Anabel Medina
Anabel Medina - JESÚS SIGNES

La capitana que vale para todo

La seleccionadora de la Copa Federación no se ha retirado como jugadora y esta semana dirige el Open Ciudad de Valencia

ValenciaActualizado:

Sentada en una de las gradas de la pista 2 del coqueto Club de Tenis Valencia (CTV), y mientras sigue la evolución de un partido entre dos muchachas que tienen una pinta estupenda para aterrizar en la elite, a Anabel Medina le llega un correo: «Nos ha tocado en Chieti. Está cerca de Pescara, ¿no?», pregunta. Se refiere a la sede de la eliminatoria del 10 y 11 de febrero entre Italia y España de la Copa Federación, pues ahora es la capitana, una nueva tarea para esta pluriempleada mujer que sigue siendo tenista (no se ha retirado, aunque lleva mucho sin competir por culpa de una lesión), que fue entrenadora el pasado curso de Jelena Ostapenko (campeona de Roland Garros), y que esta semana actúa como directora del BBVA Open Ciudad de Valencia, una competición femenina que pertenece al circuito ITF Profesional en la categoría de 25.000 dólares y que se celebra hasta el domingo.

«Es un torneo de los importantes de su categoría, y encima es muy bueno», presume Medina mientras ofrece a ABC una visita guiada por el CTV, un club de los de toda la vida en donde el socio va a comer y juega al dominó a la hora del café. Durante el paseo, Medina, que tiene 35 años, está pendiente de todo y responde con cariño a los saludos de la gente, también de su madre. «Aquí sí me conocen, claro. En la calle ya es ota cosa, paso desapercibida, como cualquier persona». Habla una jugadora que aún no ha dejado la raqueta, aunque la tiene aparcada, y que presenta un palmarés notable. Son 11 títulos en individuales –llegó a ser la 16 del mundo–, 28 en dobles, dos de ellos en Roland Garros –fue número tres de la WTA– y ha participado en cuatro Juegos Olímpicos. En Pekín, formando pareja con Virgina Ruano, ganó la medalla de plata.

Medina tiene esta semana la agenda repleta. Llega al club sobre las nueve y se va, como pronto, doce horas más tarde, implicada de pleno en todo lo que exige el torneo. Es, para que se entienda, de una categoría inferior a los de la WTA, pero en esta segunda edición ha crecido considerablemente y espera dar el salto al siguiente escalón. «Querríamos dar un premio de 60.000 dólares. Para eso, tenemos que buscar patrocinadores para que inviertan, este torneo es estupendo y tiene muchísimas posibilidades».

«Un torneo de nivel»

Ahí es cuando habla como directora, un trabajo que desarrolla con soltura. Cada dos pasos, alguna de las jugadoras se para para saludarle, incluso con cierta vergüenza. «Por lo que sabemos, están encantadas. Piensa que lo que se encuentran aquí no tiene nada que ver con el resto de torneos. Aquí les ofrecemos, al margen del precio económico que se reparte, desplazamiento y también alojamiento. Eso, a estos niveles del tenis, es un lujo. Por eso no recibimos quejas». Y lo vende convencida, desarrollada también esa vena comercial. «Es que hay incluso torneos del circuito WTA a los que no tenemos mucho que envidiar». Con 18 años como profesional, Medina sabe lo que quiere una jugadora y el público, que no paga hasta las semifinales de mañana (cinco euros) y la final (ocho).

Hay más de 50 personas trabajando y Medina lo supervisa todo. Por la mañana, se reúne con su gente durante una hora para organizar la jornada. Ponen las ideas en común, reparte labores y escucha propuestas para aprender y crecer. Ya por la tarde, cuando no hay partidos, programa el orden de juego del día siguiente, escuchando las peticiones para que todo el mundo esté satisfecho. «No es tan fácil como parece, un torneo exige estar muy encima de las cosas. Y a mí me encanta este trabajo».

No echa tanto de menos el jugar al tenis, confiesa en el cuarto partido del martes al que acude. «Lo que sí que me gusta mucho es verlo, me encanta», comenta mientras toma notas en su libreta. Esta semana, además de ser directora, explota también su condición de capitana para charlar con las jugadoras españolas que están en Valencia, muchas de ellas con una progresión interesante. Anabel Medina, que en febrero estrenará su condición de seleccionadora, vale para todo.