Juicio a la «número tres» de Fuenlabrada

El funcionario alega presiones para arreglar la casa de la exvicealcaldesa: «Me dijeron que era lo mejor»

Teresa Fernández, acusada de malversación de caudales públicos, inició las obras en el muro de su vivienda sin licencia

Teresa Fernández, este martes, a su llegada a la Audiencia Provincial de Madrid
Teresa Fernández, este martes, a su llegada a la Audiencia Provincial de Madrid - RAFA ALBARRÁN

«Era un marrón, pero mi jefe me dijo que era lo mejor para todos». Así justificó el operario del Ayuntamiento de Fuenlabrada que fuera sorprendido en mayo de 2012 arreglando el muro exterior de la casa de la exvicealcaldesa del municipio, Teresa Fernández (IUCM). La edil titular de Obras Públicas (en 2012 y ahora), acusada de malversación de fondos públicos, asegura que no ordenó a ningún trabajador municipal rehabilitar su chalé y que inició la obra sin licencia, como se declaró ayer, porque «no conoce» la materia.

En la segunda sesión del juicio, la actual segunda teniente de Alcalde en la localidad, reiteró que su trabajo es «político», que no se encuentra en la cumbre de una cadena de mando y que, por tanto, no dio orden para que se rehabilitara el muro, más allá de la empresa que contrató. El también acusado Francisco José Hernández, asesor de Sostenibilidad, Obras Públicas, Mantenimiento Urbano y Edificios Públicos, en cambio, reconoció que sí está por encima de él. La obra, a pesar de que se inició por una notificación del Consistorio, empezó sin licencia por «desconocimiento». «El ministro de Sanidad no es médico», alegó Fernández.

Como 24 horas antes, Teresa Fernández, de IUCM, reiteró en su intervención que este juicio es fruto de una «manipulación política» del PP, con un matiz más propio de campaña electoral que de una declaración ante un juez: «Estar aquí por 179 euros, con lo que cuesta este proceso, es tomar el pelo a la ciudadanía».

Días de asuntos propios

El operario Victoriano Aguado declaró que Hernández, su jefe directo, le encargó la obra y que él hizo lo propio con su hermano, que era su subordinado en el departamento de alcantarillas del Consistorio. «Me dijo que era lo mejor para todos y no me extrañó; intuí que era un requerimiento municipal», dijo ante el juez. El asesor del área negó este extremo y destacó que fue Aguado quien, gracias a su «autonomía» como empleado, cogió el cemento, la arena y un vehículo tipo Dumper, propiedades del Ayuntamiento de Fuenlabrada.

Fernández, que sí pidió a Aguado el nombre de una empresa para la obra, deslizó que era habitual que él hiciese trabajos para otros concejales: «Al menos es lo que él cuenta». El funcionario, no obstante, fue más allá y acusó a su superior de instar a su hermano a que pidiese dos días de asuntos propios para justificar su ausencia mientras trabajaba en casa de la exvicealcaldesa. Aguado explicó que así fue y que le recomendó que fichara «por lo que pudiera pasar». Dijo además que, tras este incidente, pidió que cada orden se hiciera por escrito, algo que anteriomente no se hacía.

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