Mario Vaquerizo
Mario Vaquerizo - Isabel Permuy

Mario Vaquerizo: «De pequeño me tiraban piedras porque iba con chicas»

El artista da por hecho que no va a tener hijos con su mujer, la cantante Alaska, con la lleva 17 años de relación

MadridActualizado:

El polifacético Mario Vaquerizo (43 años), fiel amante de la cerveza, se trasladó hasta la calle Génova de Madrid para disfrutar de unas horas haciendo lo que más le gusta: «disfrutar de una birra bien fría en la capital». Pero en esta ocasión el artista se situó detrás de la barra para enseñar a «tirar la caña», un taller ofrecido por Mahou. «Contaremos con un maestro cervecero con quien disfrutar de un sabor muy grande», la marca cervecera sabía perfectamente que Vaquerizo no les defraudaría y, como era de esperar, cumplió de pleno con sus expectativas.

Mario nunca ha ocultado su pasión por esta bebida, que le ha llevado a dar «clases» de tirador. En esta ocasión en la sede principal de la madrileña empresa cervecera, «Saborería Mahou». «Tengo la suerte de que mis aficiones se han convertido en mi medio de vida, pues al final me paso el día trabajando, y feliz», explica con su natural desparpajo el líder de la banda de rock «Nancys Rubias».

La energía que trasmite Mario Vaquerizo es la misma que se ve a través de la pantalla: todo natural, nada sobreactuado. Fue pisar el local y revolucionarse todo. Este escritor, cantante, representante, colaborador televisivo y marido Alaska es puro nervio, no puede parar quieto y, aunque su filosofía de vida y su trabajo sea «lúdica», por increíble que parezca, a este personaje tan dicharachero y sociable le encanta pasar tiempo en casa con los suyos: «Tengo una imagen de muy alocado, muy fiestero pero después tampoco te creas que sea así. Soy una persona muy germánica y una persona que me gusta tener muy disciplina», confiesa entre caña y caña para ABC.

¿Cómo es su vida en casa?

Soy una persona muy tradicional en mis costumbres, mis hábitos, en como enfoco la relación, ser un buen hijo, un buen amigo y un buen marido.

¿Y con Alaska?

En la intimidad la llamo Olvi, para su desgracia porque ella se cambió su nombre a los trece años porque no le gustaba Olvido y se puso Alaska. Pero a raíz del programa «Alaska y Mario», en el que yo la llamaba todo el rato Olvi, al final se lo contagié al resto y ella se pone negra con eso. Eso pasa por haber hecho un programa en el que exponíamos nuestra vida, pero tampoco hemos hecho nada que no haga el resto del mundo. Nosotros a través de la televisión, el resto a través de las redes sociales.

Todavía hay muchas personas que cuestionan su matrimonio...

Sí, dicen que estamos juntos por conveniencia porque cuestionan mi condición sexual. No fuerzo el querer aparentar, es una cuestión de naturaleza. Cuando se cuestiona eso no es contra mí sino contra mí sino que están cuestionando a mi mujer. Si toda España dice que Alaska es una de las personas más respetadas e inteligentes, ¿por qué iba a mantener una relación con un homosexual?

¿Le molesta que le «acusen» de homosexual?

No siento como una ofensa que me llamen maricón porque con todos mis amigos gais, entre nosotros nos llamamos maricones y no pasa absolutamente nada. Eso sí, dependiendo del tono y el contexto en el que dices: «este tío es un maricón», entonces es un insulto o no.

¿Le hubiese gustado formar una familia con Alaska?

Sí, me hubiese gustado tener hijos. Olvido no tiene instinto maternal, a mí sí que me hubiese gustado ser padre pero ahora, a mis 43 y ella es 11 años mayor que yo. Pero no lo veo mal, cuando compartes vida con otra persona hay que llegar a un acuerdo porque prima el respeto y el amor. También sería muy injusto que tuviese un hijo ahora y estuviese todo los fines de semana yendo a actuar con las «Nancys Rubias».

¿Se han planteado la adopción?

No, yo respeto mucho la adopción y alabo a la gente que decide adoptar pero yo ya doy por hecho que no voy a ser padre. Ahora en lo que me he convertido es en tío. Soy el «tito Mario» de todos los hijos de mis amigos.

Todo el mundo le define como una persona alegre, sociable y muy feliz, ¿odia a alguien?

No, porque te genera una mala energía que no me interesa. Con ese tipo de personas aplico la máxima: «No hay mejor desprecio que el no aprecio», es decir, la indiferencia es el mejor castigo que puedes hacer a la gente que no te interesa. Obviamente soy súper alegre, súper feliz pero yo también tengo muchos momentos en los que no estoy así, tengo mis momentos en los que me pongo como un gorila. Cuando no estoy bien me quedo en mi casa.

¿Discuten mucho en su matrimonio?

Cuando regaño con Olvido y tenemos nuestras crisis pasa porque yo creo que se realmente se discute con la gente que más quieres. Pero sí, yo tengo mis días malísimos y tengo mis dudas, porque no soy un robot.

Siempre ha sido muy aplaudido por su forma de ser. Por ser muy abierto en sus pensamientos y que le de igual lo que piensen los demás, ¿alguna vez ha sufrido bullying?

Sí claro,a mí me tiraban piedras de pequeño en el colegio porque iba con chicas y me llamaban maricón, y es verdad que en un momento dado cuando eres más pequeño y te estás formando físicamente y mentalmente eso te afecta. Tengo mucha suerte de estar muy unido a mi familia que siempre me ha apoyado. Yo me acuerdo que mi madre me decía: «Niño, con lo bien que te va a ahora, no te pintes los ojos, no te pongas tacones», y yo le decía: «Mamá lo voy a hacer sí o sí», y ahora está encantada conmigo. Hay que actuar con naturalidad y estar muy seguro de lo que eres y yo a veces incluso rozo la arrogancia, por esa seguridad que tengo en mí mismo.

Siempre ha defendido a capa y espada su fe cristiana...

Tengo una vena espiritual muy arraigada. Lo que pasa es que la gente es muy cateta y se piensa que porque lleve el pelo largo, me maquille y hable en femenino tengo que ser anti Iglesia, pues yo soy todo lo contrario. Me siento muy bien yendo a misa, trato de adoptar y de hacer todo aquello que haga sentirme bien. Está claro que hay cosas de la Iglesia con las que no comulgo, pero lo que más me molesta es que a día de hoy se siga planteando que yo sea creyente, porque eso demuestra que la sociedad no ha avanzado nada.

Y por último, el tema más de actualidad de «Alaska y Mario»: la compra de la casa que Bibiana Fernández ha tenido que vender para hacer frente a la deuda con Hacienda

Yo no soy una ONG. Bibiana tiene muchísimos amigos y no desacredita la amistad del resto de sus amigos porque no le hayan comprado la casa. Esto simplemente ha sido una oferta que me he podido permitir y una posterior tasación económica. Yo no sé al final quién ha salvado a quién. A lo mejor me ha salvado a mí Bibiana teniendo una casa maravillosa con un precio que yo no me podía permitir. Muchas veces todo se magnífica o se malinterpreta a la manera que ellos quieren. Yo no me siento salvador de mi amiga Bibiana.