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¿Por qué solo hay tres clubes españoles entre los 30 con más ingresos?

Un estudio detalla el poderío económico del fútbol inglés comparado con el resto, includo el de la Liga

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Solo tres clubes de fútbol españoles, el Real Madrid, el Barcelona y el Atlético de Madrid, figuran entre los 30 equipos de fútbol con mayores ingresos del planeta, frente a 14 clubes ingleses, cinco italianos y cuatro alemanes, según el estudio 'Football Money League' de la consultora Deloitte. La diferencia es llamativa para cualquier espectador que observe los éxitos deportivos de los clubes españoles, ganadores de cuatro de las últimas cinco Ligas de Campeones -dos de ellas con final íntegramente española- y de tres de las últimas cinco Ligas Europa, pero que no ocupan el mismo nivel en cuanto a los ingresos.

Según los resultados de la edición correspondiente al cierre de la temporada 2016-17, el Manchester United inglés es el club que más ingresos generó, 676,3 millones de euros, con el Real Madrid a apenas dos millones de distancia (674,6). El conjunto blanco desbancó este año al Barcelona, que era segundo y este año fue tercero con ingresos 648,3 millones de euros. Completan los diez primeros lugares de esta particular 'liga económica' del fútbol, por orden, el Bayern Múnich alemán, los ingleses Manchester City y Arsenal, el francés Paris Saint-Germain, de nuevo los ingleses Chelsea y Liverpool, y el Juventus italiano.

De ese grupo de diez escogidos hasta la posición número 30 de esta clasificación, solo hay un representante español: el Atlético de Madrid, con 272,5 millones de euros en ingresos que le colocan en el puesto 13, mientras se suceden varios clubes ingleses y algunos alemanes e italianos, incluso el Zenit ruso y el Benfica portugués. El informe evalúa los ingresos de los clubes a partir de tres categorías: la venta de entradas, abonos y plazas VIP con sus servicios asociados; los ingresos por derechos televisivos y por participar en competiciones europeas; y el dinero procedente de aspectos comerciales, como patrocinios, tiendas del club o visitas al estadio.

Bajo estas tres categorías, la media de los 20 clubes de fútbol más poderosos económicamente recibe algo menos de la mitad de sus ingresos de los derechos televisivos y premios de la UEFA (un 45 % del total), mientras que un 38 % corresponde a los contratos comerciales y un 17 % de las entradas y abonos. ¿Cuál es la clave por la cual aparecen en esta clasificación 14 clubes ingleses y solo tres españoles? En primer lugar, los ingresos por televisión, ya que los clubes de la primera división inglesa recibieron en conjunto unos 2.757 millones de euros en la temporada 2016-17, frente a los 1.246,7 que recibieron los clubes de LaLiga Santander en la misma campaña.

"El fútbol inglés suele trabajar muy bien los contratos de televisión, con un producto de calidad, horarios buenos y un calendario fijado desde el inicio de la temporada", explica a EFE el economista José María Gay de Liébana, que considera que aunque LaLiga haya tomado medidas para aumentar este ingreso, la distancia es "a corto plazo irrecuperable" para el fútbol español. Mejorar los contratos de televisión, especialmente a nivel internacional, es la clave que permite llegar también a mejores ingresos comerciales con patrocinadores, el segundo de los capítulos por importancia en esta liga económica del fútbol.

"El mercado español está bien trabajado, por lo que el crecimiento no puede ser grande. Fuera puede haber oportunidades de generación de ingresos y esto es algo que los clubes españoles podrían mejorar", añade el director de Deportes de la agencia de comunicación Havas, Alberto Fernández.

Tanto el Real Madrid como el Barcelona están en el apartado comercial entre los mejores, con ganancias cercanas a los 300 millones, pero entre ellos y los 70 millones del Atlético hay una gran cantidad de clubes ingleses con mayores ingresos comerciales como el Arsenal (136 millones), Chelsea (162), Liverpool (161) o Tottenham (83). "Cuando hablas con ejecutivos de clubes de otros países ves que hay un nivel de profesionalización muy alto. En sus estructuras tienen gente que no solo viene del fútbol sino de otros sectores más orientados al negocio, que incorporan una visión más estratégica y optimizan mucho más los recursos", agrega Fernández.

El último apartado, el de los ingresos en el día del partido, está relacionado no solo con abonos y entradas, sino con la restauración, los palcos VIP y el resto de actividades de ocio asociadas a los encuentros. "Es verdad que en este apartado tenemos menos ingresos, también porque el nivel de desarrollo de los estadios en España es menor, mientras que los clubes ingleses y alemanes sí lo han hecho", señala el socio de asesoría financiera del área de Deportes de Deloitte, Arturo Gayoso, que apuesta porque los estadios se conviertan en "centros de servicios" antes y después de los partidos.

Para Alberto Fernández los ingresos en el día de partido tienen "un margen de crecimiento brutal" para los equipos de nuestro país. "No hay una oferta tan buena como para que la gente se quede, lo que está haciendo el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano es un primer paso", agrega respecto a la oferta de restauración y los conciertos que ha puesto en marcha el club rojiblanco en su nuevo estadio.

Los clubes españoles tienen una potencialidad que en el futuro puede darles muchos réditos para escalar en esta clasificación: las redes sociales. Según el socio responsable de Deportes de Deloitte, Fernando Pons, los clubes de LaLiga tienen más seguidores que los anglosajones, y esto es "un reto y una oportunidad" para ellos. Redes y estrategias que tienen que llevar a una internacionalización de la imagen de los clubes españoles con la que puedan escalar en esta clasificación, según Gay de Liébana.

"Tenemos que vender fuera LaLiga, hasta ahora solo hemos vendido al Madrid y al Barça. Todo el mundo conoce al West Ham, el Leicester o el Everton, pero si le menciono a un extranjero al Espanyol no sabe qué es. Tenemos clubes con solera, con recorrido internacional, pero no los hemos sabido vender. Esto es un problema de mentalidad que tiene un trasfondo económico", finaliza el economista