Segunda división B

Jugadores del Atlético Mancha Real trabajan en la recogida de la aceituna

Como cada año, este modesto club jiennense de la categoría de bronce da facilidades a su plantilla para poder compaginar el fútbol con el trabajo en el campo

Recogida de la aceituna en la provincia de Jaén
Recogida de la aceituna en la provincia de Jaén

Directivos, jugadores y afición del Atlético Mancha Real están viviendo un bonito sueño. En la temporada del estreno en Segunda B, el conjunto de esta localidad jiennense de 12.000 habitantes se ha adaptado perfectamente a esta división y actualmente aparece noveno en la clasificación del Grupo IV, a solo cinco puntos del playoff de ascenso. Militar en la categoría de bronce del fútbol español, sin embargo, no cambia las costumbres de un modesto club que, un año más, da todo tipo de facilidades a sus futbolistas para que puedan trabajar en la campaña de recogida de la aceituna. Tres integrantes de la plantilla comenzaban este jueves y varios más lo harán en los próximos días. Largas jornadas que tendrán que compaginar con entrenamientos y partidos. Una vida muy diferente a la de sus compañeros de Primera. Una distancia sideral respecto a las estrellas del Barcelona y del Real Madrid que disputarán este sábado el clásico en el Camp Nou.

La situación que le toca vivir estos días al Atlético Mancha Real se repite en otros muchos conjuntos del fútbol modesto de Jaén porque los sueldos no llegan para poder vivir del balón y la campaña de la aceituna supone para muchas familias una buena fuente de ingresos. También es una oportunidad para los jugadores porque las nóminas en Segunda división B, a pesar de ser la tercera categoría del fútbol español, son ajustadas. Más aún en el caso del conjunto que preside Juan de Dios Hermoso, que maneja uno de los presupuestos más bajos de la categoría (no llega a 300.000 euros). «El sueldo medio de la plantilla es de unos 800 euros. Somos un equipo con un presupuesto pequeño y no nos podemos permitir alegrías. La ventaja es que aquí no hay problemas y pagamos al día», explica el dirigente a este periódico. Él conoce perfectamente la realidad de su provincia y no pone trabas para que sus futbolistas puedan trabajar en la recogida de la aceituna. La ilusión compensa en los partidos el desgaste y el esfuerzo derrochado a lo largo de toda la semana.

Hermoso y Arsenal
Hermoso y Arsenal

La campaña de la aceituna empezaba este jueves en la zona de Mancha Real. Los porteros Emilio y Jesús López, y el centrocampista Cervera han sido los primeros en comenzar a trabajar en los olivos. Nos serán los últimos y el entrenador, Juan Arsenal, también entiende una situación que se prolongará, aproximadamente durante un mes, el tiempo que durará la campaña. La pasada temporada, el propio Arsenal alternó el trabajo en la aceituna por la mañana y el de entrenador por la tarde. «Emilio lleva varias temporadas con nosotros y en estas fechas siempre trabaja en la aceituna. Para los otros dos jugadores es su primera experiencia. Veremos cómo responden porque, la verdad, es duro. Pero es el fútbol que nos toca vivir en estas categorías», afirma el presidente a ABC con cierta resignación.

Solo una condición

En esta categoría no se mueve mucho dinero ni existen grandes contratos, pero se derrocha ilusión y energía. La que necesitan los futbolistas del Atlético Mancha Real para poder compaginar las jornadas de trabajo con unos entrenamientos que no pueden saltarse. «Los fines de semana no trabajan, es la única condición que les ponemos», asegura Juan de Dios Hermoso. En la zona todo el mundo se conoce y reina la solidaridad. «Al final y al cabo es el equipo del pueblo -añade-. Nadie pone problemas y los jugadores pueden acompañarnos en los desplazamientos para disputar los partidos».

Numerosos jugadores del fútbol modesto de la provincia de Jaén se ven obligados a cambiar su ritmo de vida en época de la recogida de la aceituna. Como el Atlético Mancha Real en Segunda B, clubes como el Martos o Los Villares también se adaptan a esta realidad porque, en categorías como la Tercera división, el fútbol es solo una diversión. Hermoso cuenta cómo es una día cualquiera para estos jornaleros del balón: «Nuestros futbolistas madrugan porque empiezan a trabajar pronto en el campo. Después de comer, sobre las cuatro y media, terminan porque una hora después empiezan los entrenamientos, que duran unas dos horas». A los que no viven en el pueblo luego les espera un desplazamiento en coche hasta sus casas.

En los próximos días, además de Emilio, Jesús López y Cervera, otros componentes de la plantilla del Atlético Mancha Real también tendrán que compartir botas de fútbol con los tractores o con las varas para hacer caer la aceituna de los olivos. Para ayudar a sus futbolistas, el club hace todo lo que está en su mano. Habitualmente, la directiva fija los partidos en las matinales de los domingos, el horario tradicional de fútbol en el Estadio de la Juventud, pero esta jornada el encuentro ante el Mérida se ha retrasado y dará inicio a las seis de la tarde. Unas manera de que sus jugadores puedan ganar unas horas más de descanso. Es la realidad de este deporte en Segunda B, una categoría de futbolistas humildes alejada de los lujos y el glamour.

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