Ponce toreando a «Lodazal», un toro de vuelta al ruedo
Ponce toreando a «Lodazal», un toro de vuelta al ruedo - DOMINGUÍN
Toros

Ponce y Roca Rey homenajean la fiesta nacional en Talavera

Ambos salieron por la puerta grande de «La Caprichosa» al cortar dos orejas a sus lotes

TALAVERA DE LA REINAActualizado:

Hacía seis años que las figuras del toreo no pisaban la plaza de toros de «La Caprichosa». Este sábado volvieron: por un lado, Enrique Ponce, casi 30 años dictando su magisterio por todos los cosos; por el otro, Andrés Roca Rey, el ciclón peruano que ha venido a revolucionar este mundo. Ambos cortaron dos orejas, una por toro, y salieron por la puerta grande de la plaza talaverana que un día vio morir a Joselito El Gallo. Morenito de Aranda completó la terna y se quedó en un apéndice; la espada impidió que se fuera a hombros.

Los toros, de El Tajo y La Reina, todos castaños, fueron colaboradores y nobles: algunos se apagaron y otros valieron para el final. Como el cuarto, «Lodazal», el mejor del envío, al que se le dio la vuelta al ruedo y al que Ponce no le cortó el rabo por pincharle y recetarle una estocada trasera y tendida. Sin duda, fue la mejor faena de la tarde: tan a gusto estaba Ponce que incluso siguió toreando después de clavar el estoque. En el primer toro, que brindó a Victoria Federica, la hija de la Infanta Elena, estuvo encajado con el capote y muy templado con la muleta, llevando al toro a media altura.

Morenito fue pura plasticidad. Destacaron los buenos derechazos al quinto de la tarde, de mano baja, con el compás abierto y rematando con preciosas trincherillas. Lo emborronó con los aceros y se quedó sin abrir la puerta grande. En el primero, faena con altibajos premiada con una oreja.

Por último, Roca Rey, con el público muy a favor suyo, estuvo muy dispuesto. En esta ocasión sustituyó el tremendismo por el toreo por abajo, vertical, creando tandas largas y pases de pitón a rabo. Fue una tarde, en definitiva, para hacer afición a los toros. Con aparentes tres cuartos de entrada, al principio sopló el viento y, cuando se fue el sol, hubo un poco de relente.