España

Los barones disponen de una semana para forzar la abstención del PSOE

Sánchez, que insiste en el «no» a Rajoy y a cualquier candidato del PP, adelanta el Comité Federal al 1 de octubre para dificultar un cambio de mayorías

Pedro Sánchez, el miércoles, en el municipio coruñés de Pontedeume
Pedro Sánchez, el miércoles, en el municipio coruñés de Pontedeume - EFE

Después de haber barajado un retraso del Comité Federal del PSOE hasta el 8 de octubre, para alejarlo del «ruido» que generará el descalabro electoral este domingo en Galicia y País Vasco, Pedro Sánchez decidió ayer adelantar en una semana la trascendental cita del máximo órgano entre congresos. Finalmente, este lunes la Ejecutiva lo convocará el sábado 1 de octubre, reduciendo así el plazo de los barones críticos para lograr un cambio de mayoría en sus 250 miembros.

Susana Díaz, Guillermo Fernández Vara, Emiliano García-Page, Javier Lambán, Javier Fernández, Ximo Puig y la «vieja guardia» dispondrán de solo siete días para dar un vuelco a lo aprobado el 28 de diciembre pasado y cambiar el «no» por la abstención en una nueva investidura de Mariano Rajoy o de otro candidato del PP a la presidencia del Gobierno; cualquier cosa con tal de evitar terceras elecciones generales el 18 de diciembre, dicen, porque el PSOE saldrá escaldado.

La dificultad de su empeño es doble: primero, porque la militancia está muy movilizada en contra del PP y de Rajoy —más con los últimos episodios de Soria, Barberá y Matas—, y Sánchez siempre puede blandir la amenaza de convocar una consulta entre los 180.000 afiliados, ganándola de calle porque nadie quiere aparecer como valedor de esa abstención «con la nariz tapada». Y segundo: porque, en algún momento de 2017 se convocará el 39 Congreso del partido y quien aspire a arrebatar a Sánchez la Secretaría General, Susana Díaz u otro, no puede concurrir con semejante cartel.

De momento, el 1 de octubre Sánchez acudirá, probablemente, tras haber mantenido ya una segunda reunión con Pablo Iglesias para explorar el gobierno «parlamentario» PSOE-Podemos-Ciudadanos. Es precisamente el hecho de que Sánchez no se haya visto con Albert Rivera ninguna vez desde el 26-J lo que hace sospechar a los barones críticos que oculta sus verdaderas intenciones, un acuerdo in extremis con Podemos, PNV y los independentistas de la antigua Convergencia y ERC (sumarían 178) que presentaría ante el Comité Federal ese día como hecho consumado: algo así como «gobierno yo, o terceras elecciones. Y decidirá la militancia».

La nueva resolución, clave

No obstante, fuentes del sector crítico resaltaban anoche a ABC que ni su propuesta oficiosa de cambiar el «no» al PP por una abstención con otro candidato distinto a Rajoy, ni un eventual «gobierno Frankenstein», como lo denomina Rubalcaba, con Podemos y los independentistas catalanes, pueden hacerse sin modificar la resolución establecida por el Comité Federal en su reunión del 28 de diciembre.

Es decir, que la batalla va a ser en los días previos y no es descartable que, a diferencia de lo que ocurrió en la noche del 27 de diciembre, cuando Díaz y los otros barones se echaron para atrás en su intento de derribar a Sánchez, esta vez no cedan y presenten al plenario de los 250 miembros una propuesta de resolución que abogue por esa abstención. De triunfar, a Sánchez no le quedaría más que aceptarla o dimitir, algo traumático pero mucho menos que el «golpe de Estado» con la dimisión de la mitad más uno de la actual Ejecutiva (necesitarían 17 incluida la presidenta, Micaela Navarro), sobre el que se ha especulado mucho esta semana en algunos ambientes críticos.

Nadie quiere desvelar del todo sus bazas. Susana Díaz no ha dicho todavía abiertamente que la condición para ese cambio es el adiós de Rajoy; solo lo ha insinuado al señalar que no sabe a qué espera para irse. Lo mismo que el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara. Ayer, en un acto en Madrid dijo, de forma enigmática, que nadie le ha preguntado nunca «a cambio de qué» sería esa abstención. Aunque luego no quiso concretar.

Vara desveló que le acababa de telefonear Pedro Sánchez para limar asperezas después del encontronazo de la pasada semana a cuenta de los ataques que había recibido en Twitter de militantes y cargos «sanchistas» por revelar que llevaba dos meses sin hablar con él. «A medida que vaya pasando el tiempo» en España «más se va a poner de manifiesto la necesidad de que las situaciones se puedan desbloquear», señaló el presidente extremeño, que se congratuló de que PP y PSOE se vayan a poner de acuerdo para aprobar medidas legislativas y presupuestarias de urgencia que eviten el colapso de las comunidades autónomas si hay elecciones.

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