La exvicepresidenta económica del Gobierno Elena Salgado - IGNACIO GIL

Salgado se lava las manos con Bankia y defiende que su gestión evitó el rescate de España

«En algo hemos contribuido a preservar el futuro de España», defiende la exvicepresidenta del Gobierno de Zapatero

MADRIDActualizado:

La fusión y salida a Bolsa de Bankia, además de llevar a juicio ante la Audiencia Nacional por estafa a toda su vieja cúpula, es uno de los asuntos centrales de la comisión del Congreso de los Diputados que investiga la crisis por cuanto su rescate por 22.424 millones de euros propició el de todo el sector financiero. De la que fue vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía en el momento de esa salida a Bolsa, Elena Salgado, se dice que llamó a los principales banqueros y empresarios del país para que invirtiesen en la oferta pública de suscripción (ops) alegando que era un cuestión de Estado y que la economía española se jugaba ahí su futuro. "Hice cero llamadas, ninguna", ha negado de forma tajante la socialista en sede parlamentaria, donde está obligada a decir la verdad.

Salgado acusó veladamente a quienes hacen esas afirmaciones de mentir. "Si hay alguien que asegura eso, no digo que no le compren un coche usado, digo que no le compren ni siquiera uno nuevo", ha espetado en evidente referencia al sector empresarial, donde en los últimos años se ha venido admitiendo de forma oficiosa que las autoridades de la época presionaron para que la ops saliese adelante. En esta misma comisión los máximos responsables del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) también negaron esas presiones.

"Fue una decisión política", ha dicho en numerosas ocasiones el actual ministro de Economía, Luis de Guindos. Su antecesora lo ha negado completamente y ha dicho que el Gobierno de Rodríguez Zapatero actuó siempre "con absoluta independencia de los reguladores, sin inmiscuirse en ninguna de sus tareas, como marca la ley". Salgado ha defendido que la única responsabilidad de su ministerio fue el decreto de febrero de 2011 que exigió a las entidades no cotizadas un capital mínimo del 10%, y del 8% para las cotizadas, y que indirectamente forzó la salida a Bolsa de Bankia. "Ahí terminó la actuación del Gobierno en torno a Bankia", ha dicho, recordando que la no oposición a la ops la dio el Banco de España y la CNMV aprobó el folleto de emisión.

Sin autocrítica

Salgado, que no hizo en su discurso inicial ni una sola referencia a Bankia y solo se refirió a este asunto a preguntas de los diputados, ha hecho un completo ejercicio de falta de autocrítica en su comparecencia ante la comisión de investigación. Si a Pedro Solbes, que ayer hizo en el Congreso de los Diputados un sincero ejercicio de autocrítica, siempre le acompañará su negación de la crisis cuando la debacle financiera comenzaba a asomar, su sucesora fue aún más optimista. Al poco de llegar al cargo en 2009, la exministra de Economía dijo que España vería "los primeros brotes verdes en unas semanas". "Mi nombramiento se produjo en uno de los momentos más críticos de la crisis financiera internacional", dice ahora.

La exvicepresidenta económica del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero entre 2009 y 2011 se ha limitado a hacer una descripción de los hechos durante su mandato. Salgado circunscribió la crisis española en el ámbito de la crisis de deuda soberana europea desatada por Grecia y relató los diversos ajustes del gasto y los ingresos, a la postre insuficiente, aprobados desde mayo de 2010. Y respecto a la situación del sistema financiero defendió las medidas tomadas entonces, como la creación del FROB y los procesos de fusión impulsados desde ese organismo, e incluso sacó pecho de los test de estrés de 2010 a la banca.

"El Gobierno al que tuve el honor de pertenecer tuvo que enfrentar la crisis económica más grave en los últimos setenta años. Lo hicimos, naturalmente, con aciertos y con errores", ha dicho, describiendo los objetivos de su gestión, entre los que citó "proteger a España de un rescate, contener los efectos de la crisis en la economía productiva y el empleo, limitar el coste del erario público de las ayudas a la banca y sostener los servicios públicos". "En parte lo logramos y en parte no, porque las circunstancias no pudieron ser más adversas", ha concluido. "Quiero pensar que en alguna medida hemos contribuido a preservar el futuro de España y a paliar el sufrimiento de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad", ha añadido.