Alberto de Mónaco devuelve la vida a la casa familiar de Grace Kelly

El príncipe monegasco compra y restaura la casa de Filadelfia en la que se vivió su madre antes de triunfar en Hollywood

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Alberto de Mónaco tenía 24 años cuando su madre, la actriz Grace Kelly, se salió de una curva con su coche en una carretera cercana a Monte Carlo. Fue una tragedia que impactó al mundo y que dejó marcada a la familia real monegasca, en especial, a su marido, el Príncipe Rainiero II. Su hijo y heredero, Alberto, acaba de dar otro paso para cicatrizar esa herida y recobrar la memoria de su madre: ha devuelto la vida a la casa en la que la actriz se crió.

En otoño de 2016, el príncipe monegasco adquirió la casa de la familia de Kelly en East Falls, un suburbio de clase media alta en el Norte de Filadelfia. Pagó 755.000 dólares por una casa de seis habitaciones, de ladrillo rojo y techo de teja, de estilo colonial, elegante pero en mal estado. La ocupaba una señora que en 2014 -con 81 años- fue acusada de maltrato animal, después de que se encontraran en su casa una quincena de gatos en malas condiciones y restos de otros felinos muertos. Era su propietaria desde 1973.

Alberto de Mónaco ha invertido un año en restaurarla y dejarla en un estado parecido a cuando era la vivienda de los Kelly. Para ello, tiró de memoria -conoció la casa durante las visitas a sus primos, tíos y abuelos maternos- y de los álbumes y la videoteca familiar para recuperar el espíritu de la casa. «Me acuerdo de cómo nos tirábamos en esta alfombra con mis hermanas y primas, jugando, con cinco o seis años», aseguró la semana pasada en el programa televisivo «Today Show», de la NBC.

El salón principal lo comanda un gran retrato de Grace Kelly y la restauración ha querido ser fiel con la estética de la época en la que vivió la actriz convertida en princesa. «He visto cintas de ella de cuando era niña, me la puedo imaginar correteando por aquí», dijo sobre su madre. Uno de los tesoros que guarda la casa es la puerta de un armario, con muescas que indicaban cómo cada uno de los hijos de John Kelly -un medallista olímpico en remo y empresario de éxito- y Margaret Majer -modelo en su juventud- crecían en altura durante la niñez y adolescencia. Por alguna razón, la anterior propietaria de la vivienda decidió conservarla como tal, quizá intuyendo que algún día los descendientes de los propietarios originales recuperarían la casa.

La vivienda tiene uno de los espacios con mayor valor histórico en el sótano. Aquí, el padre de Grace Kelly, que fue quien construyó la casa, tenía una sala para celebraciones familiares, con una barra de bar de madera, bautizada como «Kelly Tavern», rematada con un remo de su época olímpica. Fue aquí donde Rainiero y Grace anunciaron al mundo su compromiso matrimonialy donde dieron entrevistas a la prensa de todo el mundo en uno de sus sofás.

Ha habido especulaciones de que Alberto de Mónaco convertiría la casa en un museo, pero ha quedado descartado. El príncipe monegasco la quiere para que aloje personal de su fundación y para sus visitas familiares a Filadelfia: quiere que sus hijos construyan las mismas memorias que él tuvo cuando su madre todavía estaba en vida.