España

«Espero ser un instrumento de comunión dentro del cabildo»

Juan Miguel Ferrer toma posesión como deán de la catedral de Toledo

Juan Miguel Ferrer, a la izquierda, se abraza con su predecesor, Juan Sánchez
Juan Miguel Ferrer, a la izquierda, se abraza con su predecesor, Juan Sánchez - Ana Pérez Herrera
MANUEL MORENO Toledo - Actualizado: Guardado en:

Con alegría, responsabilidad e ilusión. Así ha asumido el nuevo deán de la catedral de Toledo, Juan Miguel Ferrer Grenesche (Madrid, 1961), el servicio eclesial que le ha confiado el arzobispo de la archidiócesis, Braulio Rodríguez. Ferrer, que releva a Juan Sánchez en el cargo, expresó sus sentimientos durante su intervención en el acto celebrado este miércoles en el coro del templo primado, presidido por el prelado, para escenificar su toma de posesión del flamante cargo.

Sin la presencia de sus padres, que por enfermedad y edad no pudieron estar presentes, Ferrer agradeció «de corazón» la prueba de confianza de Braulio Rodríguez y tuvo palabras de reconocimiento a «mis hermanos del cabildo primado», que «me acogieron con afecto en mi retorno a Toledo» en 2015, después de cinco años y medio en Roma como subsecretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

«Espero, y en ello pondré todo mi empeño, ser un instrumento de comunión dentro del cabildo que presidiré y de cada conjunto de nuestra amada archidiócesis de Toledo», añadió Ferrer, quien centró su discurso de ocho minutos de duración en ensalzar la figura de la catedral. El nuevo deán, que citó a sus inmediatos predecesores en el cargo, aseguró que «me aplicaré en impulsar la adecuación de la catedral y sus diversas actividades a los tiempos presentes», con la ayuda del cabildo y de las hermanas Auxiliares Parroquiales y los empleados del templo.

La casa de la Madre

Elogió la identidad cultural y espiritual de la catedral, «una de las imágenes más conocidas de Toledo en el mundo entero», acreditada por «sus tesoros de arte, con la custodia de Arfe; de cultura, como la biblia de San Luis, o de fe y vida, como el venerable ritmo hispano-morázabe».

No se olvidó de los arzobispos primados de España que han pasado por el templo ni de las tareas de generaciones de capitulares y el concurso de muchas instituciones y multitud de «buenas personas». Ensalzó igualmente el santuario como «eminente foro de evangelización, lugar para la mejor alabanza a Dios, remanso de acogida y operosa caridad, y reserva y fuente de cultura cristiana». «Es más, incluso, empresa irradiadora de riqueza con amplio alcance social», añadió Ferrer, quien subrayó que la catedral, «la casa de la Madre, de nuestra madre, la de todos», ha sido desde su origen un santuario mariano, «algo particularmente querido» para él.

Dedicó también palabras a la figura de las madres. «A la casa de la madre se va siempre con alegría. Mientras una madre está presente, las familias, los hogares se suelen mantener unidos. Una madre es la mejor intercesora para superar y vencer discordias entre hermanos», dijo Ferrer, quien ha sido nombrado para presidir el cabildo catedralicio durante los próximos cinco años.

El arzobispo presidió la ceremonia en la catedral de Toledo
El arzobispo presidió la ceremonia en la catedral de Toledo- Ana Pérez Herrera

Las palabras de Juan Miguel Ferrer estuvieron precedidas por la intervención de Juan Sánchez Rodríguez (Guadalupe, 1935), deán del órgano de gobierno de la catedral durante la última década. A su sustituto, le auguró que realizará una labor con «la generosidad y entrega que has tenido siempre al servicio de la Iglesia».

En su discurso, el sacerdote extremeño elogió las iniciativas y el respaldo del arzobispo, así como del grupo de capitulares, por lo que «no ha sido difícil haber conseguido los proyectos que se han programado y, gracias a Dios, todo ha salido exitoso». «A mis 81 años me toca entrar en otra etapa de mi vida, pero siempre sacerdotal, el sacerdote nunca se jubila», afirmó Sánchez, quien se puso a disposición del prelado para seguir evangelizando. Sánchez manifestó su gratitud a Dios, a sus padres, difuntos ya, y a los arzobispos a los que ha servido desde el cardenal Plá y Deniel, así como a todos los que estaban presentes en el acto, «porque me habéis aceptado como soy».

La ceremonia fue clausurada por el arzobispo, quien destacó el tesón y la dedicación «encomiables» de Juan Sánchez al frente del cabildo. «Su ayuda ha sido inestimable», admitió Braulio Rodríguez, quien lleva más de siete años como prelado en la archidiócesis toledana. A Juan Miguel Ferrer, el arzobispo le animó a seguir con la «hermosa tarea» de velar por sus hermanos canónigos, por las hermanas Auxiliares Parroquiales y por las personas que trabajan en la catedral. «Será una tarea difícil pero igualmente fácil», auguró Rodríguez. «Rezamos por ti, por todo el cabildo, para que la fortaleza del Espíritu venga en vuestra ayuda», concluyó el arzobispo, testigo del abrazo en el que Juan Sánchez y Juan Miguel Ferrer se fundieron al final del solemne acto. La ceremonia congregó a numerosas autoridades civiles, militares y académicas, así como a decenas de fieles.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios