España

Sánchez convoca una Ejecutiva que los críticos ya no reconocen

El socialista se atrinchera pese a las dimisiones y reúne a sus 18 dirigentes fieles

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Pedro Sánchez se atrinchera. Lejos de aceptar que la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva del PSOE, la mitad más uno, cesa automáticamente al resto de la dirección, incluido él, Sánchez pretende seguir liderando el partido. El precedente del año 2000, con la marcha de Joaquín Almunia tras su derrota electoral frente a José María Aznar, no le vale, según explicaron ayer fuentes de su entorno. Aquello, dicen, fue fruto de un «acuerdo político» de todas las familias no un «golpe» de Susana Díaz y el sector del partido que no quiere «hablen los militantes» en el 39 congreso ordinario.

Conclusión: Sánchez pretende seguir ejerciendo como secretario general y para ello ha citado hoy en Ferraz a los 18 miembros fieles que le quedan. Van a intentar cambiar el orden del día del Comité Federal de este sábado y sustituirlo por la convocatoria de un congreso extraordinario. Es decir, quiere seguir controlando el aparato del partido para presentarse ante los 180.000 militantes en las primarias como víctima de una conjura de los presidentes autonómicos y la «vieja guardia».

Todo comenzaba ayer a las 17.15, cuando el secretario de Política Federal y mano derecha de Susana Díaz en Ferraz, Antonio Pradas, después de una mañana de rumores que anunciaban la inminencia de la iniciativa, presentaba en el registro del partido el escrito de su renuncia y la de otros 16 miembros de la Ejecutiva. Iba acompañado de la también crítica madrileña Eva Matarí.

El documento, dirigido al secretario de Organización, César Luena, a la presidenta del Comité Federal y secretaria provincia en Sevilla, Verónica Pérez, y a la presidenta del Comité de garantías, la vasca Isabel Celáa, incluye las siguientes dimisiones, además de Pradas y Matarí: Por Andalucía: Micaela Navarro (presidenta del PSOE), María José Sánchez Rubio (secretaria de Sanidad, Estefanía Martín Palop (secretaria de Formación), Noemi Cruz (Secretaria de Cooperación para el Desarrollo) y los vocales Francisco Pizarro y Juan Pablo Durán. Por Castilla-La Mancha: Emiliano García-Page (vocal), Manuela Galiano (secretaria de Pequeños Municipios) y Luz Rodríguez (secretaria de Empleo). Por la Comunidad Valenciana, Ximo Puig (secretario de Reformas Democráticas). Por Madrid: Tomás Gómez (vocal). Por Cataluña: Carme Chacón (secretaria de Relaciones Internacionales). Por Canarias: José Miguel Pérez (secretario de Educación) y por Aragón: Carlos Pérez Anadón (vocal).

Inmediatamente, Pradas y Matarí fueron invitados a abandonar la sede -no se les dejó entrar a sus despachos- y Luena compareció ante los medios de comunicación pasadas las 19.00 para asegurar que 17 dimisiones «individuales» no generan obligaciones al resto. Ferraz sostiene que no es aplicable a nivel federal lo que ocurrió con el anterior secretario general en Castilla y León, Julio Villarrubia, a instancias de su predecesor, Óscar López, hoy portavoz en el Senado. López forzó la dimisión de la mitad mas uno de la ejecutiva de Villarrubia y la Dirección federal convalidó a posteriori la disolución. Los de Sánchez no admiten que hoy tenga que reunirse la Comisión de Garantías, presidida por la vasca Isabel Celáa, porque no reconocen ningún conflicto. Habrá que ver si dejan entrar en Ferraz a sus cinco integrantes hoy ya que los criticos son mayoría en la misma. Por no admitir. la Dirección Federal «sanchista» no admite ni que la sevillana Verónica Pérez, secretaria provincia del PSOE en esa provincia y mano derecha de Díaz, a quien la Comisión de Garantías debería entregarle el mando provisional del PSOE hasta el sábado, sea presidenta del Comité Federal.

Así se decidió en el congreso que eleigió a Pedro Sánchez en el congreso de 2014, pero anoche fuentes cercanas al ya ex secretario socialista señalaban que esa presidencia del Comité Federal «no es fija» sino rotatoria. Y no van a aceptar que Pérez presida el Comité federal este sábado.

«Sánchez sigue siendo líder»

De hecho, Luena abrió su comparecencia diciendo que Pedro Sánchez «sigue siendo el líder» del PSOE y precisó que los 18 miembros que se reúnen hoy cumplirán las normas y los estatutos del partido para «que se preserve lo más importante que es la voz y el voto de los militantes del PSOE». Este partido es de los militantes», proclamó varias veces el «número dos» de Sánchez, quien acusó a acusó a «algunos y algunas dirigentes» de haber querido «torcer la voluntad de los órganos legítimos respaldados por los militantes». «Es más se ha pretendido que los militantes no hablen y eso es muy grave», advirtió aunque no quiso entrar a responder la pregunta de si consideraba que el intento de hoy de cesar a Sánchez había sido un golpe antidemocrático. «Es muy grave, pero quiero ser prudente», dijo.

En este sentido, aseguró que algunos han «instigado» estas dimisiones para «impedir» que se celebre un congreso y que los militantes hablen y «seguramente para que el PSOE lo dirigiera una gestora». Y lo han hecho, según dijo, «sin explicar con qué intención, con qué apoyos, con qué alianzas fuera del partido». Aunque afirmó que Sánchez mantendrá la hoja de ruta marcada de intentar formar un Gobierno alternativo a Mariano Rajoy, sí admitió que desde el lunes «va a centrar buena parte de sus esfuerzos» en la convocatoria de un Comité Federal y un Congreso.

«No les reconocemos»

A las puertas de Ferraz, porque no podía entrar, el ya exsecretario de Política federal, Antonio Pradas, replicó que lo que tiene que hacer ahora el «compañero Luena», porque ya no le reconoce como secretario de Organización, es cumplir la ley restablecer la «normalidad». «Es lo menos que se le puede exigir a un socialista», insistió Pradas, que exige la reunión hoy de la Comisión de Garantías. «Lo que no puede hacer Luena es ser juez y parte, y convocar una ejecutiva (hoy) que ya no se puede convocar», porque, a su juicio, está ya disuelta y «ya no puede tomar decisiones sobre su futuro», insistió el portavoz crítico ante una nube de periodistas que previamente habían sido expulsados de Ferraz. Habrá que ver qué hace hoy Patxi López, el único dirigente histórico que, de momento, sigue con Sánchez.

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