Fútbol InternacionalUn ultra del Oporto muere al arrojarse al agua por una apuesta de 100 euros

El seguidor, de 33 años y bajo los efectos del alcohol, se golpeó la cabeza contra las escaleras de los muelles de la Ribera de la ciudad portuguesa

LisboaActualizado:

Un seguidor ultra del Oporto murió el pasado 2 de agosto al arrojarse a las aguas del Duero por una apuesta de 100 euros. Bruno Filipe Coutinho, de 33 años, se hallaba junto a un grupo de amigos, todos fans del actual equipo de Íker Casillas, en la desembocadura del río, al lado del emblemático Puente D. Luis I, cuando sobrevino la fatalidad.

Al parecer, los jóvenes estaban bajo los efectos del alcohol y no se les ocurrió otra cosa que instar a la víctima a un desafío: «¿A que no te atreves a tirarte al agua? ¿Hacemos una apuesta?». Algunos de los muchachos se apercibieron de que su compañero de juerga estaba más borracho de lo normal, por lo que trataron de disuadirle de hacer caso al reto.

Otros de los acompañantes, no obstante, hicieron justo lo contrario, es decir, le animaron a demostrar su «hombría» zambulléndose en el Duero.

Finalmente, el hombre en cuestión optó por arrojarse al vacío, con tan mala fortuna que se dio un fuerte golpe en la cabeza contra las escaleras de los muelles que jalonan la Ribera portuense, donde los turistas suelen subirse a barcos de recreo que les proponen un recorrido por el cauce, frente a Vila Nova de Gaia y a las puertas del Océano Atlántico.

La imprudencia acabó, por tanto, con un desenlace fatal, que convirtió la velada supuestamente hedonista en una verdadera tragedia humana.

El fallecido integraba, junto a sus colegas, los Super Dragoes, el clan ultra más agresivo del Oporto, como ya ha demostrado en numerosas ocasiones, aunque también es cierto que sus cánticos de apoyo al equipo blanquiazul suelen escucharse con gran profusión en los partidos de casa, especialmente en la Champions League.

Otro dato que se agrega al perfil de Bruno Filipe es que se encontraba en libertad condicional, pues apareció como el único condenado en el denominado «caso Valbom», relativo a una banda de asaltantes que oparaba en establecimientos de orfebrería y joyería de la ciudad.

Por tal motivo, debía cumplir dos años de cárcel, aunque se le había concedido un cambio de régimen por diversas causas. Igualmente, pesaba sobre él una acusación por coacción a un agente de policía. No llegó a probarse que el intento de homicidio que sufrió respondía a su ataque.

Al parecer, Coutinho también fue uno de los instigadores del lamentable grito de los Super Dragoes el pasado mes de abril, cuando el clan coreó «Ojalá el avión del Chapecoense fuera del Benfica».