José Manuel López Pérez, conocido como el falso médico Coté, a su salida de la Audiencia de Castellón
José Manuel López Pérez, conocido como el falso médico Coté, a su salida de la Audiencia de Castellón - EFE

El falso médico «Coté» niega haber tratado a los pacientes de Vinaroz

Evitó responder a las preguntas del fiscal y la acusación sobre sus prácticas en la clínica en el primer día de juicio por los delitos de intrusismo, estafa y contra la salud pública, así como doce delitos de lesiones

SantiagoActualizado:

Oculto por unas gafas de sol oscuras y en compañía de sus abogados, el falso médico gallego José Manuel López llegó este martes a la Audiencia Provincial de Castellón para responder por sus prácticas sanitarias en la clínica de Vinaroz donde —sostiene el fiscal— ejerció la medicina pese a no haber cursado más allá del Bachillerato. Se trata de la misma acusación que espera al procesado, conocido como «Coté», en los juzgados de Ferrol y por la que el Ministerio Público le pide 334 años de cárcel. En el caso de Castellón, que se juzgará a lo largo de toda esta semana, el falso doctor evitó en la primera sesión de la vista responder a las preguntas que tanto la Fiscalía como la acusación particular ejercida por sus expacientes habían preparado para él.

Coté solo contestó a las cuestiones formuladas por el tribunal y por su letrado, que aprovechó para poner de relieve su formación y sus aparentes estrecheces económicas. Unas declaraciones que la presidenta de la Asociación de Víctimas de Intrusismo Médico presente en la sala calificó como «pantomima». «Sentí mucho impotencia al oírlo y me dieron ganas de gritar que estaba mintiendo» explicó Esther Fontán, portavoz de los expacientes de la clínica ferrolana, sobre la intervención que el falso doctor hizo desde el banquillo.

A preguntas de la defensa, Coté admitió conocer a los pacientes denunciantes, aunque aseguró que «no los trató», pero sí «los observó» o les dio consejo a su colega cuando se los encontraba en esos viajes a Vinaroz. Y es que el falso médico comparte asiento con tres personas más, acusadas de hacerse pasar por médicos en Vinaroz, diagnosticar enfermedades y proporcionar fármacos y tratamientos sin poseer la titulación ni los conocimientos necesarios para ello. Es el caso de la mujer de uno de ellos, que trabajaba como recepcionista y confeccionaba los presupuestos de los pacientes, y de una médico que figuraba como responsable del centro. Según la Fiscalía, en el centro de Vinaroz «recibían a los pacientes, les realizaban pruebas, emitían diagnósticos, en ocasiones de enfermedades graves que realmente no padecían, y les cobraban diversas sumas de dinero por los tratamientos».

La presunta actividad de José Manuel López al frente de la consulta valenciana replica sus prácticas en la clínica de Ferrol, que le valieron una fundada acusación por parte de la Fiscalía de Ferrol. En concreto, el fiscal Román Ruiz Alarcón desgrana en su escrito las vivencias de 129 personas que pasaron por la consulta que «Coté» regentaba en la ciudad departamental. Todas siguen un mismo patrón y relatan visitas de hasta tres veces por semana en las que el falso doctor los sometía a tratamientos «no descritos en la ciencia médica como válidos para las patologías supuestamente detectadas por el acusado».

Tumores inexistentes

La nómina de pacientes del procesado incluye menores de edad cuyos padres llegaron, supuestamente, a abonar a Coté más de 9.000 euros por sus tratamientos. Según el Ministerio Público, el acusado —actualmente en libertad— se atrevió a diagnosticar tumores malignos inexistentes por los que practicó incisiones quirúrgicas, llegó a cobrar a algunos pacientes hasta 35.000 euros y llevó a cabo operaciones «pese a no contar con más estudios que el Bachillerato», recalca el Ministerio Público.

Una de las cuestiones que más preocupa a quienes pasaron por la consulta del ahora procesado es la naturaleza de las sustancias que presuntamente les inyectaba como parte de sus tratamientos y que nunca se ha llegado a esclarecer. Años después de someterse a estas inyecciones, los expacientes reconocen que «los médicos no saben lo que nos pasa ni el porqué de algunos resultados». «Nunca vamos a saber lo que nos inyectó, ese es un secreto que se va a llevar a la tumba», lamentan.

El juicio contra el falso doctor y sus tres supuestos colaboradores proseguirá este miércoles con la declaración de una veintena de testigos. «Lo único que deseo es verlo entrar por la puerta de Teixeiro», confiesa la presidenta de Afectados por el Instrusismo Médico, deseosa de que «el peso de la ley recaiga sobre él, en Vinaroz y también en Ferrol».