España

Sánchez después de Sánchez: mofa en Twitter, fuga de fieles y paro remunerado

El exlíder socialista, que reconoce que se equivocó en TV, se queda solo y sin proyecto

Sánchez después de Sánchez: mofa en Twitter, fuga de fieles y paro remunerado
Mayte Alcaraz Madrid - Actualizado: Guardado en:

«Quiero que lo hagamos el domingo, tras la investidura de Rajoy». Así contestaba Pedro Sánchez el viernes 28 de octubre a la oferta del equipo de «Salvados» de grabar el programa de Jordi Évole antes de que Rajoy fuera reelegido presidente con la abstención de casi todo el grupo socialista. Decidió hacerlo el domingo «para tener más elementos de juicio», apunta uno de los pocos socialistas que todavía le apoyan. Pero, sin querer, lo que programó fue su suicidio asistido. Esto es lo que, con otras palabras, ya reconoce en privado. Porque en la tarde del sábado en el hemiciclo se produjo algo más que el desbloqueo institucional de España: Gabriel Rufián (ERC) y Oscar Matute (Bildu) hicieron de su lengua un látigo con el que desangrar el alma socialista. Y el exsecretario general, lejos de afear las ofensas, optó por rendir un homenaje póstumo, ante 3.609.000 televidentes, a quienes se regodearon de las vejaciones y con los que estuvo a punto de formar Gobierno: los líderes de Podemos.

Desde entonces no hay un solo dirigente de primer nivel que no admita que Sánchez ha perdido todo el fuelle que le pudo dar, en forma de solidaridad de algunos cuadros y bases socialistas, su salida traumática del 1 de octubre. Idoia Mendia (País Vasco), Sara Hernández (Madrid) y Francina Armengol (Baleares), las tres «baronesas» que lo sostenían -las dos primeras sin poder- han modulado sus críticas frente a la nueva dirección. Solo el PSC y su líder Miquel Iceta se mantienen beligerantes con el cambio de rumbo en Ferraz, si bien intentan también ponerle sordina para evitar la expulsión de los órganos de dirección en Madrid, que parece inevitable. Por no citar a las grandes federaciones socialistas, que con la andaluza de Susana Díaz a la cabeza, sumada a las de Extremadura, Valencia y Castilla-La Mancha, han hecho una enmienda a la totalidad a la gestión de Sánchez.

La propia dirigente socialista madrileña quiso en el Comité Regional de hace unos días reclamar la urgente celebración del Congreso Federal, en la línea de Sánchez, pero rebajó sus expectativas al comprobar su soledad en el PSM. Además, tres de los «sanchistas» más destacados en la anterior etapa, Antonio Hernando, Patxi López y César Luena, «han puesto por delante su supervivencia política a su adhesión al exdiputado», como reconocen en el grupo parlamentario. El que fuera lendakari ha sonado, incluso, como posible candidato a la carrera al próximo Congreso, todavía sin convocar. «Es -reconocen en Ferraz- como si la puesta en marcha de la legislatura y la normalidad institucional en España, unidas a los errores de bulto de las últimas semanas, hubieran desactivado a Sánchez».

Pero la verdadera razón de su aislamiento se contiene en 47 minutos de televisión de ese último domingo de octubre. El espacio, que se graba a las nueve de la mañana del mismo día que se va a emitir, es una antología de titulares como proyectiles contra su propio pie y el de la formación que ha dirigido. Uno de los diputados que estuvo a su lado tras su dimisión confirma que Sánchez cree hoy que se equivocó tendiendo puentes con una formación que acababa de mofarse de la historia de su partido. Además, esa misma fuente reconoce que los dardos lanzados contra César Alierta, el grupo Prisa y otros «poderes fácticos» a los que denunció por «presionarle» para que facilitara la presidencia de Rajoy, se «vinieron estrepitosamente abajo» tras conocerse días después que el propio Sánchez había intentado granjearse apoyos, en la línea contraria, entre esos mismos interlocutores.

Patinazo en la estrategia

Lo cierto es que tanto entre sus fieles como en la dirección interina de Ferraz consideran que el patinazo de estrategia fue de libro. «Entre su núcleo de confianza no se entendió. Una cosa es que cerraran filas con él en la negativa a secundar al PP y otra muy distinta respaldar que hiciera apología del partido que nos quiere aniquilar», asegura una diputada socialista. Salvo las dos parlamentarias independientes, Zaida Cantera y Margarita Robles, fichajes de Sánchez, ningún miembro del partido entiende la intervención del exjefe de Ferraz. La idea que la mayoría defiende, y que verbalizó Eduardo Madina hace unos días, es que un secretario general se tiene que marchar sin hacer daño al partido, como en su día lo hicieron Felipe González, Joaquín Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba.

Que esa entrevista ha sepultado las opciones del exdirigente para reconquistar el poder lo demuestra que la campaña entre los militantes que iba a iniciar al día siguiente de comparecer en la Sexta sigue siendo hoy un desiderátum. Cuando, sentado en la cafetería HD de Moncloa, prometió que iba a «coger el coche» para, pueblo a pueblo, retomar de nuevo su carrera, en la gestora socialista ya se conocía que sus verdaderas intenciones no eran esas sino tomarse unas vacaciones (que sumar a su escapada familiar a Los Ángeles, tras su cese) y acudir a Washington para participar en un Seminario Internacional a propósito de las elecciones americanas.

En un nuevo error táctico, el propio Sánchez dotó a esta visita de un carácter político al publicar en las redes que «lunes, martes y miércoles estaré en Washington DC siguiendo las elecciones presidenciales. Todo/as con Hillary!!!». Pero esa conferencia, que compartiría con periodistas como Nuria Ribó y por cuya matrícula pagaron los alumnos 870 euros, estaba programada desde hace meses. Consecuencia: su mensaje en twitter fue pasto de las burlas. Chanzas que aumentaron cuando la candidata demócrata fue derrotada por Donald Trump.

Sánchez sabía además que su estancia en la capital norteamericana coincidiría con la publicación del último CIS que conmocionaría a su partido. De haberse celebrado unas terceras elecciones, tal y como quería Sánchez si fallaba el pacto con populistas e independentistas, el PSOE hubiera perdido la hegemonía en la izquierda, consumándose el sorpasso de Podemos, y perdido seis puntos respecto a junio. Si bien el desplome no es ajeno al traumático Comité Electoral que le desalojó del poder, Sánchez sabe cuando toma el avión a Estados Unidos que el resultado también le pertenece.

«Ni trabajo ni proyecto»

Asimismo se censura en el PSOE que reconociera que iba a solicitar la ayuda que como exdiputado le corresponde y que en su caso asciende a algo más de 11.000 euros, para hacer su gira por las sedes socialistas de toda España. Muchos declaran en privado que debería haber hecho lo mismo que su antecesor, Pérez Rubalcaba: reintegrarse a la vida laboral. Ante las cámaras Sánchez prometió que iba a buscar un trabajo que le permitiera compatibilizar su nueva ocupación con su intento de liderar un nuevo proyecto. Por el momento, ironiza un alto cargo socialista, «nada se sabe ni del empleo ni del proyecto».

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