado que rendía homenaje a Léonard Autié, el peluquero de la Reina María Antonieta. «Todos somos muchas personas en una y es divertido explorar esas múltiples facetas. No sé cuál es mi papel favorito, me gustan todos...», dice.

Hay uno que no se ajusta al guión de su vida: el de it girl. Muchos medios la señalan como «la chica de moda», pero ella no se siente cómoda con esa etiqueta tan trillada. «Debo ser una it girl muy vieja, porque ya tengo 31 años y llevo toda mi vida en el mundo de la moda y yendo a los desfiles. No me interesa estar de moda, yo aspiro a perdurar en el tiempo», responde. Quizá esa sea la razón por la que diseña joyas. «Son eternas y la eternidad es el lujo definitivo», sentencia.

La estilista Naty Abascal es una de sus seguidoras. Ambas en el desfile de Schiaparelli en París, en enero de este año
La estilista Naty Abascal es una de sus seguidoras. Ambas en el desfile de Schiaparelli en París, en enero de este año- GETTY

Gemóloga por accidente

Sabine se inició en el mundo de la joyería casi por accidente. «Me apunté en el Instituto Gemológico de América, en Nueva York, por simple curiosidad. Entonces todavía no sabía lo que quería hacer con mi vida, pero cuando terminé la carrera descubrí que esto era lo mío», recuerda. Allí aprendió a clasificar diamantes y otras piedras preciosas y realizó sus primeros bocetos.

Como no encontraba trabajo en las grandes firmas como Van Cleef & Arpels o Harry Winston, en 2012 lanzó su propia línea. «Comencé diseñando para mí, por pura diversión». Su primera colección, Relic, inspirada en una caja-reliquia del medioevo y en las artes decorativas del siglo XII, fue un éxito instantáneo. Céline Dion y Rihanna fueron las primeras en lucirla y los grandes almacenes Maxfield de Los Ángeles, Bergdorf Goodman de Nueva York y Browns de Londres no tardaron en realizar sus primeras órdenes de compras.

Las joyas de Getty reflejan su educación cosmopolita. Hija de un financiero libanés y de una interiorista egipcia, se crió en Ginebra y ha vivido en medio mundo. «Soy muy curiosa, me interesan las personas y las culturas diferentes. Viajar te enriquece», dice. Vive en Londres, sus piezas se realizan en un pequeño taller a las afueras de Florencia, veranea en Mónaco e Italia y suele recalar en París durante la Semana de la Moda.

Para su boda, Sabine y su marido, Joseph Getty, se caracterizaron como los personajes de «Las amistades peligrosas»
Para su boda, Sabine y su marido, Joseph Getty, se caracterizaron como los personajes de «Las amistades peligrosas»- Sabine Getty

Lujo en tiempos de crisis

Las artes decorativas juegan un papel crucial en su proceso creativo. Su nueva colección está inspirada en el Grupo Memphis, el colorido movimiento de arquitectura y diseño industrial liderado por el italiano Ettore Sottsass. «Es una colección fresca, juvenil y jugetona. Las líneas son simples: zigzags y curvas». Las piezas, un homenaje a la geometría de los años 80, están hechas en oro de 18 quilates y diferentes tonalidades de topacio. Su precio oscila entre los 1.980 y los 32.000 euros.

Hace uno meses también inauguró su showroom en Berkeley Square, epicentro del Londres más inaccesible. La socialite estadounidense Lauren Santo Domingo, la heredera griega Eugenie Niarchos y la actriz Demi Moore estaban entre las invitadas. «Mis clientas son mujeres maduras que saben lo que quieren, no las jovencitas», aclara.

La apertura de su tienda coincidió con el caos post-Brexit. «La crisis económica no afecta al nivel más alto de la industria del lujo. Pero nosotros hacemos una joyería más accesible y sí sentimos el impacto de los cambios financieros. Se supone que la mujer debe enamorarse a primera vista de una joya, pero ahora las clientas piensan dos veces antes de realizar una compra, lo ven como una inversión», explica. Sabine demuestra ser mucho más que una cara bonita. Ella es la auténtica joya de su empresa.

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