Vivienda okupada en Madrid
Vivienda okupada en Madrid - EDUARDO SAN BERBARDO

Contra el chantaje de unos okupas después de haber resistido a ETA

Denuncia que los inquilinos de su piso, en Lugo, le piden 5.000 euros por abandonar una vivienda en la que se ha visto de todo, desde sacrificios de cerdos hasta cría de gallinas

SantiagoActualizado:

El problema es frecuente. Inquilinos que se convierte en okupas: optan por el impago del alquiler, hacen un consumo abusivo de los servicios, amenazan con desperfectos en el mobilario, y aún por encima, exigen un precio por 'liberar' el inmueble. Es el caso de un hombre en Lugo, a quien un matrimonio de nacionalidad rumana le exige «5.000» euros por dejar un piso en el que denuncia el hacinamiento ocasional de hasta 30 personas y unas pésimas condiciones de higiene, según constatan los vecinos.

Se ha convertido en un «piso patera», asegura el afectado en conversación con El Progreso. Allí sus moradores llevan a cabo todo tipo de prácticas, desde el sacrificio de un cerdo, la cría de gallinas o el arreglo de coches de alta gama. Y su propietario dice basta. Después de haber pasado buena parte de su vida en el País Vasco bajo las extorsiones de ETA no piensa ceder ni euro por recuperar lo que es suyo. «No les doy ni 5.000, ni 3.000, ni 1.000 euros. Vivíamos en el País Vasco, nos tuvimos que ir por no pagar la extorsión terrorista y no pienso pagar ahora», asegura en declaraciones al diario lucense.

El comienzo del calvario se remonta a cinco años atrás. Entonces, el afectado firmó el contrato de arrendamiento con un matrimonio rumano con dos hijos. Pronto comenzaron los retrasos en el pago del alquiler, pero la amenaza de expulsión, cuenta, bastaba para que los ingresos fueran llegando. En una ocasión, sin embargo, cuenta que los inquilinos le instaron a ir al juzgado: «Sabemos que vas a tardar un año o dos en echarnos».

En ese tiempo el desgaste del piso fue in crescendo. Les acusa de haber roto azulejos o haber arrancado la madera del suelo para usarla de combustible en sus barbacoas improvisadas en la azotea. El mes pasado denunció los hechos ante la Policía Nacional, incluso para alertar de un posible problema de «seguridad ciudadana», no ya por la okupación del inmueble, sino también por un posible «enganche ilegal de gas» que la compañía suministradora no puede abortar por estar realizado desde dentro del piso.