Captura de pantalla de la página de la criptomoneda
Captura de pantalla de la página de la criptomoneda - CROAT

«Croat», la autodenominada moneda catalana

La criptomoneda surge con la intención de que los catalanes puedan tener su propia moneda virtual y los inversores que simpatizan con esta comunidad puedan aportar capital

MadridActualizado:

Nicolás Maduro no es el único que ha aprovechado el auge de las criptomonedas para crear su propio activo digital, en Cataluña hay una iniciativa para «ofrecer una moneda virtual al pueblo catalán», aunque sin el respaldo gubernamental como es el caso venezolano. Entre las alternativas al bitcoin o al ether, cuyo valor lleva unos días bajando, llama especialmente la atención: «croat, la moneda alternativa catalana».

Los desarrolladores de este «criptoactivo» dejan clara su postura secesionista, creen «firmemente en el futuro de Cataluña» –como manifiestan en un comunicado en su web–, aunque se desvinculan de todo partido político. Curiosamente, el nombre «croat» –explican– fue una moneda catalana de plata que creó el rey Pedro III de Aragón en 1285. Sin embargo, dicho monarca acuñó esta moneda no solo para Aragón ya que estuvo en circulación por otras regiones de España.

La versión del origen catalán de la criptomoneda bien podría ser explicado por los desarrolladores de «croat» si hubieran constatado quiénes son. En este sector de nuevas criptomonedas o empresas nacidas en internet (ICOs) a través de activos como el ether, los inversores acostumbran a poder ver con nombres y apellidos quiénes están detrás de un proyecto, al contrario de lo que sucede con los creadores de «croat», que es todo un misterio.

No solo no es ético no saber quién está detrás de iniciativas de esta envergadura, sino que también es ilegal que no esté indicado en la web desde la que se comercia con este tipo de operaciones. «Como están desarrollando una actividad profesional a través de internet» tienen que decir quiénes son y dónde están registrados, así lo indica a ABC Pablo F. Burgueño, asesor legal de NevTrace, quien concreta que así está tipificado en la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico.

No es la única irregularidad que observa este abogado especializado en criptomonedas en la página. Ni contiene un aviso legal de acuerdo a la Ley Orgánica de Protección de Datos, ni está cumpliendo con la normativa de cookies, por lo que está permitiendo «a terceros –como Facebook o Bing– el acceso a los navegadores de los usuarios que están en la página», observa Burgueño tras analizar la web. Por lo tanto, podría verse como «una criptomoneda que nace desde la mayor ilegalidad», añade.

Moneda catalana con impuestos a España

El «croat» aún no está disponible para su compra, está a la espera de ser aceptado en una plataforma de intercambio de criptomonedas, por lo que aún se desconoce su precio. Hasta la fecha, solo los «mineros» –que se dedican a través de equipos informáticos con tarjetas gráficas muy potentes y otros métodos a «fabricarlos»– las poseen. Irónicamente estos desarrolladores que están intentando lanzar el «croat» para «ofrecer una moneda virtual al pueblo catalán» y que inversores simpatizantes de la comunidad catalana puedan participar, tienen que pagar impuestos en España.

La ley lo deja muy claro. Los que hayan generado beneficios tendrán que declararlo en la declaración de la renta a través de la casilla del incremento patrimonial. El precio del «croat» subirá y esos inversores «cambiarán las criptomonedas a euros y tendrán que pagar a Hacienda» desde un 19 a un 23 porciento según las ganancias que hayan generado, aclara este abogado.

No obstante, aunque la moneda no esté aún en circulación ya hay siete comercios que se han prestado a aceptar como medio de pago este tipo de activo digital, desde empresas dedicadas al sector turístico hasta una tienda de ocultismo. Sin tener una fecha determinada, en la plataforma «Next Exchange» es una de las criptomonedas que más probabilidad tiene de que salgan próximamente para poder ser comprada.