Tom Petty
Tom Petty - REUTERS
Música

Fentanilo, el analgésico asesino

Dolores O'Riordan, que será enterrada hoy en Limmerick (Irlanda), podría haber muerto por una sobredosis accidental de la misma sustancia que mató a Tom Petty y Prince

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La artista irlandesa Dolores O'Riordan, cuyo cuerpo sin vida fue hallado en un hotel de Londres la pasada semana, será enterrada este martes en su pueblo natal de Ballybricken, en el condado de Limerick. Todavía no se conocen las causas de esta muerte prematura (tenía sólo 46 años), pero la sospecha de que hubo alguna sustancia de por medio va cobrando cada vez más fuerza.

Docenas de medios de comunicación se están haciendo eco de una información del Santa Monica Observer, un diario online que no goza de credibilidad pero que apunta a una hipótesis verosímil, la de la sobredosis, citando una presunta fuente directa de la policía de Londres, que habría asegurado que junto a su cadáver se encontró fentanilo, un potentísimo opiáceo.

Eso no significa necesariamente que la cantante de The Cranberries cometiera suicidio, pues esta droga es tristemente conocida por haber provocado sobredosis accidentales que han resultado fatales, y su consumo, que está alcanzando picos inéditos en Estados Unidos, parece haberse puesto de moda entre los músicos en los últimos años.

Tres días después de conocerse la noticia de la muerte de O'Riordan salieron a la luz los resultados de la autopsia de Tom Petty, fallecido el pasado 2 de octubre. La conclusión, muerte por fentanilo. Lo mismo le ocurrió a Prince, que apareció muerto en su estudio en abril de 2016, pero hay más casos.

El multiinstrumentista, compositor y cantante Jay Bennett fue una de sus primeras víctimas conocidas en el mundo de la música. El artista de Illinois grabó sus primeros discos con la banda Titanic Love Affair y alcanzó el éxito en su etapa como miembro de Wilco entre 1994 y 2001, año en que fue expulsado del grupo por sus constantes conflictos con Jeff Tweedy. Bennet inició entonces una carrera en solitario que abarcaría seis discos. Pero el último de ellos, «Kicking at the Perfumed Air», tuvo que ser publicado a título póstumo ya que el autor murió el 24 de mayo de 2009, tras quedarse dormido con un parche epidérmico de fentanilo puesto en el brazo.

Justo un año después, el 24 de mayo de 2010, el bajista de Slipknot, Paul Gray, apareció muerto en el TownePlace Suites Hotel de Johnston (Iowa). Junto a su cuerpo se encontró una jerniguilla con una mezcla potencialmente letal de morfina y fentanilo.

La última víctima del fentanilo en el mundo de la música fue Lil Peep, el pasado 15 de noviembre. Mientras viajaba en su autobús de gira, el rapero estadounidense colgó en su perfil de instagram una foto en la que se le veía con dos pastillas en la boca. Al llegar a su destino su equipo lo encontró inconsciente y sin pulso, y murió pocas horas después en el hospital.

El rapero Lil Peep
El rapero Lil Peep - ABC

Otros artistas han confesado tener problemas de adicción a este analgésico (la superestrella del hip-hop Eminem, por ejemplo), pero el fentanilo también ha creado problemas a celebridades de todos los ámbitos, incluyendo la política. Es el caso del senador John McCain, que reconoció que su mujer Cindy se había enganchado al recurrir a él para paliar los dolores de su tratamiento contra el cáncer.

El fentanilo, una droga que puede ser inyectada, esnifada, ingerida por vía oral o suministrada con parches, se ha convertido en una alarma nacional en Estados Unidos. Las muertes por su consumo aumentaron un 540 por ciento desde 2013 hasta 2016 (de 3.000 a 20.000), y el peligro podría hacerse aún mayor porque los narcotraficantes lo están empezando a utilizar para cortar heroína dándole un extra de potencia (puede ser hasta 50 veces más fuerte, y de un sólo gramo salen 7.000 dosis). La droga es de uso médico, pero empezó a circular por las calles de Estados Unidos en los años setenta.