Fernando Rodríguez Lafuente

Esto va en serio Fernando Rodríguez Lafuente

Así, a primera vista, la alineación que anuncia Lopetegui para esta noche en el Juventus Stadium, anima

Así, a primera vista, la alineación que anuncia Lopetegui para esta noche en el Juventus Stadium, anima.

Vuelve el fútbol por las bandas. El que más divierte al espectador; el que hace del vértigo un signo de tensión y entretenimiento. La gran enseñanza de Luis Aragonés –cuya imponente sombra crece cada día- fue crear un estilo de juego de acuerdo al tipo de futbolistas de que disponía. Nunca habría forzado a esos futbolistas a cambiarlo. Se adaptó y triunfó. Y la Selección, por fin, salía del pozo. Eso duró lo que duraron tales genios. Pero se acabó.

Del Bosque no supo o no fue capaz de acometer la renovación. No sólo la lógica retirada de unos, sino que la llegada de otros obligaría a cambiar la cosa.

Lopetegui ha entrado bien. Alinear a Vitolo, Costa y Silva, como tres delanteros en los que se primará el juego por las bandas es saber que con ellos puede hacerlo, y si fallan tiene a Lucas Vázquez, Morata... Si en la vida nada –salvo la maldita muerte- es inmutable, en el fútbol menos. Es un juego, y como tal, uno saca lo mejor de cómo viene la mano y a barajar.

El visionario William Blake y los poetas Wordsworth, Shelley, Keats mostraron en su obra un deseo central: hallar un final digno en la existencia humana misma. Y el norteamericano Wallace Stevens, ya en el siglo XX les contestó: «Y más allá de lo que se ve y se oye y más allá/De aquello que sentimos, quién habría imaginado hacer/Tantos sí mismos». Una selección es, también, como advertía el poeta Stevens, «tantos sí mismos». A veces, demasiados. Y quien los elige y dirige debe enfundarse el, a menudo, molesto mono de trabajo: unos entran y otros salen.

Lopetegui tiene que hacer un equipo. Hasta ahora ha obrado con suma cautela, y tal vez con cierta inteligencia, reponiendo las piezas que se iban cayendo solas del tablero... Frente a la Italia de Ventura, apenas retocada de la de Conte, y con el recuerdo del 2-0 en París hace unos meses, Lopetegui afronta su primer partido en serio, que los vientos le sean propicios. Sí, con «tantos sí mismos».

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