Madrid

La vida un año después de la zancadilla

Así es la rutina del refugiado Abdul Mohsen, refugiado sirio que encontró asilo en Getafe

Al entrenador, cuya ilusión es reunir a su familia, le quedan solo tres meses de contrato

ABC.es Madrid - Actualizado: Guardado en:

La vida se ha comportado con Osama Abdul Mohsen de manera inestable, alternando el palo y la zanahoria. Osama era entrenador de Primera División en Siria pero la guerra le hizo salir de su país por piernas. Literalmente. No quiso pagar a las mafias ni jugarse la vida en el mar a cambio de sus ahorros.

Su historia se hizo famosa después de una zancadilla. Hace poco más de un año, Osama intentaba cruzar la frontera de Hungría cuando una reportera, Petra Laszlo, le tumbó de una patada. Por «fortuna» para él, aquel golpe se viralizó y la humillación televisada mutó en oportunidad. Hubo una ola de solidaridad y hoy lleva una vida más o menos tranquila en Getafe.

Un año después de aquello, la vida de este refugiado sirio es mejor que hace 365 días. Sin embargo, su situación no es todo lo plena y estable que le gustaría. Otra vez la de cal y la de arena. La escuela deportiva de CENAFE (Escuela Oficial de Entrenadores Futbol y Fútbol Sala) de Getafe encontró para él un trabajo y una vivienda, pero el suyo es un futuro incierto.

Dudas laborales

La primera ilusión de Osama es reunir a su familia en Getafe. No será fácil porque la burocracia le tiene lejos de su mujer y sus otros dos hijos, que siguen en Turquía. Su otro gran problema es el trabajo. Aunque consiguió un permiso de residencia de cinco años, el contrato de Osama termina dentro de tres meses. No está claro que pueda seguir entrenando a partir de 2017, aunque es probable que entre la escuela y el apoyo social encuentren una solución.

La rutina de Osama consiste en cuidar de sus hijo Zaid, de ocho años, y Mohamed, de 19. Su vida se resume en entrenar y estudiar español, aunque siempre dice que para el fútbol no es necesario un gran dominio del idioma. Él espera un segundo contrato y una tercera oportunidad: recuperar a su familia.

Esta es la vida de un hombre al que una zancadilla, lejos de hundirlo, le sirvió para levantarse.

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