Marc Márquez
Marc Márquez - AFP

MotoGP | GP San MarinoMárquez recupera el mando

Paciente hasta la última vuelta, el de Honda retoma el Mundial tras adelantar a Petrucci en el último giro; Dovizioso, tercero, empata a puntos

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A falta de cinco grandes premios el Mundial se aprieta, porque ya no se permiten errores y cada susto en la pista puede suponer abandonar la lucha. Para alimentar la presión de los pilotos llegó la lluvia en el Gran Premio de San Marino. Fueron varios los que se cobró el asfalto mojado, entre ellos, Jorge Lorenzo cuando lideraba la carrera. Así que la mesura hizo acto de aparición, solo Danilo Petrucci pudo arriesgar más, pero fue Marc Márquez, siempre jugando con los límites, quien lo superó en la última vuelta par ganar y recueprar el liderato del Mundial, empatado a puntos con Andrea Dovizioso, tercero.

Solo acabaron 17 pilotos de MotoGP. La criba que impuso la lluvia y el asfalto mojado dejó una carrera descafeinada, salpicada de caídas y huérfana de grandes adelantamientos. Pero solo hizo falta uno, el que permitió a Márquez dejar la mesura en casa y superar a Petrucci. Un adelantamiento que valía un liderato, un paso adelante y un gran premio menos por el que preocuparse. Sigue sin decidirse nada en la cabeza, y algo más por detrás, pues Viñales fue cuarto, Rossi no puntuó, y Dani Pedrosa terminó decimoquinto.

Como en las últimas semanas el mejor en la salida fue Jorge Lorenzo, más entonado que nunca con su Ducati durante las primeras vueltas, pero le sigue faltando ese último toque para mantenerse líder hasta el final. Esta vez fue la lluvia la que lo condenó a una caída cuando iba primero. Otra vez la mala suerte a pesar de la mejoría que se observa en el balear.

Su lugar lo ocupó Danilo Petrucci, que mantuvo un ritmo constante al que solo se pudieron enganchar Marc Márquez y Andrea Dovizioso. Los tres en solitario se lanzaron a por la victoria, pero solo Petrucci, sin nada que perder, parecía tener algo más. Márquez y Dovizioso, conscientes de que pilotaban sobre la cuerda floja, se mantuvieron pacientes y en plan conservador.

Sin embargo, en las últimas vueltas se notó el carácter de uno y otro. Ambos luchan por el título, pero el italiano ha llegado a ese punto sin hacer ruido, fuera de los focos, sin etiquetas ni visos de favoritismo. Al otro lado del ring, el español, pura furia contenida en ocasiones, pero que no duda si las condiciones le son aunque sea un poquito favorables. En ese estrecho margen en el que se separó de Dovizioso y se acercó a Petrucci entendió que estaba seguro sobre la moto lo suficiente como para intentarlo, como para dejar salir su carácter agresivo, pero que ha aprendido a domar con milimétrico estudio del rival y de las circunstancias. Esas circunstancias se abrieron para él en la última vuelta, en el último suspiro. Ese adelantamiento que vale un liderato.