Segunda división B

Atlético Mancha Real, jugadores entre olivos

Un tercio de la plantilla de este modesto club jiennense de Segunda B trabaja este mes en la recogida de la aceituna

La plantilla del Atlético Mancha Real, en su vestuario
La plantilla del Atlético Mancha Real, en su vestuario - Juan de Dios Ortiz

Directiva, jugadores y afición del Atlético Mancha Real disfrutan de un bonito sueño. En la temporada del estreno en Segunda B, el conjunto de esta localidad jiennense de 12.000 habitantes aparece en la zona media de la clasificación. Militar en la división de bronce, sin embargo, no permite cambiar las costumbres de un modesto club que, como cada año, da facilidades a sus futbolistas para que puedan trabajar en la recogida de la aceituna. Largas jornadas que compaginan con entrenamientos y partidos. Una vida dura alejada de la que disfrutan sus compañeros de Primera, aunque solo existan dos peldaños entre ambas categorías. Una distancia abismal respecto al día a día de las estrellas del Barcelona y del Real Madrid que hace una semana disputaron el clásico, el duelo más mediático.

La situación del Atlético Mancha Real se repite en otros conjuntos de Jaén porque los sueldos no dan para vivir del balón. Las nóminas en Segunda B, a pesar de ser el tercer escalón del fútbol, son ajustadas. Más aún en el caso del conjunto presidido porJuan de Dios Hermoso, que maneja uno de los presupuestos más bajos de la categoría. «El sueldo medio es de unos 800 euros, no nos podemos permitir alegrías. La ventaja es que aquí pagamos al día», explica el dirigente a ABC. Conoce la realidad de su provincia y no pone trabas para que sus futbolistas trabajen en la aceituna. La ilusión de los chicos compensa el desgaste en el olivar a lo largo de la semana. La recolección empezó a principios de diciembre en la zona de Mancha Real. Los porteros Emilio y Jesús López, y el centrocampista Cervera fueron los primeros en sudar entre olivos. Días después se unieron León, Barrio, Elady, Ángel y Manolillo. Todos regresaron este domingo en autobús desde Murcia, donde el conjunto jiennense jugó ante el Lorca (3-0). El lunes tocaba madrugón para volver a la faena.

«Veremos cómo responden»

«Emilio lleva varias temporadas con nosotros y en estas fechas siempre trabaja en el campo. Para los otros dos jugadores es la primera experiencia. Veremos cómo responden porque, la verdad, es duro. Es el fútbol que nos toca vivir en estas categorías», afirma el presidente con resignación. La Segunda B es una categoría semiprofesional y su entrenador entiende mejor que nadie una situación que se prolongará mientras dure la campaña. El pasado curso, Juan Arsenal también alternó la aceituna con el banquillo. «Está todo hablado desde pretemporada, cuando preguntamos qué jugadores tienen pensado trabajar en los olivos. Decidimos que los entrenamientos fueran siempre por las tardes para no romper la dinámica del equipo en esta época. Así los futbolistas pueden ir al campo y por las tardes seguir entrenándose con normalidad», explica el técnico a este periódico.

Juan Arsenal
Juan Arsenal

En Segunda B no existen grandes contratos, pero sobra ilusión y energía. La que derrochan los futbolistas del Atlético Mancha Real para poder compaginar trabajo y entrenamientos. «No se los pueden saltar y los fines de semana no pueden trabajar. Es lo único que les pedimos», asegura el presidente. Condiciones que no son difíciles de cumplir. En la zona reina la solidaridad. «Es el equipo del pueblo y nadie pone problemas. Los jugadores pueden viajar para jugar los partidos».

No solo el cansancio, las lesiones también amenazan. «Nos centramos para que en los entrenamientos no haya lesiones por sobreesfuerzo, pero en los partidos hay que ir con todo (afirma Arsenal). La plantilla es corta y no hay margen para reservar. Y más en una categoría donde pierdes dos partidos y te metes en descenso».

Para ayudar, el club hace todo lo que está en su mano. Habitualmente, fija los partidos en las matinales de los domingos, el horario tradicional en el Estadio de la Juventud, pero en esta época los retrasa para que sus jugadores ganen horas de descanso. Es la realidad del fútbol en Segunda B, categoría en la que reinan los futbolistas humildes que viven muy alejados de los lujos de las estrellas.

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