Pepe Moral toreó extraordinariamente bien con la izquierda a «Jarretero»
Pepe Moral toreó extraordinariamente bien con la izquierda a «Jarretero» - JOSÉ LUIS CÁRDENAS
Toros

Gracias, Victorino

Éxito en «la corrida total» de Illescas, donde Pepe Moral indulta con polémica a «Jarretero» y corta cuatro orejas y rabo. De Justo, muy valiente, también sale a hombros

TOLEDOActualizado:

Pues hubiera estado bien asomarse al cielo, adonde se supone que va la gente honrada, y ver al viejo con su sonrisa burlona, enseñando el diente de oro y fumándose un puro mientras contemplaba con gozo «la corrida total» de Illescas. El viejo es Victorino Martín Andrés, probablemente el ganadero de bravo más importante del siglo XX, fallecido esta semana con 88 años.

Este sábado sus toros, esos cárdenos inconfundibles, fueron bravos, encastados, yendo hasta tres veces al caballo, y no permitieron que nadie se aburriera. Los hubo de todas las clases: desde los peligrosos primero y cuarto (este último pegó dos volteretas a Emilio de justo, por fortuna sin cornada) hasta el noble y buenísimo quinto, «Jarretero», que fue indultado por Pepe Moral con polémica. Con media plaza poniendo a parir al presidente para que sacara el pañuelo naranja y con la otra media tomando el relevo cuando el usía se decidió a sacarlo.

Vamos a ser claros: al presidente no le quedó más remedio que indultar a «Jarretero» porque Pepe Moral se negó a matarlo. Se perfilaba, componía la figura, pero no tenía ninguna gana de tirarse al morrillo. Así que el presidente hizo lo único que podía hacer. Por cierto, que en Castilla-La Mancha está prohibido indultar en plazas de tercera categoría, por lo que a alguien le caerá la correspondiente sanción administrativa. Mi opinión: «Jarretero» fue un gran toro, por supuesto; de vuelta al ruedo, sí; pero de ahí al indulto...

Esa polémica, creo, no le favoreció a Pepe Moral, abucheado al final por algunos cuando había hecho una faena extraordinaria. De verdad. De dos orejas en Madrid sin discusión. Qué temple, qué elegancia, qué manera de poner casi toda la muleta en la arena y arrastrarla suavemente con la izquierda. Los pelos de punta y toda la plaza en pie. Pepe, este sábado fuiste Don José. Le dieron el rabo en ese quinto toro, que había sido maravillosamente lidiado por la cuadrilla. Vaya tercio de banderillas nos dieron Raúl Cervantes en la brega y Vicente Varela y Fernando Sánchez con los palos. Los tres saludaron una gran ovación.

Por cierto que Moral había cortado otras dos orejas del segundo de la tarde, en una faena de menos a más que acabó muy bien, también con la izquierda dando naturales a cámara lenta. La pena fue que a ese toro le faltó picante para que hubiese habido mayor emoción.

Emoción hubo por un tubo en el lote que le tocó a Emilio de Justo. El primer toro fue uno de esos que ya no se ven. Tres puyazos desde el centro del ruedo no le amainaron en la muleta, a la que embestía con el mismo genio que uno tiene cuando le despiertan de la siesta. De Justo le plantó cara, pero estuvo (un poco) por debajo del toro. Mató horrible.

Se desquitó en el cuarto, un toro tobillero que se quedaba debajo y que levantó dos veces al extremeño. En el suelo le puso los pitones en la cara, sin clavarle. De Justo dio dos excelentes tandas con la derecha y se jugó la vida para matar al cárdeno de media estocada. Fue premiado con dos merecidas orejas. Este torero, al que en España le niegan el pan (este año solo ha toreado en su ciudad, Cáceres) y tiene que vestirse de luces en Francia, debe firmar más contratos. Se lo ha ganado.

El tercero de la terna, Martín Escudero, sobrino del ganadero Adolfo Martín, está poco placeado (este año solo tres tardes) y se le nota. Le dieron una «orejita» del tercero y al último lo mató de muy fea manera. Lo hecho en Illescas no le servirá de mucho.