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Doña Sofía asiste a la boda de su ahijado Felipe de Yugoslavia

La ceremonia se ofició en la catedral de San Miguel, en Belgrado, ante 300 invitados

MADRIDActualizado:

El príncipe Felipe de Yugoslavia (36 años) y su pareja Danica Marinkov (31) se dieron el «sí, quiero» el pasado sábado en la catedral de San Miguel de Belgrado. Él es el segundo de los tres hijos de Alejandro de Yugoslavia, actual jefe de la Casa Real serbia. La novia, por su parte, trabaja como diseñadora gráfica y es hija del afamado artista plástico serbio Cile Marinkovic. El encargado de oficiar la ceremonia ortodoxa ante más de 300 invitados fue el Patriarca Irineo, que unió a los protagonistas mientras lucían coronas para simbolizar la tradición histórica de la dinastía Karadordevic en Serbia, una república donde los miembros de la Familia Real cada vez tienen más peso y popularidad.

El príncipe Felipe llegó a la catedral del brazo de su madre María Gloria de Orleans-Braganza y Borbón Dos-Sicilias, que estuvo casada con Alejandro de Yugoslavia durante trece años y también es la madre de sus otros dos hijos: los príncipes Pedro y Alejandro, éste último es gemelo del novio. En 1985, María Gloria se casó con el duque de Segorbe, Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, con quien tuvo dos hijas, Sol y Luna de Medina y Orleans-Braganza, que también asistieron a la boda.

Una cena en palacio

La Reina Sofía (madrina de bautizo del novio junto a su hermano Constantino de Grecia y la duquesa de Calabria, Ana de Orleáns), fue testigo de la ceremonia junto al príncipe Alejandro y su actual esposa, la princesa Katherine. Tras ellos se encontraban Alison y David Andrews, hijos de Katherine, fruto de su primer matrimonio con el británico Jack W. Andrews. También se encontraba Victoria de Suecia, que tuvo un papel destacado en la ceremonia.

Al finalizar el rito, los novios posaron en la puerta de la iglesia para la foto de familia junto a un grupo de niños vestidos con el traje típico. A continuación, la pareja se trasladó en un automóvil descapotable por las calles de Belgrado hasta llegar al Palacio Blanco, que es la residencia oficial de la Familia Real. Allí, en una carpa acondicionada para la ocasión, los recién casados brindaron por su unión matrimonial.