El falso médico durante el juicio celebrado en Castellón
El falso médico durante el juicio celebrado en Castellón - EFE

Critican la «decepcionante» pena de 3 años para el falso médico Coté

Un tribunal lo ha condenado por intrusismo y estafa en Castellón

SantiagoActualizado:

La primera condena contra el falso médico de Ferrol, José Manuel López alias «Coté», por ejercer la medicina pese a carecer de titulación ha resultado «rotundamente decepcionante». Así la calificaron las víctimas del impostor al conocer que la petición inicial de 27 años de prisión se quedó, finalmente, en una pena «de solo» 3 años. «Nos sorprende la retirada de la imputación por un delito contra la salud pública, porque tanto en la fase de instrucción como en el propio juicio quedó evidenciado que en la clínica de Vinaroz existían medicamentos caducados», explicaron desde la Asociación de Afectados por Instrusismo Médico nada más leer la tibia sentencia.

La condena que se dio a conocer el pasado viernes responde a las prácticas de Coté en una clínica de Vinaroz (Castellón) que abrió, junto a su socio, después de que la consulta de Ferrol fuese clausurada en el marco de la «Operación Zen». De esa operación, aún a la espera de fecha juicio, se desprenden más de un centenar de afectados y una petición por parte del Fiscal de 334 años de prisión. El juicio de Vinaroz fue entendido por las víctimas como la antesala del macroproceso que tendrá lugar en Ferrol y por el que llevan diez años esperando. De ahí su «indignación» por las resoluciones de un tribunal que se ha abrazado a la atenuante de las dilaciones indebidas cuando, explican los afectados, «el propio tribunal reconoce la instrucción particularmente laboriosa, dado el número de personas afectadas a las que ha habido que recibirles declaración».

Con anestesia y bisturí

Durante la vista oral que se celebró el pasado mes de abril en Castellón, Coté negó haber atendido a los pacientes que desfilaron por la sala. Unos testigos que declararon, tal y como recoge la sentencia, que los acusados les introdujeron cánulas para extraer grasa con anestesia local, le retiraron un nevus a una niña de once años con un bisturí, o diagnosticaron a dos hermanos con una grave enfermedad que Coté aconsejó tratar con un procedimiento de células madre. Sobre el hecho de que ninguno de los dos acusados sean condenados, no obstante, por un delito de lesiones, las víctimas reaccionan con vehemencia. «Si intervenir a una persona con un bisturí y anestesia local o extraer grasa realizándole cortes para ello no es delito, entonces, ¿cómo le llamamos a eso?» se pregunta la presidenta de la Asociación de Afectados por Instrusismo Médico, Esther Fontán.

Especialmente doloroso para los afectados por las prácticas es el pasaje que contempla la extensa sentencia (de más de 60 folios) en el que se afirma que el falso médico «tenía una formación importante en materia de ciencias de la salud, como la documentación aportada por él mismo acredita». Sobre estas palabras con las que el juez rebaja la carga condenatoria del acusado, Esther Fontán se pregunta: «¿Es que los señores magistrados no han leído la instrucción de Vinaroz, y ya no digamos la de Ferrol, en las que tras un arduo trabajo de investigación realizado por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y bajo la precisa dirección de los jueces instructores se concluye que Coté no tienen ningún título médico?». A este apunte se suma, además, el que durante la vista oral un profesor de la Universidad de Sevilla reveló que la tesis que José Manuel López quiso hacer pasar como suya era una copia «cien por cien» de la de un médico finlandés.

Con esta sentencia sobre la mesa, los abogados de las víctimas estudian plantear un recurso teniendo en cuenta no solo los hechos probados sino también la «reincidencia» del procesado. Y lo emplazan: «En Ferrol tiene abierta una causa por delitos similares pero de mayor entidad, como son homicidio, estafa, lesiones graves y de nuevo intrusismo».