España

Luis Ibáñez: «Que esté en libertad no quiere decir que sea inocente»

El fiscal jefe de Toledo aclara por qué el único sospechoso del crimen de Quintanar ha salido de prisión bajo una fianza de 20.000 euros

Luis Ibáñez, en una rueda de prensa
Luis Ibáñez, en una rueda de prensa - ANA PÉREZ HERRERA
MANUEL MORENO Toledo - Actualizado: Guardado en:

Javier, el único sospechoso de la muerte de su mujer en Quintanar de la Orden el 11 de enero, va todos los días al cementerio del pueblo para visitar la tumba de Isabel Ana Laureana Cebrián. Lo hace desde que el 28 de octubre salió de prisión, después de depositar una fianza de 20.000 euros y pasar diez meses en una de las dos cárceles de Ocaña. Tanto para la familia del marido como para los parientes más cercanos de la fallecida, Javier está exculpado del crimen.

Sin embargo, el fiscal jefe de la provincia de Toledo, Luis Ibáñez, aclaró a abc.es que el hecho de que Javier esté en libertad bajo fianza «no quiere decir que sea inocente». «Todavía hay más pruebas por realizar», ya que la instrucción del caso no está terminada. «Quedan algunas pruebas por realizar, entre ellas alguna sobre ADN —añade—, como así se recoge en el auto de la Audiencia Provincial de Toledo».

El fiscal jefe se refiere al último auto en el que se acuerda mantener la situación de prisión provisional de Javier, eludible con el depósito de una fianza de 20.000 euros. «Es una postura que tampoco es extraordinaria ni excepcional», explicó. «No se le considera inocente, en absoluto. Llevaba casi diez meses en prisión provisional», recordó Ibáñez. «De hecho, su defensa pedía el sobreseimiento en su recurso y la Audiencia se ha negado expresamente», recalcó el fiscal jefe.

Carpetazo a la acusación: «Su defensa pedía el sobreseimiento y la Audiencia se ha negado expresamente»

Según Ibáñez, la Audiencia no entra «en el fondo del asunto» (el crimen), sino que en su auto tiene en cuenta si se cumplen los requisitos para mantener la prisión provisional de Javier. En su caso, es improbable la comisión de otros delitos y la destrucción de algunas pruebas, así como que el viudo cuenta con arraigo familiar y no tiene conexión con personas que puedan facilitar su huida.

Por su parte, Javier debe comparecer todas las semanas en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Quintanar de la Orden, que instruye la causa. Asimismo, tiene prohibido salir de España y se le ha retirado el pasaporte. «Que se acuerde la libertad no quiere decir nada, porque a una persona se la puede condenar en el juicio», generalizó Ibáñez, quien considera que el sumario podría dilatarse «un poco, no mucho».

Javier conoció el auto de la Audiencia el 27 de octubre, jueves, el día en que Isabel Ana habría cumplido 60 años si no hubiera sido asesinada. Al día siguiente se depositó la fianza de 20.000 euros y Javier salió de prisión diez meses después de entrar.

Vive en casa de su madre

¿Por qué se han retrasado esos resultados tanto tiempo? «No nos han dado ningún motivo, y lo raro es que hayan tardado tanto las pruebas de ADN», se lamentó José Bernardino Tello, portavoz de los familiares de Javier y de Isabel Ana. «No tengo ninguna explicación», dijo el fiscal jefe.

Mientras avanza la instrucción del crimen, Javier desconoce que haya otro sospechoso. Al menos, la Guardia Civil no le ha informado. Sin embargo, los familiares tienen dudas: si al parecer se encontró ácido desoxirribonucleico (ADN) de una persona en el lugar del crimen, y no es de Javier ni de Isabel Ana, ¿de quién es?

Desde que salió en libertad provisional, el único sospechoso del crimen de Quintanar de la Orden vive en casa de su madre, junto con su hijo —un arquitecto de 28 años— y rodeado de los hermanos de Javier. Él, de momento, no quiere conceder entrevistas a periodistas.

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