Segunda división

Así es el portero inexpugnable

Sergio Herrera, nuevo héroe del Osasuna después de detener tres penaltis a los jugadores del Cádiz

PAMPLONAActualizado:

La misma semana que el último héroe osasunista, el ex entrenador Enrique Martín Monreal, anunciaba su marcha hacia tierras albaceteñas, la afición rojilla veía nacer un nuevo ídolo, Sergio Herrera. El hecho de que su actuación en Cádiz supusiera la victoria de Osasuna y que el equipo navarro se alzara de manera provisional a lo más alto de la Segunda división, era lo de menos. El meta burgalés paró nada más y nada menos que tres penaltis.

Si ya es llamativo que a un equipo se le piten tres penaltis en un solo partido, que el portero detenga los tres supone un hito en la historia de cualquier equipo. La última vez que en el fútbol profesional se vio algo semejante fue el 4 de octubre de 2015 cuando el portero del Malinas, Jean Francois Gillet, detuvo tres penaltis al Anderlecht en la liga belga.

La diferencia estriba quizá en que Guillet (36 años) era todo un veterano en la detención de penaltis. El caso de Sergio Herrera es todo lo contrario. El portero osasunista solo tiene 24 años y esta es su segunda temporada en la división de plata. Herrera fue fichado por Osasuna el pasado julio después de que el director técnico del equipo rojillo se fijara en él por la buena temporada realizada el año pasado en las filas del Huesca, que ayudó a que el equipo aragonés alcanzara la promoción de ascenso.

Aunque Herrera es burgalés de nacimiento (Miranda de Ebro, 1993) se fraguó en la cantera del Alavés. En Segunda B jugó en las filas del Laudio y del Amorebieta y en agosto de 2016 se estrenó en la Segunda División con el Huesca.

Tal vez por la todavía escasa experiencia que se reflejó en el error que supuso el primer penalti, Sergio Herrera no es consciente de la proeza que realizó el pasado sábado. «El más difícil es el primer penalti. Luego ya paras el segundo y el tercero al final…», narró nada más acabar el partido hablando de detener penaltis como si fuera lo más común del mundo. Incluso volcó parte de su proeza en los compañeros. «En el tercer penalti, en el rechace, mis compañeros me ayudan. Yo he puesto mi granito de arena, pero los compañeros han puesto el resto», afirmaba con humildad.

Pero también demostró tener la cabeza bien fría al reconocer la importancia del factor suerte. «Siempre hay que tener en cuenta la suerte, pero también hay bastante trabajo detrás. Manu (Manuel Herrera, el segundo portero de Osasuna) y el entrenador de porteros (Richard Sanzol) me ayudan mucho y antes de los partidos lo trabajamos».

En el primer penalti se mantuvo clavado en la línea de gol hasta el mismo momento del disparo y lo detuvo a dos manos. En los otros dos, ambos en el minuto 70 porque hubo que repetirlo, se movió a los lados tratando de despistar al delantero.