El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ayer en el Senado junto a la titular de Defensa, María Dolores de Cospedal
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ayer en el Senado junto a la titular de Defensa, María Dolores de Cospedal - EFE

Los beneficios de las empresas crecieron en 2017 el doble que los sueldos

El resultado contable aumentó un 9,2% y se queda a 456 millones de su cifra récord de 2007, mientras la masa salarial se incrementó solo un 4,5%

MADRIDActualizado:

Los beneficios empresariales vuelan en globo, por encima de lo que crece la recaudación del Impuesto de Sociedades o los salarios de los trabajadores, y ya alcanzan casi el nivel máximo precrisis. Así lo atestiguan las últimas estadísticas de recaudación de la Agencia Tributaria, que recoge que el resultado contable declarado de las empresas en España alcanzó los 217.563 millones de euros el año pasado, un 9,2% más que en 2016. Esta cifra supone la segunda mayor cota histórica alcanzada por las compañías, a solo 456 millones de su cifra récord, la que recabaron en 2007 antes del estallido de la burbuja inmobiliaria: entonces ganaron 218.019 millones.

Pese a ello, los sueldos de los trabajadores no crecieron al mismo ritmo. La masa salarial declarada en el IRPF, que depende del nivel de las retribuciones pero también del número de empleados, aumentó un 4,5% hasta los 352.250 millones de euros en 2017. La remuneración por asalariado en 2017 creció un magro 0,1% según la contabilidad nacional, por lo que el repunte de la masa salarial está más influida por la fuerte creación de empleo que por mejoras reales en los sueldos.

Los beneficios de las empresas crecieron así el doble que la masa salarial y 95 veces más de lo que ha aumentado la retribución media por asalariado. Al compararse con 2007, la masa salarial aún está a 14.569 millones de lo que cosechó en 2008, un 4% más. La recaudación por IRPF registró el intenso aumento de la ocupación con un aumento de los ingresos del 6,4%. Como explica el economista jefe de España y Portugal de BBVA Research, Miguel Cardoso, si los salarios aún no recogen la mejora de la economía es porque el paro aún es muy elevado -ahora está en el 16,1%-, lo que presiona a la baja sobre los sueldos y hace que las compañías opten por elevar la contratación antes que subir retribuciones.

Precisamente, BBVA Research prevé que los salarios perderán poder adquisitivo este año, al crecer la remuneración por asalariado un 1,1%, cuatro décimas menos que el IPC. El nivel de alza salarial en el que se comenzaría a destruir empleo según la entidad sería el 2%: al haber crecido solo un 0,1% el año pasado, las empresas están lejos de agotar los márgenes que tienen viendo sus beneficios para mejorar los sueldos de sus trabajadores.

Precisamente, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y la titular de Empleo, Fátima Báñez, han instado a las empresas a subir más los salarios. El propio Montoro ha acordado con los empleados públicos un aumento salarial del 1,75% este año y llamó a los empresarios a hacer lo mismo. Sin embargo, el Gobierno prevé un aumento de las retribución media por asalariado del 1,1% este año, mismo porcentaje que preveía antes de firmar el acuerdo de salarios públicos, por lo que la Autoridad Fiscal interpreta que ello se debe a que puede esperar a que el sector privado «compense este incremento» con alzas menores a las que hubiera previsto de no subir los salarios de los funcionarios. Normalmente es el sector privado el que marca el comportamiento del público en el mercado laboral, y no al revés.

Pero aún con los resultados empresariales subiendo como la espuma, la recaudación tributaria aún no coge forma. Los ingresos por el Impuesto de Sociedades aumentaron un 6,8%, hasta los 23.143 millones de euros. Pese a que son los mayores ingresos desde 2008, representan en torno a la mitad de los 44.823 millones que cosecharon en 2007, pese a que los beneficios son casi los mismos.

Ello es así por el elevado impacto de las bonificaciones y deducciones a las que se acogen las compañías, sobre todo las bases imponibles negativas que durante la crisis permitieron que numerosas empresas en pérdidas se anotaran menos impuestos a pagar en el futuro y que lastran las arcas públicas ahora que han vuelto a beneficios. Como indicador, las bases del Impuesto de Sociedades, que incluyen los beneficios sometidos a tributación, suponen aún la mitad del resultado contable: en 2017, pese a crecer un 12%, representaban 106.319 millones, un 33% menos de lo que alcanzaba en 2007. En este punto también influye el elevado beneficio de las empresas del exterior, que se incluye en el resultado contable pero no en la base imponible de Sociedades, ya que las compañías pagan impuestos en los países donde se genera la ganancia.

Estas deducciones lastran los ingresos y provocan que el Impuesto de Sociedades sea el que está más desconectado de la recuperación económica. Ante la recuperación de la actividad, el IRPF y el IVA registran ingresos récord -en este último caso, influido por el aumento de tipos que se aprobó en 2010 y, de nuevo, en 2012- hasta los 77.038 millones y los 63.647. Trabajadores y consumidores pagan más en impuestos, a rebufo de la mejora del consumo y la actividad, pero no así las empresas.

Desajuste en la recaudación

En el caso de las grandes empresas, el aumento de las bases imponibles fue del 14% en 2017. El Gobierno endureció el tipo mínimo de los pagos fraccionados en 2016 si bien los pagos fraccionados tampoco crecen más del 6,8%. «En situaciones como la de 2017 en las que mejoran los beneficios y la base imponible, la aportación del pago mínimo se reduce lo que hace que disminuya el tipo efectivo, produciéndose un desajuste entre la evolución de la base y los pagos», describe la Agencia Tributaria en el informe de recaudación de diciembre.

El Gobierno también eliminó numerosas deducciones a grandes empresas y limitó la posibilidad de aplicarse bases imponibles negativas para recaudar 4.655 millones: finalmente solo ingresó 1.283 el año pasado, menos de una tercera parte.