José Manuel López, alias Coté, en una imagen de archivo
José Manuel López, alias Coté, en una imagen de archivo - MIGUEL MUÑIZ

El falso médico «Coté», en el banquillo 25 años después de abrir su primera clínica

Ejerció en Ferrol y en Vinaroz, donde esta semana está siendo juzgado. Se enfrenta a 22 años de prisión. En Galicia el fiscal pide para él 334 años de cárcel

SantiagoActualizado:

El falso médico José Manuel López, más conocido como «Coté», se sienta este martes en el banquillo de los acusados después de 25 años desde la apertura de su primera clínica en Ferrol. El juicio en el que el procesado deberá rendir cuentas por su actividad sanitaria tiene lugar en la Audiencia Provincial de Castellón, a donde se han desplazado muchos de sus expacientes, deseosos de conocer «qué nos inyectaba» en esas consultas por las que, atendiendo al escrito del fiscal de Ferrol, algunos pacientes llegaron a desembolsar hasta 190.000.

La primera clínica con la que Coté empezó a lucrarse fue la de Ferrol, pero en febrero de 2008 estalló la «Operación Zen» y todas sus tetras quedaron al descubierto. La más grave, que no tenía más estudios que los de Bachillerato. Tras esta investigación policial, el ferrolano ingresó en prisión. Pasó seis meses en la cárcel de Teixeiro y sus dos clínicas (Ferrol y Viveiro) fueron clausuradas. Pero poco después de quedar en libertad Coté volvió a las andandas en un centro médico de Vinaroz (Castellón), por cuya actividad será juzgado a lo largo de esta semana. Las víctimas que en su día pusieron su salud en manos de Coté lametan que hayan tenido que pasar nueve años para verlo delante de un juez. En el caso de Ferrol, con una instrucción que ya dura una década, todavía no hay fecha de juicio aunque sí una contundente acusación por parte del Ministerio Público.

El fiscal del caso tiene claro que «sus tratamientos consistían en ocasiones en el suministro de sustancias no especificadas cuya toxicidad no ha llegado a ser determinada». Y también, «en la realización de auténticas operaciones quirúrgicas con el consiguiente quebranto de la integridad física de sus víctimas». Por todo ello, Coté se enfrenta a una petición de pena de 334 años de prisión en el caso gallego por los presuntos delitos de homicidio por imprudencia grave, lesiones con deformidad, lesiones con uso de instrumento peligroso y blanqueo de capitales. En Castellón, donde ejerció durante menos tiempo, la petición es de 22 años.

La voz de las víctimas

El caso más grave por el que Coté deberá responder en Ferrol es el de un muchacho que falleció —siempre según las palabras del fiscal— «a causa del gravísimo retraso en el diagnóstico provocado por la conducta negligente del acusado». Su dolencia, una úlcera en el suelo de la boca que resultó ser un tumor maligno y que le detectó un médico de la Seguridad Social.

Fueron centenares las personas que, llegadas de todos los puntos de España, recalaron en la consulta del falso médico a espera de una tratamiento milagroso en el que pusieron todas sus expectativas y ahorros. Ahora, casi un cuarto de siglo después, exigen justicia. «El testimonio de los expacientes de Coté va a poner al tribunal los pelos de punta», afirman.