María Victoria Pavón, presidenta del Leganés, y su esposo, Felipe Moreno, el propietario
María Victoria Pavón, presidenta del Leganés, y su esposo, Felipe Moreno, el propietario - @CDLeganés

Getafe-LeganésLa familia que hace feliz al Leganés

El marido de la presidenta es el dueño del club y un hijo ejerce como secretario técnico. Hoy viven el derbi en Getafe

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En los entrenamientos, aunque se programen a puerta cerrada, el Leganés sabe tener mano izquierda y, con discreción, abre su casa para que un pequeño grupo de socios veteranos que nunca falta a las sesiones pueda seguir disfrutando del día a día de su equipo. El gol de Pablo Insúa ante el Mirandés en junio de 2016 supuso el paso a la élite del fútbol español y el inicio de la profesionalización definitiva de un club que, sin embargo, conserva la misma familiaridad de siempre. Una cercanía fomentada desde que María Victoria Pavón llegara a la presidencia (2009) de la mano de su marido, Felipe Moreno, máximo accionista y vicepresidente de una entidad en la que uno de los hijos del matrimonio, Felipe, tiene un importante papel en la gestión deportiva. Exfutbolista de Segunda B y Tercera división, ahora ejerce de secretario técnico y varios de los jugadores que están a las órdenes de Asier Garitano llevan su sello.

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Hoy es un día especial para la familia Moreno Pavón y de todo el Leganés porque llega el primer derbi de la historia en Primera división en el estadio del vecino Getafe, el eterno rival (12.00 horas, beIN LaLiga).

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Personaje discreto al que no le gusta prodigarse en los medios, Felipe Moreno se hizo con el control del Leganés a finales de 2008 después del bochorno que le provocó ver al equipo de su ciudad arrodillado en el césped antes de un partido de Segunda B ante el filial del Atlético. Aquella protesta fue el último recurso de un grupo de futbolistas para llamar la atención sobre los impagos y el empujón definitivo para que este empresario inmobiliario se convirtiera en máximo accionista. Su entrada cerró la nefasta etapa del argentino Daniel Grinback y meses después, en junio de 2009, desembocó en la llegada de su esposa a la presidencia. Desde entonces, la entidad ha sufrido una profunda transformación deportiva y social. El ascenso a Primera ha ido acompañado de la profesionalización de un club que ha sabido combinar esta modernización con su tradicional familiaridad. Garitano, un entrenador cercano a los aficionados que no tiene problemas para pararse y escuchar sus comentarios futbolísticos, ha entendido mejor que nadie esta fusión. Cogió al equipo en Segunda división B y en las cinco temporadas que acumula en el banquillo ha conducido a los blanquiazules a la mejor etapa deportiva de su historia. Semifinalista de la Copa del Rey, mira a Europa en la Liga, en la que hoy afronta el derbi.

Un club austero

«Ser un equipo familiar ayuda al éxito en ciertas cosas. Por ejemplo, mi hijo Felipe conoce y trabaja con los representantes, con él tenemos la absoluta tranquilidad de que en todas las operaciones de fichajes priman los intereses del club y nunca los personales», explicaba la presidenta a ABC en una entrevista. Felipe Moreno Pavón, delantero que defendió el escudo en Segunda B, forma ahora un perfecto tándem en la dirección deportiva con Txema Indias, que cumple su tercera temporada en la casa blanquiazu. El trabajo de ambos en los despachos y su acierto en las contraciones es uno de los secretos del éxito del conjunto madrileño. A pesar de la austeridad que rige en la entidad, Leganés es un gran escaparate y consigue atraer a futbolistas con ganas de progresar, una de las prioridades a la hora de fichar. «Con los jugadores no sé si se puede tener un trato familiar, pero sí cercano, por supuesto», añadía María Victoria Pavón.

En el club permanece la mayoría de los trabajadores que conocieron la Segunda división B y que han contribuido al crecimiento del Leganés, una familia feliz.