Elecciones en Galicia 2016

Pedro Sánchez tacha a En Marea de «suma de decepciones»

El candidato socialista, Xoaquín Fernández Leiceaga, cree que el cambio es posible porque «hay una parte de voto oculto»

El líder del PSOE comprueba la cocción del pulpo
El líder del PSOE comprueba la cocción del pulpo - FLICKR/PSDEG
MARCOS SUEIRO - @abcengalicia Santiago - Actualizado: Guardado en:

Cada aparición de Pedro Sánchez en la campaña gallega supone un cambio en el guión del candidato. Ayer, en Vilagarcía, el secretario general del PSOE se despachó a gusto y criticó con dureza la fórmula de los populistas para estas elecciones. Según dijo, «En Marea ha pasado de ser una suma de ideas a ser una suma de decepciones». Y añadió que «solo nosotros podemos sacar a Galicia de la parálisis». Además, les acusó de «querer solo fracturar a la izquierda». Sin detenerse, y a pesar de avalar un pacto para derribar a Núñez Feijóo, contrapuso la gestión de los socialistas en los ayuntamientos y en las comunidades donde gobiernan a las decisiones de los populares. Un ejemplo muy gráfico al que recurrió fue «la decisión del alcalde de la ciudad de dedicar a becas el dinero del cambio de mobiliario de su despacho».

El secretario general del PSOE puso intención a sus intervenciones del domingo. Tanto en Ames como en Vilagarcía de Arousa recurrió a ejemplos extremos y no dejó de alinear en la misma nómina de patriotas a personajes como Indalecio Prieto o Emilio Pérez Touriño. Y el público respondió entregado. También lo hizo cuando se refirió a «la intención de los sondeos» de favorecer a los intereses de la derecha y a la apelación a que todavía «estamos a tiempo de promover el cambio en Galicia».

En realidad la intención de Sánchez fue incentivada por el candidato. Antes de recalar en Noia, su localidad de nacimiento, insistió en la idea de que el PSdeG va a liderar «el cambio sensato, razonable y posible» y desarrolló su proyecto de «galleguismo integrador» que no supone «enfrentamiento» lingüístico, pues ambos idiomas son «básicos». Eso sí, dejó claro que su compromiso preferente será con la lengua de Rosalía. «Porque si no lo hacemos nosotros no lo hace nadie». Junto con ello, se comprometió a defender los intereses de Galicia «donde haga falta», por ejemplo, de los marineros, los ganaderos, los pensionistas o los trabajadores de Alcoa. «Así entendemos nosotros el galleguismo: es defender los intereses de las personas que viven en Galicia», proclamó Fernández Leiceaga, entre aplausos, antes de advertir de que no se trata de «un eslogan» o «un rótulo».

Leiceaga finalizo su maratoniano día entre paisanos. En el teatro de estilo modernista de Noia le esperaba su madre Saladina. Se saludaron con afecto contenido, mientras los aplausos se multiplicaron. Se empleó a fondo y vendió optimismo entre los suyos. La aplaudieron con la convicción de que «el cambio» es aún posible.

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