Real MadridEl problema del último pase

El cuerpo técnico del Real Madrid descarga la responsabilidad de la falta de gol de los delanteros y pide un esfuerzo a los creadores de juego

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Cuatro meses buscando el agujero de la sequía y el análisis detallado, telemétrico y televisado de las doscientas jugadas que pudieron ser gol y acabaron en un lamento ha encontrado la diana blanca que falta en las porterías. Bettoni y Llopis han destrozado los vídeos de tanto ver las acciones de cada encuentro. La clave está en el pase de la muerte, que ahora deja vivos a los rivales después de dos años de rematarlos con ansia.

Isco desveló en San Mamés un problema que es real. Habló de la ausencia de gol y fue valiente al quitar mucha de la responsabilidad a los arietes y retrasar la autocrítica hacia los hombres que generan ese centro que puede ser fundamental. Francisco Alarcón es uno de ellos. Argumentó que quizá falta concisión en ese pase para que sea letal. Es cierto. En los últimos meses, Cristiano no recibe muchos balones buenos para empalar el gol. No marca porque no disfruta de los centros de anticipación que él siempre pide, generalmente al primer palo. Hoy, en muchas ocasiones le llegan balones trompicados, lentos, a media altura. Pocos son rasos y directos. Hay excesiva tensión. Se observa que la presión de los profesionales del Real Madrid es enorme en tantos encuentros repletos de ansiedad, de urgencias. Las prisas, ya se sabe, son malas consejeras.

Zidane y Bettoni dedican un trabajo extraordinario para ensayar esas acciones y mejorar el momento que puede marcar la diferencia. Los centrocampistas, los laterales y Karim realizan paredes, movimientos y pases para corregir las imprecisiones y enviar a Ronaldo el centro idóneo. Carvajal es un caso único ¿Por qué? Porque es el único jugador que consigue penetrar hasta el fondo de la banda con asiduidad y muchos de sus pases se desperdician por esa falta de concisión. El propio lateral, que también se interna hasta el fondo del área enemiga con una capacidad inigualable, salta con rabia y se lamenta cuando comprueba que su centro, que es un verdadero pase de la muerte porque ha roto a la retaguardia, no llega bien al sitio donde se encuentra el delantero. Le ha sucedido en varias ocasiones. También es el punta quien a veces se sitúa mal. Todos fallan en ese instante.

El técnico entrena igualmene con Isco, Kroos, Lucas, Modric, Marcelo, Benzema y Carvajal otro tipo de acciones, porque no solo es esa asistencia definitiva el fundamento de la carencia de goles. Falta profundidad y sobran centros lejanos desde el tercio del campo contrario. Hay un aspecto verídico. Cuando el Real Madrid marca pronto y se sosiega llegan las goleadas, porque elude esos nervios que surgían sobre todo en el Bernabéu. El 3-0 a Las Palmas y el 0-3 en La Coruña permitieron ver a un campeón relajado, peligroso, porque se sucedían los pases de la muerte. El 0-6 de Nicosia fue el mayor ejemplo de esas sensaciones reencontradas.

Imitar a Gareth

Los vídeos analizados por el cuerpo técnico permiten un estudio pormenorizado de lo que sucede. La sombra de Bale es alargada. Colmado de lesiones, es todavía el mejor asistente de conjunto. Ha dado cinco goles. Le persiguen Marcelo, Isco y Cristiano, con tres. Asensio, Kroos y Carvajal llevan dos. Son muy pocas para el fútbol ofensivo que fabrica Dani. Modric y Benzema han dado un gol. Y Lucas, un extremo puro, ninguno. Aunque solo ha disputado 769 minutos de competición, su balance demuestra el problema. En la campaña pasada ya llevaba cinco a estas alturas del negocio. Mejorar las cifras de todos es el objetivo del entrenador. Sin alimento no hay gula para Cristiano.